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La nueva exhibición de Guillermo del Toro en el LACMA pone en vitrina su creatividad y sus influencias

La figura más aterradora de la película "El laberinto del fauno" se encuentra también en la fastuosa muestra "At Home with Monsters" del LACMA.

La figura más aterradora de la película “El laberinto del fauno” se encuentra también en la fastuosa muestra “At Home with Monsters” del LACMA.

(Ulises Alatriste/HOY)

Como no ha hecho demasiados largometrajes en los últimos años para dedicarse con mayor soltura a su fructífera labor de productor y escritor, quienes no sean fans suyos podrían olvidar fácilmente el inmenso carácter creativo de Guillermo de Toro y todo lo que le ha brindado durante los tiempos modernos al mundo internacional de la fantasía, la ciencia-ficción y el terror.

Pese a que no tiene la reputación artística ni los premios de Alejandro G. Iñárritu y Alfonso Cuarón, quien por otro lado son sus amigos cercanos, este mexicano de 51 años ha creado historias e imágenes que forman ya parte del imaginario del cinéfilo contemporáneo; y eso se puede recordar de inmediato al asistir a “At Home With Monsters”, la magnífica exposición dedicada a su arte y a sus influencias que acaba de abrir sus puertas en el LACMA (Museo de Arte del Condado de Los Ángeles).

La antesala a la gran recámara que se encuentra exclusivamente dedicada a la muestra nos presenta sin mayores preludios al Ángel de la Muerte de “Hellboy 2: The Golden Army” (2008), la segunda de sus dos adaptaciones de la popular serie de cómics de Mike Mignola, que se encuentra también representada en otra parte del recinto por un espacio en el que se lucen el traje, el guante y la gigantesca pistola del superhéroe interpretado por Ron Perlman, aunque, curiosamente, el mismo ‘diablito bueno’ no cuenta con su propia estatua.

Una vez que se cruza el umbral, nos enfrentamos a una llamativa reproducción de El Fauno, la impresionante criatura principal de -¿qué más?- “El laberinto del fauno” (2006), obra maestra del homenajeado, seguida un poco más allá por una efigie semejante de El Hombre Pálido, el espeluznante monstruo de la misma cinta que tenía los ojos en las palmas de sus manos.

Pero, en realidad, la escena que más nos impactó en nuestro recorrido fue la recreación del personaje de Santi, uno de los protagonistas de “El espinazo del diablo” (2001), segunda mejor película de Del Toro bajo nuestro concepto. Se trata de un niño que fue asesinado y se convirtió en un fantasma en el contexto de la Guerra Civil Española, un tema de particular interés para este realizador.

Guillermo del Toro en Bleak House, el museo privado del que se han extraído muchos de los 500 objetos presentes en la exposición del LACMA.

Guillermo del Toro en Bleak House, el museo privado del que se han extraído muchos de los 500 objetos presentes en la exposición del LACMA.

(Mel Melcon / Los Angeles Times)

Claro que todo esto no viene presentado sin ton ni son, sino que, además de contener varias muestras de video que compilan escenas relevantes de las producciones de Del Toro, se divide en ocho zonas temáticas con títulos específicos: Infancia e inocencia; Victoriana; Sala de la lluvia; Magia, alquimia y lo oculto; Películas, cómics y cultura popular; Frankenstein y el horror; Freaks y monstruos, y La muerte y el Más Allá.

Cada una de ellas cuenta con letreros de entrada bastante ilustrativos que, lamentablemente, se encuentran solo en inglés (hubiera sido razonable que estuvieran también traducidos o con una posibilidad de audio en español, debido a la procedencia del homenajeado y al hecho de que la mayoría de sus obras como director están habladas en nuestro idioma).

Pero eso no le quitará realmente la posibilidad de gozo al que no sepa leer en la lengua local, porque esta es una muestra eminentemente visual en la que los cerca de 500 objetos que se ven tienen siempre algo que decir, ya que no se relacionan únicamente de manera directa a la obra del mexicano, sino que ofrecen un recuento completo de sus influencias y de sus obsesiones, debido a que la mayoría de ellos proviene de la colección privada de Del Toro, instalada en una residencia del Sur de California que él mismo llama Bleak House y que es sin duda el sueño húmedo de cualquier amante del genero fantástico.

Por ese lado, no deja de llamar la atención el ambiente dedicado a la mitología de Frankenstein, que es una de las que más le quitan el sueño al director mexicano y que ha dejado una clara huella en su carrera. Además de todo lo que se encuentra por allí en un escaparate y de la inmensa cabeza del monstruo representado por Boris Karloff que pende de un muro, se puede encontrar unas esculturas en las que la criatura hecha con cuerpos de personas muertas intenta una especie de acto de seducción con su supuesta novia, bajo la perversa mirada del científico que le dio vida.

El Fauno te da la bienvenida a la entrada de la nueva exposición de Guillermo del Toro.

El Fauno te da la bienvenida a la entrada de la nueva exposición de Guillermo del Toro.

(Ulises Alatriste/HOY)

Con el Creador

El sábado pasado, dos días antes de la apertura oficial de “At Home With Monsters”, Del Toro acudió al LACMA para participar en un conversatorio que le permitió brindar algunos detalles de lo que se vería en la exposición con la sencillez y la simpatía que lo caracterizan. “No soy un coleccionista de esos que guardan preciosamente los objetos que adquieren en sus empaques y que ni siquiera los tocan; juego con ellos, tengo una relación muy promiscua con ellos”, dijo el cineasta en perfecto inglés.

“Fui criado como católico, pero en el camino me cambié a los monstruos, porque para mí, Frankenstein fue la historia de un hijo rechazado por su padre, mientras que los hombres-lobo y otras criaturas se convirtieron en mis santos patrones”, afirmó. “Encontré en estos personajes una esencia profunda del sujeto marginal con la que me identifiqué de inmediato”.

No faltarán los que piensen todavía que lo que hace Del Toro es superficial o incluso infantil; pero él mismo tuvo una respuesta adelantada a una pregunta que no se formuló. “Creo que nada es más político que la fantasía, porque cuando un autor se encuentra libre de las restricciones de la realidad, puede revelar grandes verdades sin tener que exponerse directamente”, remarcó. “Adoro a los monstruos; los repulsivos somos los seres humanos”.

Por otro lado, enfatizó que la presente exhibición no pretende aterrorizar al público, como tampoco lo hacen supuestamente sus películas. “Ahora puedo decir que no soy un cineasta de terror, porque me siento atraído por la belleza del terror, por su poesía, pero no por sus procedimientos; en ese sentido, me relaciono más con los cuentos de hadas, por lo que mis películas son como fábulas”, insistió. “El concepto de que el horror y la belleza son opuestos es algo occidental, y espero que los asistentes a la exposición se expongan un poco a esta idea a través del recorrido que se hace por mi cerebro”.

Fuera de la presencia de un dibujo de Goya o de una figurilla perteneciente a Ricardo Linares García, no es fácil encontrar piezas artísticas estrictamente hispanas en la muestra; pero Del Toro tuvo también algo que decir al respecto.

“Cuando la gente me pregunta qué hay de mexicano en mis películas le respondo que yo, porque lo que hice en ‘Pacific Rim’ estaba basado en los alebrijes, y la aceptación de la muerte que siempre muestro es mexicana”, precisó. “En momentos como estos, en los que los monstruos de verdad llevan trajes elegantes, es necesario demostrar la diversidad de nuestra comunidad y la creatividad que podemos llegar a tener en desmedro de las adversidades”.

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AT HOME WITH MONSTERS

Cuándo: Hasta el 27 de noviembre

Dónde: LACMA. 5905 Wilshire Blvd., Los Ángeles, CA 90036

Admisión: $25; niños y miembros gratis

Inf.: 323.857.6010/lacma.org


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