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‘El JJ’ da la cara como artista tras sufrir un secuestro y recibir cuatro balazos    

José Juan Segura, ‘El JJ’, ha atravesado varios momentos difíciles como consecuencia de su relación con el controvertido género de los narcocorridos.

José Juan Segura, ‘El JJ’, ha atravesado varios momentos difíciles como consecuencia de su relación con el controvertido género de los narcocorridos.

(Sergio Burstein/HOY)

Su historia ha estado cargada de aventuras casi desde el inicio, porque cuando decidió trasladarse a los Estados Unidos desde México, era un adolescente que cruzó la frontera sin los documentos requeridos, pero de un modo inusual.

“No necesité visa y tampoco entré por el desierto, sino que lo hice en un carro convertible y manejando casi”, dijo ante nuestra grabadora José Juan Segura, ‘El JJ’, recordando lo sucedido en mayo de 1988. “Pasé con una familia americana, anglosajona, y con los años pude arreglar mi status”.

En ese momento, el artista y empresario radicado actualmente en Phoenix, Arizona, tenía ya un fuerte interés en la música, el mismo que, a los 6 años de edad, lo llevaba a escaparse de su casa para asistir a los bailes que se organizaban durante las temporadas de fiesta en su pueblo de origen, ubicado en Puerto Vallarta.

“Estaba muy niño, por lo que tenía que irme a la cama a las 9 de la noche; pero yo esperaba a que todos se durmieran y me salía por la ventana para ver a los grupos que amenizaban esas actividades”, dijo nuestro entrevistado. “Eran bandas gruperas, de cumbia”.

Pese a que sus padres no lo dejaban salir en esos momentos, más adelante, optaron por enviarlo al ‘gabacho’ debido a que se encontraban en una situación económica muy mala. “Yo quería hacer algo y ayudar a mi familia, por lo que todo lo que ganaba se iba para allá; bendito sea Dios que ahora tenemos un restaurante muy popular en Vallarta, del que vive mi familia”, explicó ‘El J.J.’, cuya madre se mantiene con vida.

Pese a que sus padres no lo dejaban salir en esos momentos, más adelante, optaron por enviarlo al ‘gabacho’ debido a que se encontraban en una situación económica muy mala. “Yo quería hacer algo y ayudar a mi familia, por lo que todo lo que ganaba se iba para allá; bendito sea Dios que ahora tenemos un restaurante muy popular en Vallarta, del que vive mi familia”, explicó ‘El J.J.’, cuya madre se mantiene con vida.

Él pensaba quedarse solo algunos años por aquí y volver a México, pero terminó “agarrándole sabor” al estilo de vida local. “Tuve primero un grupo que se llamaba Komala, al que entré luego de echarme un ‘palomazo’ con un tema de Los Bukis en un salón”, recordó nuestro entrevistado, que en esa época trabajaba en dos restaurantes de Sacramento, California. “A la mitad [de la interpretación], ya estaban todas las muchachas ahí adelante, y me di cuenta de que tenía ‘jalón’”.

Los éxitos y los dramas

Luego de mudarse a Phoenix, que se encontraba más cerca de la frontera, “cruzó” a uno de sus hermanos que tocaba los teclados y le dio vida a otra agrupación, Amor Gitano. “El problema era que no sabía cómo funcionaba el negocio y nadie quería grabar mi música, por lo que hice mi propia disquera, Gypsy Records”, precisó. “Después de que otro grupo me pidió usar el nombre del sello para lanzar el disco que ya tenía hecho, se me ocurrió convertirme en productor”.

A través del club nocturno que dirigía, a inicios de los ‘90, conoció a Los Cuates de Sinaloa, que eran todavía unos menores de edad desconocidos y que llegaron a buscarlo en pos de una oportunidad. Curiosamente, lo hicieron al lado de Efrén Aguilar, el futuro “Tigrillo Palma”, pero ‘El J.J.’ decidió separarlos y darle así vida a dos actos exitosos.

Más adelante, se sumaron a sus filas Los Dareyes de la Sierra, Alteños de la Sierra, El Compa Chuy, Los Picadientes de Caborca, Los Sierreños de Sinaloa, Tito y su Torbellino y Los Ciclones del Arroyo, entre otros. “Trabajé con estos aristas desde cero, muchas veces desde que no tenían ni siquiera el nombre con el que se dieron a conocer”, comentó ‘El JJ’. “Eso para mí tiene mucho crédito”.

El dinero empezó a crecer, y con este, llegaron los problemas. “Llegaban a mi oficina puros carros del año, muy ostentosos, que eran de mis artistas; pero alguien pensó que yo vendía droga o que tenía mucho dinero, por lo que me pusieron ‘cola’ y me empezaron a perseguir durante dos años”, retomó el empresario. “Cuando encontraron la forma de levantarme, todo fue bien preciso”.

En el 2008, ‘El JJ’ fue secuestrado a lo largo de unas 18 horas que fueron las más largas y amargas de su vida. “No sabía si me iban a matar, si me iban a pedir dinero o si era una venganza, porque cuando se los preguntaba, me respondían con golpes brutales”, detalló. “Después me pidieron 100 mil dólares, dos kilos de cocaína y una ‘troca’ que tenía en el garaje, porque se metieron hasta la casa y chequearon todo”.

‘El JJ’ logró pagar el rescate, pero los problemas no se habían acabado. Tres años después, fue baleado en Sinaloa, lo que según él se debió a “una equivocación, porque eran tiempos de guerra entre carteles”.

“Iba en carro, casi a 90 millas por hora, y cuando logré parar, vi los chorros de sangre que salían de mi cuerpo”, recordó. “Pese a que fueron cuatro balas, nunca perdí el conocimiento, por lo que al llegar al hospital, le pregunté al doctor: ‘Dígame la verdad; ¿la voy a hacer?’ ‘No sé; tiene muchos agujeros’, me respondió él fríamente”.

El regreso al canto

‘El JJ’ se encuentra todavía sufriendo los estragos de ese ataque, y aunque asegura que nunca se recuperará del todo, el suceso lo llevó a componer un tema llamado “La traición”, surgido bajo el incentivo de una publicista de Sony. Ese fue el sello encargado de lanzar la producción correspondiente, que, sin embargo, obtuvo muy poca difusión, debido a que el autor e intérprete se negó a participar en la amplia campaña televisiva que se le planteó y que buscaba simplemente generar polémica, cuando lo que él menos quería en esos momentos era hablar abiertamente del tema.

Pero ‘El JJ’ estaba consciente del territorio en el que se movía. “Los conocí a todos, tomé con ellos y estuve en sus eventos en la Sierra, donde te rodeas de ‘mañosos’, del gobierno y de todo el mundo”, precisó. “¿Quiénes son los buenos y quiénes son los malos, entonces? Tienes que cumplir, porque los personajes más grandes de la mafia salen de los ranchos y no escuchan precisamente la música de Luis Miguel, sino la que yo producía”.

El productor y artista a la entrada de Los Angeles Times, donde nos dio la entrevista que aparece en este medio.

El productor y artista a la entrada de Los Angeles Times, donde nos dio la entrevista que aparece en este medio.

(Sergio Burstein/HOY)

En todo caso, y a pesar de que no ha dejado de lado los corridos, este artista planea regresar al ruedo con un disco que él mismo lanzará en las próximas semanas y que tiene como primer representante a una pieza que no tiene nada que ver con el ‘narco’: “El cuatro”.

“Habla de un ‘set up’, pero de uno que trató de hacerme mi esposa al enviarme a una amiga suya para que me conquistara, cuando uno ya tiene el colmillo retorcido”, comentó. “‘De volada’ sabía ya por dónde donde venía la cosa, y se lo dije; pero como era un monumento de mujer, pasó lo que tenía que pasar. Yo creo que es mejor decir las cosas como son a que yo salga como una víctima”.

De todos modos, ‘El JJ’ asegura que el sujeto que canta no es necesariamente una copia de sí mismo. “En el escenario, soy un hombre recio de carácter alegre; me convierto en una persona diferente cuando me quito los tejanos y las botas”, explicó el autor de ‘Besos de Judas’ y ‘Agua de calzones’, que se incluirán también en el álbum. “Sé que algunos de esos títulos suenan muy altisonantes, pero es lo que le llama la atención al público”.


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