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Héctor Bonilla interpreta a ‘Un padre no tan padre’ mientras mantiene sus convicciones sociales y políticas

En esta foto del pasado reciente, el actor Héctor Bonilla demuestra su apoyo al movimiento estudiantil que se produjo en México; ahora, él mismo protagoniza la cinta "Un padre no tan padre".

En esta foto del pasado reciente, el actor Héctor Bonilla demuestra su apoyo al movimiento estudiantil que se produjo en México; ahora, él mismo protagoniza la cinta “Un padre no tan padre”.

(Agencia Reforma)

En “Un padre no tan padre”, la cinta de Pantelion que se estrena este viernes, el experimentado actor Héctor Bonilla se pone en la piel de Don Servando Villegas, un anciano conservador y de muy mal genio que se forzado a mudarse con su hijo (Benny Ibarra), quien habita en una comuna que para él resulta insufriblemente ‘hippie’.

“El cine mexicano viene atravesando una etapa en la que las comedias se han vuelto muy exitosas, y aunque esta película va por ese lado, me parece que tiene un mensaje importante, sin que esto lo haga trágico”, le dijo Bonilla a HOY Los Ángeles durante una reciente entrevista. “Y es que, por circunstancias de la vida, mi personaje se ve obligado a abrir los ojos ante los demás, lo que lo lleva a darse cuenta de que ellos merecen existir y son dignos de respeto”.

“Para mí, los únicos seres que deberían desparecer son los ‘ku klux klanes’ [sic], los que creen que hay que exterminar a todos los que no se ven como ellos ni piensan como ellos, porque cuestionan su endeble seguridad y su forma de ser”, agregó con elocuencia. “El viejo que interpreto está absolutamente seguro de que es el dueño de la verdad, pero las cosas cambian para él cuando pasa de tener mucho dinero a no tener nada y se ve de pronto rodeado por todos estos ‘seres raros’ en la casa de su hijo, que es muy diferente a lo que él imaginaba”.

El mismo Bonilla no podría ser más distinto que Don Servando, ya que si bien se dio a conocer en toda Latinoamérica durante los ’70 y los ’80 debido a su participación estelar en telenovelas mexicanas de lo más convencionales, es un hombre de izquierda que, según sus palabras, trató incluso de cambiar la manera de hacer las cosas en Televisa.

“Ese era el formato al que debíamos acudir quienes pretendíamos vivir de la actuación, pero yo intenté algo distinto con ‘La gloria y el infierno’, una telenovela de 1986 que produje y protagonicé al lado de Ofelia Medina, una actriz también muy liberal, y que se grabó en escenarios naturales, sin pisar un solo foro”, recordó. “Llamé a un director de cine y rechacé que hubiera en ella actores de la televisión, sino del cine, del teatro y de la televisión; y aunque fue muy vista, Televisa no le dio el apoyo que se merecía, obviamente”.

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En el caso de “Un padre no tan padre”, para encarnar a Don Servando, Bonilla tuvo que asumir un aspecto mayor del que le corresponde actualmente, porque el actor está lejos de ser un jovencito (ya cumplió los 77), pero el personaje tiene cerca de 90 años. “Lo que más me gusta de la actuación es la posibilidad de caracterizar a alguien; un actor es mejor mientras más géneros pueda cumplir con solvencia y mientras más diferentes sean sus personajes”, enfatizó.

Por otro lado, las tareas se le complicaron debido a una lesión que sufrió en pleno rodaje, pero que no le impidió seguir trabajando. “Era mi único día de descanso y además el aniversario de bodas con mi mujer, y yo me caí sobre el codo en unos baños de vapor”, precisó. “Pero había que seguir adelante”.

Nuestro entrevistado tampoco parece tener nada que ver con las actitudes retrógradas de Don Servando, quien al inicio del filme manifiesta abiertamente su rechazo por la pareja gay y por el joven usuario de marihuana que viven en la casa de su hijo, y que llega incluso a cometer actos malintencionados contra ellos.

“La gente nace con una disposición determinada para ciertas cosas”, nos dijo. “A mí me gustan el tequila, el mezcal, el bacanora y el sotol, pero se trata de una reacción química; cada quien puede tener la que le dé la gana. Te puedo decir categóricamente que nuestros hijos y nuestros nietos se van a drogar, porque ahora mismo se están elaborando fármacos que ni siquiera imaginamos; tenemos que tener la mente abierta para eso, pero lo que sí es esencial es que desaparezca el narcotráfico, que es completamente nefasto, por lo que habría que pensar de manera seria en la legalización [de las drogas]”.

Cuando nos dijo que él no consume sustancias de esta clase (“no lo hago, pero entiendo que suceda”, comentó), le adelantamos que, siendo así, era inútil preguntarle si había probado alguna vez esos ‘brownies’ con cannabis que su personaje come en la cinta, al creer que son los normales.

Una escena de esta nueva comedia, en la que Bonilla interpreta a un anciano conservador que le hace la vida imposible a su hijo y a la comunidad con la que este ha elegido vivir.

Una escena de esta nueva comedia, en la que Bonilla interpreta a un anciano conservador que le hace la vida imposible a su hijo y a la comunidad con la que este ha elegido vivir.

(Cortesía Pantelion)

“No, pero alguna vez fumé marihuana con una mujer hermosísima con la que, si no fumaba, no pasaba nada”, comentó con una risa. “Me vi coludido a fumar unos ‘toques’ mientras duró la relación; pero nada más”.

En lo que sí acaba de meterse es en la política, pero de un modo muy particular. “Debo aclarar que soy un diputado gratuito, porque no recibo un centavo por ir al Congreso a elaborar la nueva constitución de la Ciudad de México”, dijo el intérprete, que vive en la capital. “Me he negado dos veces a ser delegado, tres a ser diputado y una a ser presidente municipal. Yo no milito en ningún partido, porque me repugna militar; trato de ser un hombre libre y abierto, y aunque estoy haciendo esto para tratar de tener un texto coherente que regule mi ciudad, apenas lo acabe regresaré a lo que me gusta hacer, es decir, que me paguen por jugar”.

Y esos juegos podrían incluir alguna propuesta de tinte más duro en relación a la realidad social, porque él fue uno de los personajes estelares de “Rojo amanecer” (1989), una recordada película sobre la masacre de Tlatelolco que despertó mucha controversia en su momento.

“Si viene algo bueno de esa naturaleza, lo haré con mucho gusto, porque creo que el cine y el teatro de protesta deben existir, aunque no deben ser los únicos”, afirmó. “Por otro lado, sin pretender temer un mensaje político directo, ‘Un padre no tan padre’ afirma la latinidad, porque el personaje del abuelo es fundamental para nuestra cultura”.

Pese a que Bonilla no ha actuado en una telenovela desde hace cerca de dos años, considera que Televisa y TV Azteca se están viendo obligadas a mejorar el nivel de sus ofertas debido a la competencia de Netflix.

“Me parece muy bien que haya pasado eso, porque hará que mejore el nivel de las producciones y que los actores de carrera podamos tener roles más dignos en ellas, así como que los ‘castings’ no se hagan en los gimnasios y los ‘antros’, sino en las escuelas de actuación”, concluyó el veterano actor, quien sigue trabajando en el teatro y estará pronto en “El César”, una serie televisiva sobre la vida del boxeador mexicano Julio César Chávez que se verá en Estados Unidos a través de Telemundo.


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