Sebastián Silva toca el tema del racismo involuntario en su nueva película, que se estrena en L.A. y en VOD

El director chileno Sebastián Silva se encontraba en una playa de Cuba, y fue allí donde vio a un grupo de estadounidenses jóvenes que tomaban ron. Todos menos uno eran blancos, y al observarlos, el cineasta creyó notar que el único afroamericano presente trataba de aparentar que estaba más borracho de lo que estaba en realidad para no participar en los juegos raros que los demás realizaban.

Esa fue la inspiración para “Tyrel”, el largometraje suyo que se estrena en L.A. el 14 de diciembre pero que se encuentra desde hoy en Video On Demand, y que ha sido comparado por algunos analistas con “Get Out”, la aclamada cinta sobre un muchacho negro que se involucra en situaciones cada vez más extrañas luego de meterse de lleno en un ambiente completamente caucásico.

“Sería muy loco que yo te dijera, ‘sí, ‘Get Out’ fue lo que me llevó a hacer esta película”, nos dijo Silva durante una entrevista reciente, luego de narrar la experiencia cubana. “Me enteré de su existencia mientras ya estaba trabajando en esta, por lo que me metí a Internet y vi el primer tráiler, que tampoco era demasiado claro, por lo que no me preocupé más en el asunto. De todos modos, me gusta que se comparen las películas, sobre todo porque estas dos manejan premisas parecidas pero tienen formas opuestas”.

“Yo vivo desde hace algunos años en el estado de Nueva York, donde soy testigo de estas dinámicas, de cómo la gente blanca liberal puede ser súper insensible [con personas de otras etnias] y no saber que lo está siendo, y cómo la gente negra puede sentirse ofendida sin que haya una ofensa intencional”, explicó. “La película trata sobre la  delgada línea que existe entre la migro agresión y lo que puede ser o no controlado”.

El mismo relato podría haber estado enfocado en una persona de cualquier raza que se sintiera incómoda en un ambiente ajeno a sus costumbres, y su propuesta alcanza en teoría a las experiencias semejantes que hemos tenido muchos como inmigrantes, pero el hecho de tener como protagonista a una persona de color (interpretada por Jason Mitchell, conocido por sus papeles en “Straight Outta Compton” y “Detroit”) durante un fin de semana en medio de un ambiente ‘blanco’ hace que “sea lo que es”, en palabras del realizador que se dio a conocer internacionalmente por “La Nana”, un celebrado drama sobre una empleada del hogar que se rodó en Santiago de Chile.

“En realidad, la película tiene a varias minorías presentes, porque el anfitrión [de la casa en la que se alojan todos] es un inmigrante argentino, y hay un personaje gay y otro judío”, retomó Silva. “Sin embargo, el enfoque está en la temática racial; los personajes blancos tienen incluso una piñata de [Donald] Trump, pero no saben si lo que van a decir es correcto o incorrecto, lo que plantea la posibilidad de una catástrofe”.

Pese que maneja sus ideas de manera discreta, “Tyrel” pone de manera indirecta en vitrina otras circunstancias del momento que vivimos, como el hecho de que los movimientos de reivindicación femenina o de la comunidad homosexual (a la que Silva pertenece) puedan despertar creaciones artísticas que renuncien al cuestionamiento.

“El escenario cultural se está poniendo un poco ‘scary’, porque se siente que hay algo de censura con respecto a las opiniones, y las expresiones artísticas no tendrían que ser políticamente correctas”, detalló el sudamericano. “Los personajes no tienen que ser necesariamente ‘buenas personas’, sino lo que son; si una película tiene una escena misógina, eso no quiere decir que sea misógina, porque hay cosas negativas que existen y que tienen que ser retratadas”.

En ese sentido, mantenerse en los cauces del cine independiente le ha permitido a Silva preservar una ambigüedad narrativa que le parece constructiva. “Si haces una película completamente orientada a la audiencia liberal o a la audiencia de derecha, nadie termina aprendiendo nada, nada se mueve”, manifestó. “Me interesa crear preguntas y no dar necesariamente respuestas”.

Eso no quiere decir que él mismo no haya sido tentado por Hollywood, como lo demuestra el proyecto fallido de “Captain Dad”, una comedia dramática que iba a estar protagonizada por  Will Farrell y Cara Delevingne. “Ferrell nos avisó que no la haría una semana antes de que empezara el rodaje; intentamos conseguir a otro, pero no se pudo”, recordó.

“En ese momento, por supuesto, odié a Ferrell y a la industria del cine; todo me parecía una mierda”, confesó. “Pero me repuse rápidamente y me di cuenta de que esto había sucedido quizás porque tenía películas más relevantes y políticas que hacer, como ‘Tyrel’ y ‘Fistful of Dirt’, mi siguiente trabajo, que se desarrolla en Puerto Rico tras el huracán María y está muy conectado con lo que está pasando ahora”.

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