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Enigma Norteño quiere llegar a las mujeres y se aparta de los narcocorridos

Enigma Norteño presentó su disco "De aquí soy" con el que, según su líder vocal a Efe, busca acercarse más al público femenino con canciones de amor y desamor al tiempo que reducen la presencia de narcocorridos. EFE/ARCHIVO

Enigma Norteño presentó su disco “De aquí soy” con el que, según su líder vocal a Efe, busca acercarse más al público femenino con canciones de amor y desamor al tiempo que reducen la presencia de narcocorridos. EFE/ARCHIVO

Enigma Norteño presentó su disco “De aquí soy” con el que, según su líder vocal a Efe, busca acercarse más al público femenino con canciones de amor y desamor al tiempo que reducen la presencia de narcocorridos.

“Gracias a las redes sociales nos dimos cuenta de que las mujeres también querían escucharnos”, dice Ernesto Barajas, el cantante y compositor principal de la banda de música norteña mexicana. “Pensando en ellas hicimos nuestro nuevo disco”.

“De aquí soy”, el duodécimo álbum de la agrupación sinaloense, que sale a la venta este viernes, tiene 17 temas inéditos, de los cuales el 40 % tocan temas de amor y desamor con títulos como “Vete al diablo” y “Como perros y gatos”.

El resto son canciones dirigidas principalmente al público masculino en las que una vez más aseguran que no hacen apología del delito o llaman a la violencia, sino que cuentan historias que les interesan a su público.

“Es la vida de personajes interesantes o a veces hasta inventados”, afirma Barajas.

En esta categoría incluyen “Batallándole”, una colaboración con La séptima banda que cuenta la vida de un personaje llamado “El Gordo Flubber” que pasó de la pobreza a la riqueza después de comenzar a trabajar con un capo.

La canción “El sargento Anthrax” está dedicada al también llamado sargento Fénix, uno de los dirigentes de la organización criminal Los Anthrax, quien murió en una balacera en 2006.

Aunque han reducido la cantidad de los llamados “narcocorridos” en su nuevo trabajo, la banda rechaza que haya sido por la presión de las autoridades. Tampoco se han interesado por incorporar nuevos sonidos ni realizar experimentos musicales.

“El público nos conoce y nosotros los conocemos. Sabemos bien qué es lo que esperan de nosotros”, explica Barajas.

Para Enigma Norteño es importante mantener el estilo que les ha permitido ir creciendo desde aquella producción independiente con la que lanzaron en 2004 “El Jardinero”, su primer disco.

El cantautor afirma que su compromiso es con el público y, además de los comentarios en las redes sociales, donde reúnen a cerca de dos millones de seguidores, “muchos de entre 18 y 25 años”, también decide el tipo de canciones que llevarán sus discos la reacción del público en los conciertos.

“Nos gusta cuando les cantamos canciones de desamor y gritan y se desgarran”, indica. “También cuando los hacemos bailar con los corridos y los vemos cantando con letras con las que se identifican. Esa es mi meta cuando compongo”.

Cuenta que para inspirarse suele encerrarse en “una oficinita” que tiene en su casa. “A veces me quito la ropa”, revela entre risas. Otras, en especial si se siente bloqueado, enciende una vela y pone un vaso de agua cerca. “Son trucos que me dan los compañeros y me funcionan”, explica.

Barajas dice que tanto él como sus compañeros están dispuestos a hacer todos los sacrificios que sean necesarios para mantenerse en boga y seguir creciendo. “La gente cree que esto es miel sobre hojuelas y sí amamos lo que hacemos, pero también es una carrera que requiere sacrificios”, especialmente familiares, asegura.

Tampoco se les ha hecho sencillo balancear la popularidad de los llamados narcocorridos, con los que aumentaron su popularidad, con las constantes presiones de las autoridades para que los eliminen de su repertorio y las situaciones alarmantes en las que a veces se han encontrado.

La más reciente fue la aparición en Tijuana (México) hace dos meses de una llamada “narcomanta” en la que les amenazaban de muerte si tocaban ciertas canciones en su actuación.

“Al final llegamos a la conclusión de que el problema no era con nosotros sino con el local donde nos íbamos a presentar, porque las canciones mencionadas no las tocamos nosotros”, explicó Barajas, quien dice que la policía les urgió a suspender el espectáculo.

El artista afirmó que ni él ni sus compañeros, Humberto Pérez, cantante y a cargo del bajo sexto; Freddy Hernández, el acordeonista; Macario Moreno, en la batería, y Adán Hernández, segunda voz y bajo sexto, están interesados en incumplir con su público por complacer al resto del mundo.

“Ellos son los que nos mantienen haciendo lo único que sabemos hacer bien”, asegura.


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