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Rosa Salazar mira el mundo con otros ojos gracias a ‘Alita’

Una escena de "Alita: Battle Angel", la cinta que se estrena este 14 de febrero en salas de EE.UU.

Una escena de “Alita: Battle Angel”, la cinta que se estrena este 14 de febrero en salas de EE.UU.

(Twentieth Century Fox )

Pese a que su rostro no será inmediatamente reconocible debido a que su actuación se encuentra plasmada con el método de ‘captura del movimiento’, Rosa Salazar ha obtenido el papel más relevante de su carrera al protagonizar la esperada superproducción “Alita: Battle Angel”, que se estrena mañana en salas de Estados Unidos.

Por supuesto, la actriz conocida por su participación en las series “Parenthood” y “American Horror Story: Murder House”, así como en la película “Bird Box”, no fue elegida de un día para el otro, ni mucho menos. “Fue un proceso muy largo, de casi tres meses; todas las mujeres de Hollywood audicionaron para este rol”, nos dijo ella misma durante una reciente entrevista. “Conocí a [el director] Robert [Rodríguez] y tuvimos una serie de almuerzos sociales, porque a él le gusta saber quién eres. Hicimos también una prueba de pantalla a la antigua, y después de eso fui elegida”.

En la cinta producida y coescrita por James Cameron (“Titanic”, “Avatar”), Alita es una ciborg que es recuperada de un enorme basurero perteneciente a la nave espacial que pende sobre la ciudad del futuro en la que se desarrolla la historia, y que a pesar de comportarse inicialmente como una adolescente impresionable, va madurando rápidamente mientras se convierte en una feroz guerrera.

Estas características calzaron muy bien con la identidad de Salazar, quien se independizó de su familia cuando era muy joven para empezar a trabajar a una edad inusual tras tener que vivir durante algún tiempo como desamparada, y que ha visto con interés el surgimiento del movimiento #MeToo.

“Me identifiqué con Alita apenas leí el guion, y una de las razones principales por las que quise contar esta historia era la posibilidad de darle consuelo a las jóvenes que han pasado por situaciones parecidas a la mía, que creen que no tienen nada que ofrecerle al mundo o que sienten que son subestimadas”, retomó nuestra entrevistada.

Alita no es un personaje latino, pero Rodriguez se siente orgullosa de sus propias raíces. “Llevo mi identidad encima a donde voy como si fuera una medalla de honor, y cada vez que me contratan para algo, se trata de una victoria para nuestro equipo”, comentó. “Me parece que es incluso mejor cuando los roles no son para latinos, porque eso demuestra que somos capaces de hacer lo que sea”.

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Exposé. @1883magazine

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Hasta el momento, ha habido mucha confusión sobre los orígenes de Salazar; hasta las notas de producción de “Alita” dicen que proviene de una familia cubana, cuando ella asegura que no es así.

“Han dicho que soy canadiense, cubana y hasta mexicana; no tengo problemas con eso, porque respeto a toda nuestra comunidad, pero mi padre es peruano y mi madre europea de tercera generación”, afirmó la artista oriunda de Washington DC. “No hablo español, pero sí francés, porque mi madre me puso en una escuela de ese origen con la idea de mantener esa parte del legado en mí”.

Volviendo a la película, es importante para ella destacar que la técnica empleada en su personaje no funciona como reemplazo de una interpretación auténtica. “Esa es la belleza de la ‘captura de movimiento’ que se hace actualmente; la gente piensa que te ponen al lado de una pantalla verde y que no interactúas con nada ni con nadie, pero fue todo lo contrario, porque la tecnología ayudaba a la actuación”, describió Salazar. “Te liberaba y te dejaba relacionarte con otros actores y con escenografías reales de manera muy orgánica”.

Salazar atribuye gran parte de lo logrado en el film a Rodríguez, quien tenía ya una vasta experiencia en el cine de acción y de ciencia ficción, pero que se enfrentaba aquí al proyecto más ambicioso de su carrera.

“Lo curioso es que, a pesar de las dimensiones que tenía todo esto, el ambiente se sentía todavía como si se tratara de una cinta independiente debido a la energía que se experimentaba en el set”, enfatizó. “En esta clase de producciones se pierde muchas veces el sentido del gozo, pero Robert mantuvo todo el tiempo el espíritu en alto, filmando de manera sumamente eficiente como legado de todas las veces en que tuvo que trabajar sin tener casi presupuesto, lo que le daba mucho ritmo al rodaje y hacía que te mantuvieras siempre activo como actor”.


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