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Música

Javiera Mena repite hoy el plato en Coachella mientras aprovecha el auge del pop y la electrónica

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La cantante chilena de electropop Javiera Mena durante su acto en el escenario Sonora del Festival de Coachella, el fin de semana pasado. 

(Los Angeles Times)

La entrevista más reciente que tuvimos con Javiera Mena, hace dos años, fue a raíz de una presentación en un pequeño club de Los Ángeles, es decir, una circunstancia claramente distinta a lo que viene sucediendo en estos días, ya que tanto el fin de semana pasado como el presente la han encontrado en uno de los escenarios del aclamado Festival de Coachella.

“Estoy muy contenta, difundiendo mi música y conociendo a mucha gente; llegar a Coachella ha sido algo muy especial, porque es uno de los festivales más importantes del mundo”, nos dijo la artista, que inició su carrera profesional hace 12 años. “No había estado nunca ahí, ni siquiera como espectadora; alguien me vio durante un concierto en L.A. y decidió invitarme”.

Mena reconoce también que su participación se encuentra probablemente relacionada al hecho de que el Coachella de este año incluye a muchas más propuestas latinas que de costumbre, entre ellas J Balvin, Bad Bunny, Los Tucanes de Tijuana, Natalia Lafourcade y Rosalía.

“Me eligieron probablemente como representante de las mujeres latinoamericanas que hacen música alternativa”, comentó la sudamericana, que se presentó la semana pasada a las 2.45 p.m. en la carpa Sonora y que repite hoy la faena en el mismo estrado y a la misma hora.

“La primera fecha fue una experiencia súper linda, porque había por todos lados banderas multicolores [de la comunidad gay], una chilena, otra mexicana, una más de España… Fue una buena muestra de la diversidad que se está dando en esta parte del mundo”, explicó.

Fuera del énfasis de este año en la cultura latina, el Coachella ha dejado radicalmente de lado el rock guitarrero de sus orígenes para llenar su cartel de propuestas que se aproximan a lo que hace Mena, y que ella misma describe en términos generales como electropop.

“Es cierto, se ha abierto mucho a la música electrónica y a los DJs; la música va evolucionando y todos nos tenemos que adaptar”, nos dijo la cantante cuando le hablamos del descontento de las viejas huestes rockeras ante el cambio. “A mí me favorece, claro, pero si tienes una propuesta fuerte y trabajas mucho, lograrás seguir adelante, hagas lo que hagas”.

Hay otro dato importante en cuanto a la presentación de Mena en este evento, y es que, a su entender, ella misma es la primera mujer de la comunidad LGBTQ que se presenta por allí. “Ser una lesbiana latina que se encuentra en Coachella es un honor que me parece maravilloso, porque pertenezco a una minoría que ha sido ninguneada todo el tiempo”, enfatizó.

Resulta interesante notar que todo lo que se vincula a la música electrónica tiene potencial para atraer a quienes se identifican como gays; el miércoles pasado, por ejemplo, el concierto de Rosalía al que asistimos en el Mayan del Centro de Los Ángeles contó con una generosa asistencia de parejas de dicho grupo social, aunque la vocalista española es heterosexual.

“Todo esto va de la mano, porque nuestra comunidad sale mucho debido a que no tenemos tantos hijos”, retomó Mena, para aludir luego a lo que ha venido sucediendo con las reivindicaciones del #MeToo. “He tenido siempre presente al movimiento feminista en todo lo que hago, y me parece muy bien que se haya generado finalmente un ambiente de diálogo sobre estos temas”.

Es evidente que Mena se interesa en asuntos serios, aunque su estilo musical pueda llevar a pensar a algunos que sus preocupaciones van por otro lado y el mensaje de sus canciones no luzca necesariamente combativo en términos ideológicos.

“Yo creo que mis letras sí tienen un rollo político en el sentido de que hablan del amor entre mujeres en Latinoamérica, algo que antes era completamente invisible”, explicó la cantante, que llamó mucho la atención con el video de su composición “Espada”, en el que incluía claras referencias lésbicas.

“Mis letras hablan de sentimientos cada vez más profundos, como sucede en mi nuevo disco, ‘Espejo’, que marca el camino que me interesa seguir a partir de ahora”, precisó. “Soy muy fan de los Pet Shop Boys, que hablan con ironía de temas sociales, aunque de una manera no tan evidente. Me interesa hacer reflexionar a las personas mientras bailan o buscan un buen ‘beat’ para salir a correr”.


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