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‘Manos sucias’: en un viaje sin retorno

Una escena de la producción colombia y estadounidense que se ha lanzado en salas locales.
Una escena de la producción colombia y estadounidense que se ha lanzado en salas locales.
(Cortesía)

Hasta hace poco, Cristian Abvíncula no había salido nunca de su país de origen, lo que tiene sentido cuando se considera que es un joven afrocolombiano proveniente de una familia de escasos recursos de la Costa del Pacífico. Pero eso ha cambiado con el éxito de “Manos sucias”, una cinta que lo ha llevado hasta ahora dos veces a Nueva York y que puede abrirle muchas puertas internacionales.

Fue justamente en la ciudad de los rascacielos donde respondió la llamada de ¡BRAVO! destinada a conversar sobre esta cinta, que a pesar de haber sido dirigida por un estadounidense de Brooklyn, Josef Wladyka, se encuentra completamente hablada en español, se desarrolla enteramente en la ciudad colombiana de Buenaventura y trata sobre dos hermanos (uno de ellos interpretado por Abvíncula) que deciden trasladar un barril lleno de cocaína por la ribera del Pacífico con el fin de mantener a sus familias, lo que los pone a la merced de paramilitares, guerrilleros y toda clase de peligros.

Este intérprete no es un recién llegado a los terrenos de la actuación, ya que actualmente se encuentra cursando el último año en un programa de licenciatura de arte dramático en la Universidad del Valle, situada en el mismo lugar donde se ubica la cinta. “Mi mamá no tenía dinero para pagarme una universidad, por lo que aproveché la posibilidad que me daba esta institución financiada por el estado, en la que hay que pagar todavía un poco, aunque el costo depende del rendimiento que tenga uno”, comentó Abvíncula. “Creo que a estas alturas, y del modo en que estoy representando al puerto, deberíamos llegar a un acuerdo [para los estudios fueran gratuitos], pero me han dicho que para eso tengo que hablar con el director de la sede, y nunca se ha dado”.

En todo caso, esto es lo primero que él hace para el cine, y lo encuentra en un complicado papel protagónico que ya ha sido alabado por los críticos. “Me parecía un proyecto muy importante, porque retrata la vida y los pesares que pasamos los que vivimos en el Pacífico colombiano; mi compañero [Jarlin Martínez] y yo entablamos una buena relación y decidimos ponernos las pilas para hacer las cosas bien, porque estábamos llevando en alto el nombre de toda la zona”.

A diferencia de las populares ‘narcoseries’ y de otros largometrajes que han venido circulando, “Manos sucias” no cuenta con personajes adinerados ni cae nunca en el glamour, lo que para Advíncula y Wladyka es una diferencia esencial. “Ojalá que el modo en que está presentada la historia cambie las ideas de los jóvenes que tienen una mentalidad destinada a hacer cosas indebidas”, dijo el actor. “Por mi lado, yo siempre he querido ser una persona de bien, gracias a la educación que me dio mi mamá, a la que le he prometido que voy a ser profesional; mi idea ha sido salir adelante, con mucho esfuerzo”.

Wladyka sabe también que muchos espectadores están cansados de las historias de narcotráfico, pero, en una entrevista separada, nos dijo que la intención principal de su obra era “mostrar lo que le pasa a la gente de Buenaventura, no a unos tipos millonarios y muy ‘cool’. La idea era presentar un relato interesante en un lugar que la audiencia [en general] nunca hubiera visto, y darle a la vez elementos de suspenso y de acción que no hicieron de esto un filme artístico más”.

La cinta logró este cometido pese a todas las dificultades que tenía por delante, entre las que se encontraban la escasez de presupuesto, la dificultad de filmar en una zona de por sí peligrosa y las iniciales dificultades de comunicación, porque Wladyka habla muy poco español. “Al comienzo fue muy complicado, pero después Josep trajo a un traductor y, poco a poco, fuimos entendiéndonos más y más, porque él comenzó incluso a aprender frases de nuestro entorno”, recordó Abvíncula.

Curiosamente, para el cineasta, la carencia fue de algún modo productiva, porque según él mismo, le permitió “conectarse con las actuaciones de un modo más intuitivo, a través de los gestos y de los comportamientos”. Otro detalle interesante es que Wladyka -quien escuchó de hechos semejantes al retratado durante los viajes personales de vacaciones que hizo a Colombia y a Ecuador- escribió el guión con Alan Blanco, quien a pesar de su apellido, tampoco tiene ascendencia latina, sino filipina.

“Ha sido muy extraño, porque yo tengo sangre japonesa y polaca, y a pesar de eso, logramos hacer una historia en la que la escena más festejada es la de dos hermanos metidos en un bote en medio de Sudamérica que se ponen a cantar un tema del Grupo Niche”, dijo el realizador.

“Hay gente colombiana muy familiarizada con el cine de allá que me ha escrito para decirme que ésa es su escena favorita de todos los tiempos, cuando nos salió simplemente para cubrir un ‘tiempo muerto’ en el que no había acción”, agregó. “No sé cómo ha pasado algo así, pero no me arrepiento”.

MANOS SUCIAS

Estreno: Hoy

Director: Josef Kubota Wladyka

Reparto: Cristian Abvíncula, Jarlin Martínez, Hadder Blandon


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