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Tras ganar el Oscar, Sebastián Lelio estrena en L.A. un drama lésbico que se desarrolla en una comunidad tradicional

Rachel Weisz (izq.) y Rachel McAdams en una escena de "Disobedience", una cinta de estreno que ha sido dirigida por el chileno Sebastián Lelio.

Rachel Weisz (izq.) y Rachel McAdams en una escena de “Disobedience”, una cinta de estreno que ha sido dirigida por el chileno Sebastián Lelio.

(Cortesía Bleecker Street)

El pasado mes de marzo, el director chileno Sebastián Lelio le dio a su país un Oscar al recibir el importante galardón de Mejor Película Extranjera debido a “Una mujer fantástica”, que impresionó no solo por su calidad, sino también por tener como protagonista a una mujer transgénero llamada Daniela Vega.

Ahora, el mismo realizador regresa a las salas locales con “Disobedience”, un drama que se traslada a un ambiente completamente distinto (el de la comunidad londinense de judíos ortodoxos) para contar la historia de Ronit (Rachel Weisz), hija rebelde de un rabino recién fallecido que regresa desde Nueva York para reencontrarse con viejos conocidos y, eventualmente, retomar un romance “prohibido” con Esnit (Rachel McAdams), integrante del mismo grupo casada con otro líder espiritual, Dovid (Alessando Nivola).

En realidad, la película que llevó a que Weisz (protagonista y productora de “Disobedience”) y Frida Torresblanco (productora) se comunicaran inicialmente con Lelio fue “Gloria” (2013), un título que fue también muy celebrado pese a no ser nominado por la Academia y que, de hecho, se verá revitalizado por el ‘remake’ en inglés que el mismo cineasta acaba de rodar y que se lanzará próximamente.

“Estoy todavía muy agradecido por el llamado de Rachel y Frida, porque me encontraba en un momento en el que estaba recibiendo muchas invitaciones para hacer cosas en inglés y había leído varios guiones con los que no había conectado, hasta que llegó a mis manos esta historia, en la que además de dirigir se me invitaba a escribir”, le dijo el sudamericano a HOY Los Ángeles a través de una conexión telefónica desde Nueva York, donde se encontraba de visita.

La cinta se basa en la novela del mismo nombre escrita por la novelista británica Naomi Alderman. “Yo escribí las primeras tres versiones del guión y luego sentí que era importante contar con una voz inglesa que pudiera darle textura a los diálogos, sobre todo porque el inglés no es mi lengua materna”, retomó Lelio, quien vive en Berlín desde hace cinco años. “Fue por eso que, para completar el guión final, decidí llamar a Rebecca Lenkiewicz, quien coescribió ‘Ida’ [la cinta polaca que se llevó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en el 2015]”.

La cinta se basa en la novela del mismo nombre escrita por la novelista británica Naomi Alderman. “Yo escribí las primeras tres versiones del guión y luego sentí que era importante contar con una voz inglesa que pudiera darle textura a los diálogos, sobre todo porque el inglés no es mi lengua materna”, retomó Lelio, quien vive en Berlín desde hace cinco años. “Fue por eso que, para completar el guión final, decidí llamar a Rebecca Lenkiewicz, quien coescribió ‘Ida’ [la cinta polaca que se llevó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en el 2015]”.

Lelio no tiene antecedentes judíos, pero le llamó la atención “el triángulo amoroso tan particular” que se planteaba en el relato y “estos personajes tan vibrantes, que son muy humanos, que están en búsqueda permanente y que operan frente a un trasfondo de ideas preconcebidas y de verdades supuestas eternas, lo que genera una tensión que era muy interesante de explorar”.

“Me sentí conectado con los tres personajes y, sobre todo, con la idea de desobediencia que hay en la historia; son personajes que desde su particular esquina tienen que desafiar las reglas para pasar al siguiente nivel”, prosiguió. “Como no soy judío ni británico, traté de buscar los puntos en común que tenía con estas figuras en términos humanos, lo que permitió que no me entrampara tanto en el aspecto cosa cultural durante el rodaje, pese a que, antes de iniciarlo, investigué mucho y conté con muchos asesores para presentarlo del modo correcto”.

La novela de Alderman despertó cierta polémica en la comunidad judía ortodoxa, pero Lelio asegura que no le quita el sueño pensar en las reacciones que se darán ante su adaptación cinematográfica. “No tengo ninguna ansiedad, sino más bien curiosidad”, aseguró. “De todos modos, esta película no está hecha en contra de esa comunidad; fue incluso muy importante entender que el antagonismo no venía de ella, sino de los personajes mismos. No existe ninguna sociedad perfecta; todas tienen sus luces y sus sombras”.

Sebastián Lelio durante el rodaje de “Disobedience”, que se encuentra ya en salas del Sur de California.

Sebastián Lelio durante el rodaje de “Disobedience”, que se encuentra ya en salas del Sur de California.

(Cortesía)

La cinta ya ha venido despertando comentarios debido a una intensa escena sexual entre Weisz y McAdams que es a la vez explícita y discreta. “Es el corazón de la cinta, al menos en lo que se refiere a la historia de amor entre las dos Rachel”, precisó el director. “Fue trabajada utilizando muchos ‘fuera de cuadro’, porque no lo muestra todo; me pareció muy interesante el desafío de hacer una escena erótica en la que no hubiera desnudez”.

Todas las películas que Lelio ha hecho desde “Gloria” se enfocan en facetas distintas del universo femenino, pese a que él mismo es obviamente un hombre. “Lo veo como consecuencia de seguir la intuición y lo que hace que uno se emocione”, afirmó. “Es imposible negar que, últimamente, he estado inclinado hacia historias que tienen al frente a mujeres que están al borde de la sociedad, y que presentan retratos que son a la vez exaltaciones y exámenes”.

El director empezó con esta tendencia antes de que se dieran las protestas vinculadas a #MeToo y #TimesUp. “Nunca he pensado en movimientos al hacer mis películas; pero creo que si estas resuenan es porque, si bien hablan de un tema específico, se relacionan a todo lo que está fragilizado, a lo que se encuentra en una posición de arrinconamiento”, describió. “Pero no escribo en términos políticos”.


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