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Steve Coogan tuvo que ponerse en la piel de una leyenda para estelarizar la cinta sobre ‘El Gordo y el Flaco’

El actor britanico Steve Coogan en una escena de "Stan & Ollie", que se encuentra ya en las salas de cine.

El actor britanico Steve Coogan en una escena de “Stan & Ollie”, que se encuentra ya en las salas de cine.

(Aimee Spinks)

Antes de aceptar definitivamente el papel de Stanley Laurel en “Stan & Ollie”, que se encuentra desde hoy en cartelera, Coogan sabía que el proyecto se encontraba en buenas manos, puesto que el guionista del mismo era su amigo y colaborador Jeff Pope, con quien escribió de hecho el texto de la aclamada cinta “Philomena”.

Pero puso su firma final una vez que se enteró de que John C. Reilly estaba a bordo para ponerse en la piel de Oliver Hardy, pese a que no lo conocía personalmente. “Sé que, al comienzo, John no estaba muy seguro de querer hacerlo, porque no sabía si podía hacerle justicia al personaje; a mí en cambio la idea me pareció fascinante desde el inicio, porque siempre existe la posibilidad del fracaso cuando haces algo interesante”, nos dijo el reconocido intérprete en una reciente entrevista.

Fue entonces que empezaron los preparativos. “Por mi parte, investigué cómo eran y cómo actuaban [los cómicos representados], y me sirvió de mucho acudir a un archivo de cosas que no están en la internet y que incluye una serie de entrevistas con Laurel que fueron grabadas por gente que lo llamaba a su casa, porque su número de teléfono estaba en la guía telefónica”, precisó. “Eso fue muy informativo para saber cómo funcionaba su mente”.

Coogan recuerda que, antes del rodaje, se reunían dos o tres veces por semana para ensayar las rutinas de danza que aparecen en el film. “No fue fácil, porque nada de lo que hacían [Laurel y Hardy] era accidental, sino que estaba muy bien planeado”, explicó. “Eso es un testimonio de su profesionalismo, del modo en que hacían todo lo que estuviera en sus manos para que sus actos fueran lo mejor que pudieran ser”.

“Cuando me junté con John, fue algo parecido a lo que pasó con estos tipos, porque un empresario los unió; ellos no se conocían antes”, recordó. “John y yo nos conocimos igualmente durante los ensayos; fue encantador poder tener a alguien de su calibre para este proceso”.

Por ese lado, hubo que aprender muchas cosas técnicas, y lo interesante es que, al ensayar esas escenas, Coogan y Reilly estaban haciendo lo mismo que hicieron ‘El Gordo y el Flaco’ (como se los llamaba en Latinoamérica) durante el pasado. “Esa fue probablemente la parte más interesante de la investigación, en medio de un trabajo que tuvo diferentes niveles de complejidad”, retomó el británico.

Coogan es consciente de que Reilly fue el más afectado en lo que respecta a la recreación física de su personaje. “Me sentí mal por eso, porque él tenía que atravesar por algo muy agotador”, comentó. “Se le ponía una manguera con agua fría alrededor del cuerpo entre toma y toma, porque las cosas se ponían muy caliente dentro de ese traje. Yo, por mi parte, llevé solo una barbilla falsa, dientes falsos y lentes de contacto”.


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