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Los Premios del SAG celebran a las mujeres, evitan la controversia y dejan de lado a los latinos mientras favorecen a ‘Three Billboards’

Frances McDormand recibe el trofeo principal de los Premios del SAG gracias a la cinta “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”, que se convirtió en la máxima ganadora del evento que antecede al Oscar.

Frances McDormand recibe el trofeo principal de los Premios del SAG gracias a la cinta “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”, que se convirtió en la máxima ganadora del evento que antecede al Oscar.

(Robert Gauthier / Los Angeles Times)

Como las mujeres que se dedican a la interpretación en Hollywood han sido las denunciantes principales de los actos de acoso o de abuso sexual que se han revelando en los últimos meses, era de esperar que el evento de premiación del SAG (Sindicato de Actores de la Pantalla) que acaba de concluir en el Auditorio Shrine de Los Ángeles dedicara una buena parte de su presentación a esta prolongada polémica, incluso más de lo que se hizo en la ceremonia de los Globos de Oro del pasado 7 de enero.

El deseo de darle voz y presencia a las mujeres era evidente desde el momento en que se anunció que el papel de anfitrión iba a estar por primera vez en manos de una mujer, Kristen Bell. Aunque se esperaba que ella diera un discurso de apertura mínimamente fiero, prefirió la ambigüedad al decir que “cada historia merece ser escuchada, especialmente hoy que nos encontramos en un momento decisivo”; pero le dejó lugar a una referencia crítica a la Primera Dama y hasta insinuó que las acusaciones actuales podrían estarse saliendo de control al comentar que “debemos estar seguros de que estamos liderando el cambio con empatía y diligencia, porque el miedo y la rabia nunca ganan la carrera”

En realidad, la única que habló abiertamente del tópico ineludible fue la presidenta del SAG Gabrielle Carteris, quien basó sus palabras en los sucesos que se encuentran en boca de todos al decir que “la verdad es poder, y las mujeres están accediendo a su poder” y remarcar luego que atravesamos un “cambio cultural masivo”.

Además de emplear el slogan “Time Is Up”, Carteris señaló que “tanto los hombres como las mujeres son agentes de ese cambio para demostrar que la discriminación, el acoso y el abuso no se tolerarán más. Este es un movimiento, y nuestra fuerza viene en la unidad”.

En relación a este mismo tema, había expectativas en relación a lo que iba a suceder con James Franco (nominado como Mejor Actor en un Rol Protagónico por “The Disaster Artist”) y de Aziz Ansari (nominado como Mejor Actor en una Serie Cómica por “Master on None”), acusados de acoso sexual o conductas inapropiadas poco después de los Globos de Oro; ninguno de los dos ganó.

Ansari dejó simplemente de asistir, mientras que Franco sonrió de manera discreta desde su asiento (y fue aplaudido también de manera discreta) cuando su nombre fue mencionado en el podio. En todo caso, si se trata de buscar un cambio real, lo más significativo se dio probablemente al final, cuando Brie Larson (“Room”) anunció que el sindicato acaba de crear un nuevo Código de Conducta para los rodajes y las grabaciones. Pero no hubo ni por asomo un “momento tipo Oprah”.

Los ganadores esperados

No hubo mayores sorpresas en cuanto a los triunfos más voceados dentro de los rubros cinematográficos: como se vaticinaba (y como pasó en los Globos de Oro), Frances McDormand fue la Mejor Actriz en un Rol Protagónico por su trabajo en el excelente (pero poco visto) drama “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”, mientras que Gary Oldman fue el Mejor Actor en un Rol Protagónico por su labor en el ‘biopic’ “Darkest Hour”. Ambos ofrecieron discursos convincentes y apasionados (Oldman estaba a punto de derramar lágrimas), pero libres de declaraciones llamativas.

En realidad, “Three Billboards” fue el gran ganador de la velada, porque además de la victoria citada, se llevó el galardón al Mejor Reparto de una Película, que es el rubro principal de la ceremonia, y el de Mejor Actor Secundario para Sam Rockwell.

En términos generales, la ceremonia, que dura mucho menos que otros eventos semejantes y carece de ‘sketches’ o actos musicales, fue al punto y no contó con picos particularmente altos, aunque empleó frecuentemente el humor en lo que respecta a los presentadores.

En el caso de los premiados, el asunto se mantuvo en un tono de lo más tibio, con discursos que evitaron menciones políticas o comprometedoras; pero nos gustó lo que dijo Nicole Kidman al recibir el trofeo a Mejor Actriz en una Serie Limitada de TV por “Big Little Lies”. Tras declarar que se encuentra resfriada y que trabajó ayer hasta la madrugada, agradeció que en la actualidad haya todavía trabajo para las mujeres “después de pasar los 40 años”, y saludó a “una comunidad que está promoviendo el cambio”.

Sin triunfos latinos

No hubo ningún ganador hispano ni tampoco un motivo de celebración directa para el director mexicano Guillermo del Toro, cuya cinta “The Shape of Water” competía únicamente en una categoría, la de Mejor Actriz en un Rol Protagónico, que como ya lo dijimos, fue adjudicada a McDormand.

Por otro lado, solo hubo dos presentadoras procedentes de nuestra comunidad. La primera fue la hija de puertorriqueños Gina Rodríguez, quien no fue muy contundente durante su intervención, aunque felicitó a quienes se encuentran supuestamente cambiando la faz de la television estadounidense con historias que contienen personajes de diferentes culturas y opciones sexuales.

Pero el estrado contó también con la generosa presencia de una representante boricua de lujo incuestionable durante el momento en el que la legendaria Rita Moreno hizo uso de la palabra para entregarle el premio de Logros de Toda una Vida al icono Morgan Freeman, quien, hace cinco años, le dio a ella esta misma distinción.

La legendaria boricua Rita Moreno presenta el premio especial para Morgan Freeman en la ceremonia del Auditorio Shrine.

La legendaria boricua Rita Moreno presenta el premio especial para Morgan Freeman en la ceremonia del Auditorio Shrine.

(AP)

Moreno se mostró sumamente conmovida y hasta llorosa al recibir los aplausos de pie de parte de la audiencia, aunque demostró también tener una risa fácil. “Esto es un montón de amor.. pero puedo recibirlo”, bromeó para empezar, antes de recordar que conoce a Freeman desde hace medio siglo y darle pie a un clip que recopilaba escenas protagonizadas por el astro afroamericano en la pantalla grande.

Luciendo una gorra que contrastaba con su elegante traje y que fue motivo de una broma adicional por parte de Moreno, Freeman dio un discurso breve y poco elocuente que, sin embargo, terminó de modo particularmente interesante cuando, luego de una duda inicial, se aventuró a decretar “lo que está mal con esta estatua” (es decir, el Actor, que es el que otorga el SAG), planteando un inesperado desafío para la organización que lo celebraba.

“Todo está bien cuando se lo mira desde atrás, pero por delante, tiene un género muy específico”, comentó el actor de “Million Dollar Baby” al referirse al hecho de que el trofeo representa a un hombre. “Quizás estoy empezando algo”. Tras lo dicho, habrá que ver si los organizadores de esta ceremonia se animan a cambiar la apariencia tradicional de su estatuilla. Claro que, en nuestro caso, el reclamo sigue estando en la falta de nominados y ganadores latinos.


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