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Gustavo Arellano es un periodista ‘pocho’ que aprendió a adorar a Juan Gabriel

Gustavo Arellano creció en Anaheim, California, donde los adolescentes usaban el término ‘Juanga’ para discriminar a los muchachos afeminados; después aprendió a respetar al legendario artista.

Gustavo Arellano creció en Anaheim, California, donde los adolescentes usaban el término ‘Juanga’ para discriminar a los muchachos afeminados; después aprendió a respetar al legendario artista.

(Arkasha Stevenson / Los Angeles Times)

Como lo menciona en un artículo publicado esta semana por Los Angeles Times con el llamativo título de “As a boy, I was taught to ridicule Juan Gabriel. As an adult, I revered him” (“De niño, me enseñaron a burlarme de Juan Gabriel; de adulto, lo idolatré”), Gustavo Arellano creció teniendo la experiencia de ser un chico mexicoamericano enfrentado a la peculiar figura del ‘Divo de Juárez’.

“Cuando yo estaba en la escuela, en lugar de decirle a alguien ‘jot..’ o ‘maric…’, los muchachos le decían Juanga”, recordó ante la grabadora de HOY el reconocido periodista y editor del OC Weekly, quien nació y creció en Anaheim. “Uno no piensa en eso cuando está chiquito, porque el rechazo a los homosexuales es algo tan metido en ti que te parece natural; y además, a mí me parecía que la música de Juan Gabriel era de mujeres, de ‘comadres’, a diferencia de la de Antonio Aguilar, por ejemplo”.

Pese a que estaba muy familiarizado con las canciones del autor de “Amor eterno” y hasta con sus letras debido a que las escuchaba inevitablemente en fiestas y bodas, siempre le parecieron motivo de risa, hasta que, siendo ya un adulto joven, entró a trabajar al OC Weekly y empezó a cubrir eventos relacionados al Rock en Español.

“Me di cuenta de que muchos de estos rockeros, como Maná, Maldita Vecindad y Jaguares, tocaban canciones de Juan Gabriel, y eso me llevó a ponerle más atención a las palabras y los ritmos de las interpretaciones originales”, retomó a Arellano. “Me quedé totalmente sorprendido, porque me di cuenta de que tenían un talento enorme que yo había ignorado”.

Pese a que perdió su último concierto en el Forum (“yo tenía ya boletos para el show del Honda de diciembre, que obviamente se canceló”), Arellano pudo ver en vivo a Juanga hace algunos años en el Pacific Amphitheater de Costa Mesa, cuando llevó a su madre a un concierto del aludido como regalo de cumpleaños. “El hombre ya tenía como 60 años y todavía estaba bailando, haciendo su cha cha chá. Pero creo que lo más ‘suave’ de él es que, a diferencia de otros artistas de su generación, su voz nunca se fue; se mantuvo siempre maravillosa”, recordó el escritor.

Pese a que nunca salió formalmente del closet, Juan Gabriel le permitió a la comunidad gay latina sentirse bien con su identidad sexual, en palabras de Arellano.

Pese a que nunca salió formalmente del closet, Juan Gabriel le permitió a la comunidad gay latina sentirse bien con su identidad sexual, en palabras de Arellano.

(JOSE LUIS GONZALEZ / Reuters Photo)

Pese a que Juan Gabriel nunca abogó directamente por causas sociales progresistas, Arellano considera que el simple hecho de ser como era se convirtió en un acto político. “Provocó una revolución diciéndole a la gente que no debía tener vergüenza por ser lo que era”, explicó. “Les dijo: ‘Solamente ten amor y vas a estar bien’”.

Y lo hizo sin salir nunca del closet de modo evidente. “Sí, pero lo perdonamos por eso”, comentó nuestro entrevistado con una risa. “Todos tenemos un tío o un primo que no se declara abiertamente gay porque viene de una generación diferente. Pero creo que al final había más hombres que admitían que eran sus fanáticos, porque maduraron y entendieron que Juanga escribía canciones maravillosas no solo para él mismo, sino para muchos artistas más, como Vicente Fernández y Joan Sebastian, que le gustan tanto a los que se dicen machos. ¿Cómo reconciliar en tu mente que tu ídolo está cantando estas composiciones hechas por un hombre gay si rechazas al autor?”

Lo que sí es cierto es que este periodista no cree que el divo llegara a ser realmente popular entre los oyentes anglosajones, como algunos insinúan ahora. “Conocen un poco de él por ser de algún modo cercano a Elton John o Liberace; y es que a diferencia de Julio Iglesias, Shakira o Ricky Martin, nunca se hizo famoso de ese modo, porque era imposible compararlo con los artistas americanos”, explicó. “Si lo ves por encima, era un gordito que cantaba canciones muy sentimentales, algo que es parte del alma mexicana y hasta latina, pero que no tenía traducción”.

Eso no quiere decir que Juanga rechazara la música estadounidense; de hecho, la última grabación de su vida fue un ‘cover’ de Creedence Clearwater Revival, una reconocida banda californiana de rock clásico. “Eso habla nuevamente de su genialidad; a estas alturas, no tenía que hacer canciones nuevas ni adaptaciones de nadie para destacar, pero buscó ese desafío para decirnos que era capaz de interpretar una canción clásica del rock americano y hacerla muy ‘chida’”, dijo Arellano.

“Mis seguidores de Facebook me dijeron que su ‘cover’ era chistoso, pero a mí me pareció un buen trabajo; está ‘cheesy’, medio ‘rascuache’, pero suena bien”, agregó el escritor. “Los Rolling Stones siguen haciendo la misma canción una y otra vez, pero Juan Gabriel siempre se desafió a sí mismo y a los demás. Y el hecho de que un hombre ‘gay’ haya sido uno de los ídolos más grandes de una sociedad tan machista como la mexicana dice mucho sobre él”.


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