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Gustavo Dudamel le pondrá orquesta a los ‘tacvbos’, a Lafourcade y al homenaje al cine mexicano de Iñárritu

El director de orquesta Gustavo Dudamel asegura en entrevista con HOY que sus gustos musicales son muy amplios, y que lo ayuda a buscar colaboraciones inusuales.

El director de orquesta Gustavo Dudamel asegura en entrevista con HOY que sus gustos musicales son muy amplios, y que lo ayuda a buscar colaboraciones inusuales.

(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

En los últimos tiempos, su nombre ha estado asociado a una discusión vinculada a la política debido a los comentarios que hizo sobre la crisis venezolana y al disgusto que esto provocó en el presidente de dicho país, Nicolás Maduro, quien canceló las presentaciones estadounidenses de la Orquesta Juvenil de Venezuela planeadas para el pasado mes de septiembre.

Sin embargo, ese no era el tema de conversación de la entrevista que tuvimos con él hace unos días, pues es una polémica que no quisimos tocar en esta oportunidad. De todos modos, el conductor de orquesta Gustavo Dudamel tiene ahora asuntos mucho más productivos de los cuales hablar.

Y es que la próxima semana comienzan en el Disney Hall del Centro de Los Ángeles los eventos relacionados a “CDMX Festival”, una serie de actividades dedicadas específicamente a la capital azteca y creadas hace varios meses, pero que en vista de los efectos del terremoto en el país vecino, han adquirido un sentido más relevante, hasta el punto de que se destinará una parte de las ganancias a la Unicef con el fin de que esta institución socorra a los niños afectados.

En su rol como director de la Filarmónica de Los Ángeles, Dudamel se encuentra directamente involucrado en tres de las cinco presentaciones: la de Natalia Lafourcade del 12 de octubre, la “Noche del cine” curada por el aclamado director Alejandro G. Iñárritu del 13 de octubre, y el concierto de Café Tacvba del 15 de octubre, que será el primero de la agrupación chilanga con una orquesta completa.

No es la primera vez que este sudamericano se sale de los ámbitos de la música clásica, ya que la Filarmónica de su época (es decir, la que se inició en el 2005) ha colaborado anteriormente con Tony Bennett, Rubén Blades y Juan Luis Guerra, entre otros. “Tratamos de demostrar que la buena música es una sola, y cuando lo sinfónico se fusiona con lo más pop, se logran cosas especiales”, aseguró.

“El tiempo nos hace evolucionar; los tradicionalistas tienen derecho a cerrarse si quieren, pero no pueden encasillar a la música clásica en una esquina en la que se llene de polvo y huela a naftalina”, prosiguió. “Yo he admirado desde chico a Café Tacvba, y la idea de que participara en este evento dedicado a la Ciudad de México se planteó desde el inicio”.

Afiche del evento.

Afiche del evento.

(Cortesía)

Para Dudamel, uno de los aspectos más interesantes de Lafourcade es el modo en que la ganadora de un Grammy anglosajón y ocho Latin Grammys “abraza el folklor mexicano y el latinoamericano, porque la hemos escuchado cantar tonadas de [el venezolano] Simón Díaz, así como boleros y tangos. Lo que estos artistas están haciendo son cosas que nos unen y que tienden un puente hermosísimo entre dos ciudades que de alguna manera tienen la misma sangre”.

“Para los momentos compartidos con la orquesta (porque también tendrán un segmento final sin ella), los artistas citados intercambiaron conceptos con Dudamel en lo que se refiere a la generación de arreglos que funcionaran para las canciones elegidas.

“Ellos me mandaron unas cosas, yo les mandé otras, y llegamos a un acuerdo”, prosiguió el venezolano. “Son músicos de mucho nivel, de una conciencia artística muy profunda, que siempre buscan la excelencia; y eso es algo que me emociona”.

Lo señalado no quiere decir que no habrá momentos instrumentales típicos de la Filarmónica, porque antes de cada una de estas presentaciones, se meterán “de contrabando” piezas nuevas creadas por compositores mexicanos contemporáneos como Gabriela Ortiz y Arturo Méndez.

“Se trata de piezas de música clásica recién escritas, lo que me parece interesante porque convivirán en un entorno supuestamente distinto”, precisó el aclamado conductor. “En total, tendremos siete premieres mundiales”.

En cuanto a la “Noche de cine”, que tendrá como invitados espaciales al Mariachi Sol de México de José Hernández y a La Marisoul de La Santa Cecilia, nuestro entrevistado adelantó que se tratará de un recorrido del séptimo arte mexicano desde sus inicios hasta nuestros tiempos.

“Le dije a Alejandro -que es un gran amigo mío- cuál era la idea de base, y él la desarrolló, tomando en cuenta la tradición de los musicales mexicanos, las comedias y los títulos más recientes de [Alfonso] Cuarón, de Guillermo del Toro y, por supuesto, del mismo Alejandro”, dijo.

El carisma de Dudamel en el escenario lo ha convertido en un conductor muy popular, fuera de su talento en la disciplina.

El carisma de Dudamel en el escenario lo ha convertido en un conductor muy popular, fuera de su talento en la disciplina.

(Robert Gauthier / Los Angeles Times)

“Yo vi desde niño películas de Pedro Infante, de Tintán y de Cantinflas, que me encantaba”, comentó. “A veces es muy difícil rehacer o recrear música de esta clase, que se hizo especialmente para el momento; pero hemos reconstruido algunos ‘scores’, y mucho de lo que presentaremos contará con la proyección de las imágenes correspondientes”.

Para Dudamel, moverse entre distintos géneros es algo natural. “El otro día estaba en el auto, yendo a un ensayo para los conciertos de Mozart que vamos a hacer, y al prenderse el iTunes, escuché primero a Héctor Lavoe, después un merengue dominicano y luego una canción de Natalia”, recordó. “Ese eclecticismo me ayudó mucho para este evento, aunque cuento con un equipo que conoce mucho y que tiene buen gusto”.

¿También te gusta el reggaetón?, le preguntamos. “No me sentiría a escuchar uno porque no conecto necesariamente con ese estilo, pero yo creo que sí lo he bailado estando en una fiesta, porque me encanta bailar; como buen latino, bailo salsa y merengue, y no lo hago tan mal”, afirmó.

“El problema es cuando caemos en un punto estético del gusto; ¿pero qué hacemos nosotros para ampliar el gusto musical de la gente?”, añadió. “Durante mucho tiempo, los defensores de la música clásica se empeñaron en cerrarse en sí mismos; pero no podemos quedarnos en una burbuja”.


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