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Reseña: ‘The Last Jedi’ no revolucionará a la saga espacial, pero prolonga su vigencia con corazón y espectacularidad

Daisy Ridley vuelve a ponerse en el papel de Rey en la nueva cinta "Star Wars: The Last Jedi", que se estrena este viernes.

Daisy Ridley vuelve a ponerse en el papel de Rey en la nueva cinta “Star Wars: The Last Jedi”, que se estrena este viernes.

(AP)

La relación inevitable que existe entre la primera saga de “Star Wars” (1977-1983) y la nueva (iniciada en el 2015) ha llevado ya a que se establezcan muchas comparaciones directas; de ese modo, no es arriesgado decir que los fans esperaban que la segunda entrega de la reciente serie (porque “The Rogue One” es lo que se conoce como un ‘spin off’ o versión paralela) siguiera la ruta oscura impuesta por la muy celebrada “The Empire Strikes Back”.

Sin embargo, tras ver el nuevo episodio, tenemos que decir que “The Last Jedi” se encuentra lejos de ser un título siniestro; por el contrario, es probablemente el más divertido que se ha hecho hasta el momento en relación a estas fantasías interestelares, hasta el punto de que su frecuente sentido del humor es un tanto desconcertante para quienes teníamos otra clase de expectativas.

Eso no quiere decir que se trate de una producción fallida, ni mucho menos. En realidad, más allá de ser el capítulo más gracioso de la franquicia -por decirlo de modo directo-, es el que resulta más entretenido en el sentido de que, a pesar de tener que cubrir mucho territorio, no aburre nunca, debido sobre todo al sentido del ritmo que posee y a la presentación de escenas de combate que se encuentran excelentemente filmadas.

En el plano narrativo, el asunto es bastante ambicioso, porque se presentan varias historias intercaladas, como la de la dinámica entre la joven luchadora Rey (Daisy Ridley), el representante del Lado Oscuro Kylo Ren (Adam Driver) y el antiguo Jedi Luke Skywalker (Mark Hamill); los intentos de la Generala Leia Organa (Carrie Fisher) por resistir los nuevos embates del Primer Orden (la nueva encarnación del antiguo Imperio); la controvertida estrategia del piloto rebelde Poe Dameron (Oscar Isaac) para ganar la campaña aérea; y la misión de protección encomendada al ex soldado enemigo Finn (John Boyega) y la recién llegada Rose (Kelly Marie Tran). Ocasionalmente, las cosas se enredan un poco más de lo necesario, pero esa es una circunstancia que se podrá resolver viendo nuevamente la cinta, es decir, algo que los fans harán casi por obligación.

Para ser sinceros, el personaje que más nos desconcertó inicialmente es el de Luke, quien hace su debut en esta entrega con un gesto decididamente hilarante, aunque demasiado cercano a lo que podría verse en una comedia de Will Ferrell; pero nada de eso evita la fascinación de poder observar nuevamente en acción y de manera generosa a una creación y a un intérprete que, al unirse, se han vuelto ya míticos, y que a estas alturas, tienen todavía mucho que ofrecer, incluyendo una gran sorpresa que no podemos revelar.

Por ese lado, “The Last Jedi” ofrece quizás menos novedades que “The Force Awakens”, y llega a sentirse a veces demasiado segura, pese a la citada irrupción del humor y a algunos detalles que buscan darles aportes a la férrea mitología original; pero, más allá del agradecido énfasis que le da a ese género de las aventuras tan celebrado en la “Star Wars” de 1977, brinda miradas complejas de casi todos sus personajes, incluyendo al de Dameron, encomendado al excelente actor latino Isaac, quien crece también en relación a la entrega anterior al demostrar no solo su valentía como combatiente, sino también un ánimo de imponer sus ideas que lo llevará a enfrentarse a su superior Amilyn Holdo (Laura Dern).

Con humor excesivo o sin él, el guión de Rian Johnson, que es también el director, acierta al acompañar sus impresionantes secuencias de acción (comparables solo a las de “Empire”, esta vez sí) con intercambios de diálogo a veces extensos que no se sienten fuera de lugar porque ayudan siempre al desarrollo de los personajes y a acentuar el aspecto emocional del asunto entero, naturalmente reforzado en el caso de Leia y de su intérprete Carrie Fisher, quien falleció después de terminar el rodaje.

Hay también discusiones llamativas sobre el significado de La Fuerza, esa misteriosa energía que resulta esencial para la serie entera, así como alusiones no necesariamente discretas a situaciones sociales que se producen actualmente en nuestra sociedad, más allá de que esto suceda en “una galaxia muy, muy lejana”.

Finalmente, si un relato de esta clase requiere de grandes villanos, es necesario decir que esa parte se encuentra bien cubierta; y no solo por la presencia de Kylo Ren (que no nos convenció del todo en “The Force Awakens” debido a las inevitables comparaciones que se tendían con el insuperable Darth Vader, pero cuya ambigüedad moral funciona ahora de mejor modo), sino también a la participación mucho más vistosa de Snoke, el líder supremo del Primer Orden, que no luce precisamente natural bajo la cobertura de los efectos digitales, pero que se convierte en un ‘malo’ memorable gracias a la impecable actuación del gran Andy Serkis.


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