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Pablo Larraín arremete contra los abusos de la iglesia en cinta del AFI Fest

El director chileno Pablo Larraín, nominado a los Oscar por 'No', trae al AFI Fest 'El Club', un impactante thriller que pone el dedo en la llaga de los abusos cometidos por la Iglesia Católica y que obtuvo el Oso de Plata en Berlín.

El director chileno Pablo Larraín, nominado a los Oscar por ‘No’, trae al AFI Fest ‘El Club’, un impactante thriller que pone el dedo en la llaga de los abusos cometidos por la Iglesia Católica y que obtuvo el Oso de Plata en Berlín.

(Javier Etxezarreta / EFE)

Su creación anterior, “No”, que tenía al mexicano Gael García Bernal en el papel de un publicista a cargo de la campaña que terminó sacando a Pinochet del poder, fue nominada a un Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, por lo que se podría esperar que Pablo Larraín haya sentido cierta presión al momento de pensar en la sucesora.

Pero el celebrado director chileno asegura que la única responsabilidad que sintió en ese momento fue hacer una buena película. “Me interesa hacer cine que la gente quiera ver, pero no lo hago pensando en los premios”, le dijo a HOY. “Ese sería un mal consejo, porque cuando haces algo así, pierdes identidad y espontaneidad, y las cosas te salen al revés de lo que pensaste”.

Lo que sí se mantiene es el tono social relevante y crítico, ya que “El Club”, que se exhibe en el AFI Fest de Hollywood el 9 de noviembre a las 9.30 p.m. y el 10 del mismo mes a las 4.15 p.m., cuenta la historia de un grupo de sacerdotes católicos, algunos de ellos involucrados en delitos sexuales contra menores, que se encuentra refugiado en una casa al lado del mar; y aunque el relato y sus detalles son ficticios, se basa en una realidad concreta.

“La idea surgió luego de ver una foto de una casa en Alemania, perteneciente a una congregación con mucha presencia en mi país, en la que vivía un cura chileno que había escapado luego de ser acusado de abusos sexuales”, prosiguió Larraín. “Lo curioso es que era una casa muy linda, en medio de unas praderas verdes que parecían sacadas de un comercial; pero no se veía a nadie [cerca de ella], lo que me provocó mucha intriga”.

Según el realizador, esa misma imagen despertó una serie de investigaciones con las que se determinó que la iglesia católica posee esta clase de recintos en el mundo entero. “En realidad, pese a que alojan a sacerdotes que han cometido esta clase de crímenes, también existen ahí otros que han perdido la fe, se han enamorado de un hombre o una mujer, están muy viejos o se encuentran enfermos; y eso es algo que también se muestra en la película”, dijo Larraín. “Son una suerte de lavadero de la iglesia, de cárceles silenciosas”.

En “El Club”, la casa presentada se encuentra también en un ambiente de aspecto poco hostil, aunque la puesta en escena juega con las implicancias de lo que sus habitantes han hecho. “Se trata de un lugar muy claustrofóbico pero a la vez muy abierto, que se encuentra al lado del mar y cuyas puertas nunca están cerradas; cualquiera que esté ahí puede irse, pero nadie lo hace”, explicó el cineasta.

Larraín fue criado en una escuela católica y recuerda con simpatía a algunos religiosos particularmente decentes, como los que lucharon indirectamente contra el pinochetismo al proteger a las víctimas de la represión; y es por eso que le llama tanto la atención lo que está pasando ahora. “Mientras que antes se opusieron a la impunidad de la dictadura, ahora apoyan la impunidad propia, lo que resulta una paradoja al menos interesante”, comentó.

Pese a su formación inicial, el director se considera actualmente agnóstico. “Me gusta Cristo, pero no los cristianos; me parece que la iglesia se parece mucho más a una corporación que a una institución religiosa, más preocupada del poder que tiene que de difundir la palabra de Jesús, y más temerosa de la prensa que del infierno”, enfatizó.

“Le cuesta profundamente adaptarse, porque sigue tratando de ocultar sus errores a pesar de ser una institución humana, y mantiene la idea absurda de la castidad, cuando reprimir el deseo termina por lograr una explosión negativa”, agregó.

En ese sentido, no está seguro de que el papa Francisco pueda lograr una auténtica renovación. “Creo que es un hombre bien intencionado, pero para hacer un cambio profundo tendría que tomar medidas sumamente drásticas, porque él es la cara visible, pero tiene detrás una estructura que viene funcionando de una manera determinada, y habría que remover a muchísima gente”, detalló.

“En Chile, por ejemplo, el cardenal Francisco Errázuriz y el obispo Ricardo Ezatti están hoy en día dando declaraciones en tribunales por haber encubierto durante muchos años a sacerdotes acusados de esta clase de delitos, y yo no entiendo cómo es que el Papa los mantiene en sus cargos; quizás quiere removerlos, pero no puede”, dijo.

Todos los actores de “El Club” son excelentes, pero ninguno cuenta con un generoso perfil internacional; y eso es algo que cambiará en la siguiente cinta de Larraín, que tendrá nuevamente a bordo a García Bernal. “Va ser una mezcla de ‘film noir’ con política en la que Gael interpretará a un policía que salió a perseguir a [el legendario poeta] Pablo Neruda cuando este abandonó Chile tras ser declarado ilegal en los años ‘40”, adelantó el cineasta. “Ya la filmamos y estamos editándola, por lo que debe salir pronto”.


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