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Espectáculos

En ‘Coco’, Disney respeta las tradiciones mexicanas hasta cierto punto

Una escena de "Coco", la cinta animada que ha tenido un éxito arrollador en Mexico, y que se estrena esta semana en salas de EE.UU.
(Pixar / AP)

No estamos seguros de que los resultados de “Coco” hubieran sido los mismos de haberse encontrado únicamente en las manos de Disney, la megacorporación que la distribuye; lo que sí sabemos es que, bajo la tutela de Pixar, la celebrada empresa de animación que la realizó, esta nueva cinta animada es una verdadera delicia, sin llegar a ser perfecta.

No hay que ser un rebelde sin causa para desconfiar de la casa de Mickey, sobre todo cuanto se considera que, hace poco, la misma compañía  intentó apropiarse de los derechos del nombre ”Día de los Muertos”, supuestamente porque esta película se iba a llamar originalmente así.

Sin embargo, tras la justificada avalancha de críticas, Disney se retractó y decidió incluso solicitar la ayuda de algunas de las personas que más la habían cuestionado, empezando por el caricaturista mexicoamericano Lalo Alcaraz, quien funge aquí de consultor.

En términos prácticos, “Coco” -que se estrena esta noche- cuenta con una presencia abundante de talento hispano, ya que si bien su director principal es completamente anglosajón (se llama Lee Unkrich y realizó “Toy Story 3”), fue codirigida por el mexicoamericano Adrián Molina y se respalda en los aportes musicales de Camilo Lara y Natalia Lafourcade. Y eso no es todo, ya que el área de reparto de voces en la versión en inglés es masivamente latino, con participaciones estelares de figuras como Gael García Bernal, Jaime Camil, Edward James Olmos y Alfonso Arau.

Además, como lo dicen las notas de producción, los directores viajaron varias veces a México para inspirarse, centrándose sobre todo en las celebraciones del estado de Oaxaca; y eso es algo que queda plasmado desde la primera escena de la cinta en la recreación de un pueblito local donde los detalles visuales se sienten especialmente auténticos, sin dejar de lado el colorido y el profesionalismo habitual en Pixar.

Claro que se trata de un pueblito inventado, Santa Cecilia, como inventada es también la trama sobre Miguel (voz del mexicoamericano Anthony González), un niño cuya familia ha prohibido por completo la música en su hogar debido las acciones de un patriarca desaparecido, pero que anhela ser artista y que, al tratar de robar la guitarra de un antiguo ídolo, es transportado a la Tierra de los Muertos, representada con una magia única en la pantalla grande.

Una vez ahí, Miguel conoce a Héctor, un pícaro esqueleto que, fuera de las virtudes técnicas de su diseño, obtiene un incuestionable carisma gracias a la interpretación de García Bernal, quien cantó por cuenta propia con decoro todas las canciones que le tocaron; y aparecen por aquí y por allá figuras tan relevantes de la cultura mexicana como Frida Kahlo, Cantinflas, Agustín Lara, Pedro Infante, El Santo, María Félix y Dolores del Río (aunque solo Frida tiene un papel sustancioso y sumamente creativo en lo que respecta a su legado histórico).

Uno de los aspectos más positivos de “Coco” es el modo en que maneja esta celebración tan abierta para dar un mensaje que puede ser aceptado incluso por quienes no creen en el Más Allá: la única manera en que los muertos no desaparecen del todo es cuando los recordamos. Y al agregarle a eso una profunda cuota de sentimentalismo que te hará llorar, pero que se siente honesto, el paquete familiar luce ideal.   

El único reparo abierto que tenemos se encuentra en el aspecto musical del filme, que intenta inicialmente respetar la tradición (la escena en la que Manuel toca la guitarra en su cuarto es sublime) y que, como ya dijimos, apeló a varios artistas de origen azteca, pero que termina cayendo en el pop anglosajón de rigor al plantear en las secuencias culminantes una fusión que se nos hace demasiado hollywoodense y que se aparte claramente del folklore.

De hecho, aunque entendemos las razones comerciales que hacen que la versión proyectada en los Estados Unidos tenga todos sus diálogos en inglés (debidamente sazonados con expresiones en español), hubiera sido digno de elogio que se mantuviera nuestra lengua en las letras de las canciones; pero no hemos llegado todavía a ese punto, por supuesto.


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