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Natalie Portman vuelve a desafiar las expectativas al convertirse en una conflictiva estrella del pop

No es la primera vez que Natalie Portman tiene la oportunidad de mostrar su talento para la danza. Lo hizo ya de manera destacada en la aclamada “Black Swan”, que le dio un Oscar; pero lo que muestra en “Vox Lux” va por otro lado.

Y es que si bien la nueva cinta es también un drama con tintes experimentales que evita las concesiones y que, en ese sentido, es muy diferente a “A Star is Born”, la famosa actriz se encarga ahora de interpretar a una estrella ficticia del pop (Celeste) cuya carrera se inició debido a una tragedia sucedida durante su infancia y que, aparte de los vicios habituales en personalidades de esta clase, se ve expuesta a diferentes circunstancias de nuestro violento mundo que la afectan directa o indirectamente.

“Este trabajo fue como un regalo para mí, porque mi personaje se comporta de una manera muy específica y extravagante, pero se siente a la vez como una persona real”, le dijo la actriz a HOY Los Ángeles durante una reciente entrevista. “Otra cosa que me atrajo es que la historia tenía un reflejo profundamente acertado del momento que vivimos, algo que es muy difícil de hacer, por lo que la combinación entre estos dos aspectos me parecía brillante”.

Además de tener que enfrascarse en complicadas coreografías, Portman tuvo que hacer algo que no había hecho antes en ninguna producción, al menos a este nivel: cantar con su propia voz. “Todos los aspectos de Celeste fueron intensos y a la vez entretenidos para mí, pero ir al estudio a grabar las canciones fue algo que me dio mucho miedo”, reveló.

“Tuve que disculparme varias veces [con el productor]. ‘No hay nadie que haya cantado tan mal’, le dije; y él me respondió: ‘No te preocupes, lo vamos a arreglar después’”, recordó nuestra entrevistada antes de soltar una risa. “He cantado ante mis hijos, pero nunca había hecho algo así”.

“Y después me tocó reproducir eso mientras bailaba con varias personas y me encontraba sobre un escenario, por supuesto”, prosiguió. “En algunas escenas usé un micrófono inalámbrico, pero en otras tenía que pasar el micro a una mano distinta por las necesidades de la coreografía, y esas son cosas de las que ni siquiera te das cuenta cuando vas a un concierto, pero que requieren de mucha preparación y muchos ensayos”.

La actriz ha dicho ya que su artista musical favorita es Madonna, pero eso no quiere decir que haya intentado imitarla en “Vox Lux”. “La película no está inspirada en nadie en particular; adoro a Madonna desde que era una niña, sí, pero Celeste es muy diferente a ella”, afirmó.

“Claro que usé un montón de videos y de documentales de cantantes similares para tener una referencia no solo de la manera en que estas hacen sus presentaciones, sino también de lo que es tener que estar en una ciudad distinta cada día, contar con una familia postiza cuando estás de gira y no ser capaz de establecer relaciones afectivas normales debido a lo que haces”, agregó.

Es interesante notar que, al igual que “Black Swan”, “Vox Lux” encuentra a Portman en un rol relacionado a las artes escénicas que no responde al típico molde motivacional de Hollywood. “Ha sido muy emocionante trabajar con alguien como [el director y guionista] Brady Corbet, quien toma riesgos tan grandes en cada paso del proceso y crea ambientes realmente libres para que sus actores puedan desatar toda la locura que llevan dentro”, destacó.

“No hice la conexión con ‘Black Swan’ cuando estaba haciendo esta película, pero ahora me doy cuenta de que me interesa mucho este aspecto de los artistas en vivo. Todos los seres humanos interpretamos diferentes roles en diferentes circunstancias, pero todo se vuelve más exagerado cuando eres un artista, porque eso es justamente lo que te toca hacer”, concluyó.

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