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‘Southpaw’ transcurre bien en la lona, pero exagera en los terrenos afectivos

En esta imagen difundida por The Weinstein Company, Jake Gyllenhaal aparece como Billy Hope en una escena de la película "Southpaw".

En esta imagen difundida por The Weinstein Company, Jake Gyllenhaal aparece como Billy Hope en una escena de la película “Southpaw”.

(Scott Garfield / AP)
Los Ángeles

La última vez que lo vimos en la pantalla grande, Jake Gyllenhaal estaba metido en la piel de Lou, un flaquísimo e insidioso cazador nocturno de noticias que había vendido su alma al sensacionalismo televisivo en el vibrante ‘thriller’ angelino “Nightcrawler”.

Sin embargo, desde hoy, habrá que empezarlo a ver como Billy “The Great” Hope, un boxeador profesional particularmente musculoso que tiene que enfrentarse al mayor reto de su existencia luego de una serie de desafortunadas circunstancias que lo ponen al borde del abismo.

Estamos hablando del papel protagónico que el versátil actor tiene en “Southpaw”, una cinta dirigida por Antoine Fuqua (“Training Day”) y escrita por Kurt Sutter (“Sons of Anarchy”) que no alcanza nunca altas cumbres de brillo artístico, pero que en medio de su aire convencional, está muy bien filmada, entretiene y, sobre todo, genera emociones debido a sus acentuados aspectos dramáticos, aunque estos resultan a veces excesivos y ocasionalmente manipuladores.

De ese modo, quienes esperen ver una suerte de “Training Day” trasladado al ring deben saber que esto, a pesar de contar con una calificación para adultos debido al lenguaje empleado y a su violencia natural, se encuentra lejos de ser un relato despiadado con momentos sórdidos, ya que se acerca más bien al estilo contenido y la narrativa lineal de las producciones de antaño, aunque se desarrolle en el presente y tenga una banda sonora marcada por el hip-hop.

Los aspectos recién descritos no deben sorprender cuando se sabe que el proyecto original estaba no sólo planteado como un ‘remake’ del melodrama boxístico “The Champion”, sino que fue encomendado por el famoso ‘rapero’ Eminem, quien iba a hacer supuestamente del personaje principal pero optó por retirarse a último minuto, lo que forzó a los productores a buscar un reemplazo que, por suerte para ellos, terminó siendo Gyllenhaal.

Y es que el mismo actor es un intérprete capaz y comprometido que entrenó duramente para adquirir el impresionante físico que ostenta en el filme (su personaje está en la categoría semipesada) y que, además, aceptó hacer sus escenas de enfrentamiento sin dobles, lo que tiene como resultado que las peleas supuestamente desarrolladas en el Madison Square Graden y en el Caesar’s Palace luzcan escalofriantemente realistas, aunque, claro está, se recurrió también de manera discreta a efectos especiales y a mucha sangre artificial.

Fuqua es no sólo un fanático del deporte de los puños, sino también un ávido practicante del mismo, y eso ayuda mucho en los momentos en que sus cámaras -porque usó a veces hasta cuatro- se suben a la lona; pero, como ya lo hemos dicho, el verdadero espíritu de “Southpaw” se encuentra por el lado de los sentimientos, ya que si bien al inicio Hope tiene una vida aparentemente feliz -es un campeón imbatible, posee una impresionante mansión y, por supuesto, está casado con una mujer tan bella como decente (Maureen, interpretada por Rachel McAdams) con la que tiene una hija pequeña y encantadora (Leila, encomendada a Oona Laurence)-, los golpes que viene recibiendo en sus cada vez más arriesgadas contiendas lo están marcando física y mentalmente.

Las cosas se ponen mucho peor cuando, luego de un acto impulsivo que se produce en el ‘lobby’ de un hotel ante la provocación de un rival en potencia, Hope se enfrenta a una tragedia familiar que lo obliga primero a hacerse cargo de Leila y luego a tener que pelear por su custodia debido a las excesos en los que cae para lidiar con el sufrimiento.

Gyllenhaal es un excelente actor que sabe sacar adelante cualquier papel, y posee un carisma interesante pese a estar muy alejado del molde típico de los galanes cinematográficos y televisivos habituales. En este caso, su propia “rareza” se presta perfectamente para la interpretación de un personaje que por esencia no podía lucir ni comportarse como un tipo “normal”, aunque sentimos que a veces se le fue la mano.

No podemos terminar sin reconocer el esfuerzo hecho por los creadores de la película para darle a ésta una apariencia étnicamente diversa dentro de un universo temático que así lo pedía, porque si bien Billy y su familia son blancos anglosajones, encontramos en su entorno a más de un afroamericano (el ‘rapero’ 50 Cent hace de su primer manager y Forrest Whitaker de su entrenador) y a varios latinos (el prometedor Miguel Gómez se convierte en su oponente principal y el boxeador mexicoamericano Víctor Ortiz también aparece por ahí).

SOUTHPAW

Estreno: Hoy

Director: Antoine Fuqua

Reparto: Jake Gyllenhaal, Forest Whitaker, Víctor Ortiz


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