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Más allá del regalo que Alejandro G. Iñárritu espera recibir en esta Navidad

Alejandro G. Iñárritu, creador de "Carne y Arena" la obra que le otorgó su quinto Oscar de la Academia.

Alejandro G. Iñárritu, creador de “Carne y Arena” la obra que le otorgó su quinto Oscar de la Academia.

(Cortesía)

En medio de las celebraciones navideñas, el director mexicano Alejandro G. Iñárritu pretende balancear su vida personal y profesional. En estas fechas aprovecha para compartir con su esposa María Eladia Hagerman, con la que lleva casado más de dos décadas y junto a sus dos hijos: Eladia (22) y Elíseo (20), con quienes se da el tiempo necesario para compartir mucho más tiempo. “La verdad sí he aprendido a balancear esa parte, he aprendido estar en los dos lados”, confiesa el laureado realizador de origen mexicano.

A días de festejar la Navidad, el ganador de cinco premios de la Academia confiesa que tiene un deseo que le gustaría pedirle a Santa Claus y más allá de tratarse de ser un regalo físico, se trata de uno muy personal que tiene que ver con la espiritualidad. “(Un regalo con el) Que pudiésemos ver clara la realidad tal y como es y que las ideologías se desvanecieran”, comienza diciéndole a Hoy Los Ángeles en un encuentro privado donde no habían distracciones ni horarios que cumplir. Sólo él y nosotros.

“Imagínate que hubiera una aplicación que apretaras un botón y todas tus ideologías, todas las nociones que tienes de ti mismo y de todas las demás personas y de todo lo que te han heredado tus ancestros pudieran ser borradas y que de pronto te vieras desnudo viendo la realidad tal y como es y que tú solito pudieras estar viéndolo y viviéndolo. Es como si acabaras de nacer. Creo que en ese momento se acabarían todos los problemas, se desvanecerían las ideologías y serían para mí la vacuna contra la miseria humana…Esa es la verdad”, comenta el mexicano con más Oscar en la historia de su país.

Alejandro G. Iñárritu, nacido en la Ciudad de México, es hoy por hoy, el realizador mexicano más exitoso de la actualidad. Sin duda un ejemplo para las nuevas generaciones de esta época, aunque reconoce que no se siente con la capacidad de fundar una escuela de cine en la que le pudiera enseñar a los jóvenes a cómo salir adelante en esta competitiva carrera. “Es que yo no sé enseñar nada, esa es la verdad”, confiesa con toda sinceridad.

“Yo aprendí por mí mismo, soy un autodidacta. Me gusta mucho dar platicas a jóvenes cuando me invitan, porque es una conversación ya que realmente los chicos que están estudiando cine no lo saben, pero ya son cineastas.

Alejandro G. Inarritu acepta el Special Award Oscar en la 9th Annual Governors Awards gala hosted de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences at the Hollywood & Highland Center.

Alejandro G. Inarritu acepta el Special Award Oscar en la 9th Annual Governors Awards gala hosted de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences at the Hollywood & Highland Center.

(ROBYN BECK / AFP/Getty Images)

Hacer cine es fácil, la parte técnica, el lenguaje cinematográfico no es tan complejo, en realidad es muy primitivo lo que es bien difícil es tener algo que decir, eso es lo más importante, ser honesto con lo que hay qué decir tener un “bagaje”, una historia qué contar y luego ser honesto y saber cómo decirlo, eso es lo difícil”, expresa G. Iñárritu.

Sentado en la comodidad de un sofá de color beige confiesa con sinceridad que la técnica para hacer cine no es difícil. “Más bien enseñarlos a decir las cosas que tienen que decir, que confíen en ellos es lo más importante. Cuando le das a un chico la confianza, que no tiene que pedirle permiso a nadie, no necesitas ni licencia ni permiso de nadie, realmente con un teléfono puedes hacer una película y puedes hacer una película enormemente bellísima eso es lo que es bien bonito, porque no les hacen creer eso (en las escuelas) les hacen creer que es mucho más difícil. Sí, obviamente hay que ver muchísimo cine y hay que leer muchísimo de cine y aprender de tus compañeros. El aprender el cine, tal cual, no me parece que sea muy difícil, de hecho, conozco mucha gente de las universidades de cine que salen menos preparados que los que van por la izquierda”, reconoce el director de “Amores Perros”, la cinta con la que comenzó todo.

Recientemente la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood le otorgó a Alejandro G. Iñárritu un Oscar especial por su producción de realidad virtual “Carne y Arena”.

Es la primera vez, en la historia de la Academia, que se entrega un Oscar a una producción que no es una película.

Y eso lo sabe Alejandro, quien feliz y orgulloso por este nuevo logro en su carrera, nos recibe en exclusiva sentado en ese sofá beige que ya mencionamos, el cual está ubicado en uno de los salones del LACMA (Los Angeles County Museum of Art), donde precisamente, desde hace varias semanas se encuentra exhibiéndose “Carne y Arena”.

De hecho, hay una larga lista de espera para ser una de las cuarenta personas que día a día son afortunadas para vivir la experiencia de esta instalación.

Carne y Arena

Carne y Arena

(Emmanuel Lubezki / )

¿Cómo nace “Carne y Arena”?

Nació hace 5 años, pero empezó a gestarse desde “Babel”, en el 2005, cuando estaba haciendo la pre producción y estaba oyendo tantas historias de inmigrantes que entrevisté en la frontera para el personaje de Adriana Barraza y luego lo pensé hace cinco años cuando el medio de la realidad virtual empezó a ser más accesible, pero la tecnología aun no estaba lista. Luego empecé “full time” ya realmente hace un año, año y medio.

¿Hubo algún momento que te marcó antes de realizar este proyecto?

Sí, fue en Tijuana. Había una estación de radio en donde contaron una historia, entrevistaron a un hombre ya mayor de Oaxaca cuya hija de 30 años había cruzado la frontera con su nieto, de 10 años, y la señora se rompió el tobillo en medio del desierto. El coyote y las otras personas que iban con ella tuvieron que abandonarla y solo se quedó su hijo. Ella nada más tenía una botella de agua y el hijo se la daba de beber y la puso debajo de un mezquite. Ella tenia el tobillo roto y no podía caminar, la temperatura era enorme y la madre convenció al hijo de que siguiera a las personas que venían con ellos, pero ellos ya se habían ido 6 horas antes. Entonces el hijo dejó a la madre con media botella de agua y con una toallita de cuadritos amarillos en la cara con agua. La mamá tenía unos zapatos blancos de charol y el niño salió corriendo solo seis horas atrás de todos los demás inmigrantes. En la noche fue capturado por la patrulla (fronteriza) y al otro día lo deportaron, pero el trató de decirles que su mamá estaba abandonada en el desierto pero no le creyeron. El papá, quien había trabajado de albañil y tenía permiso de venir a Estados Unidos agarró el avión y se puso a buscarla, las autoridades no le creían y no lo ayudaron por lo que pidió ayuda en una estación de radio.

Cuenta Inárritu que la estación le tuvo compasión y empezó hacer una campaña para ayudar a buscar a su hija. “Finalmente los patrulleros accedieron a buscarla y cuando encontraron a la señora que ya estaba muerta, se la habían comido los coyotes, estaban los huesos con los zapatos de charol y la toallita amarilla. Yo escuché al señor hablando en la radio agradeciendo a la gente que le ayudó a encontrar a su hija, porque por lo menos tenía los huesos para llevárselos al entierro y esa entrevista me rompió el alma, solamente me imaginé el dolor de las personas, del hijo, del padre, de la madre, de todo el mundo y ese fue como un origen importante para mí”, dijo.

Después de ese testimonio, G. Iñárritu obtuvo su punto de partida, pues sintió que era el momento de hacer algo. “Y de hecho en ‘Carne y Arena’, al final hay unos zapatos blancos de charol tirados y hay una toallita de color amarillo con cuadritos en un mezquite y ese fue mi homenaje a esa persona”, comenta.

Cuando hizo ‘Carne y Arena’, G. Iñárritu no se detuvo a pensar en premios, mucho menos en un Oscar especial, ni tampoco en que sería material para llevarlo al Festival de Cannes, eso es algo que sucedió sin premoniciones. “Somos las primeras personas en la historia en ganar un Oscar sin haber hecho una película y se me hace muy hermoso porque sí es el nacimiento de un nuevo arte, es visual, es auditivo, pero es multidimensional, no está dentro de un marco y tiene infinitas posibilidades y no es pasivo es muy activo. Iñárritu siente que todo esto es muy diferente al cine en todos esos aspectos. “Siento que de alguna forma estas activo y cada vez que lo haces es de una forma distinta y creo que además no estás viendo algo, estás experimentando algo”, señala.

Alejandro G. Inarritu recibe el premia al Mejor director por "The Revenant".

Alejandro G. Inarritu recibe el premia al Mejor director por “The Revenant”.

(Jordan Strauss / Jordan Strauss/Invision/AP)

“El cine se ve, esto es una experiencia y estoy muy contento por la causa, creo que hay una cuestión del proyecto, siempre lo vi de una forma. Sobre una comunidad que ha sido secuestrada por las ideologías y que no ha permitido ver la realidad de estas personas y por lo tanto están abandonadas en a destino, son huérfanas de ambos países. Es una forma de abordar un tema importante para poder confrontar a la gente con la realidad, aunque sea tristemente con la realidad virtual, porque ya perdimos la sensibilidad para ver la realidad, ahora necesitamos la tecnología para vivir o expresar la realidad”, agrega con sentimiento.

¿Crees que este tipo de arte ayudará a desarrollar otros temas?

Sí, aunque la mayoría se trate de algo muy patético, porque seguro van haber muchos temas expresados en video juegos, en la pornografía y de hecho en la separación ideológica de poder fortalecer las ideologías hacia diferentes lados, pero también se pudieran utilizar para expresiones artísticas, humanísticas y estéticas de diferentes artes.

El realizador señala que además podrían cambiar los escenarios de museos y galerías, pero que al final de cuentas podría ser utilizado de una manera poderosa. “Creo que aún no sabemos ni siquiera donde lo podemos llevar, hay una gramática visual, hay toda una sintaxis del medio que apenas estamos descubriendo, que las nuevas generaciones las van a llevar a lugares increíbles, una vez que entendamos donde pueda llegar esto”, apunta el director de “Birdman”.

Alejandro Gonzalez Inarritu

Alejandro Gonzalez Inarritu

(Jordan Strauss / Jordan Strauss/Invision/AP)

¿Siente hoy que eres el mismo Alejandro que inició ‘Amores Perros’ en la forma como vez el cine en la actualidad?

No, yo creo que la relación con la materia, digamos, con tu oficio, el cine para mi es la forma de concebirlo, de abordarlo o de entenderlo evoluciona con tu persona, evoluciona contigo mismo. No soy la misma persona de hace 16 años o 17 años.

¿Te imaginabas que ibas a llegar tan lejos? ¿Estaba en tu mente conquistar Hollywood más allá de México?

Nunca lo vi como conquista. Para mí el cine, la verdad, no fue de conquista, porque me parecería muy angustiante. Ser un conquistador me parece que es una empresa muy angustiante. Lo que sí es que yo filmé mucho, estudié teatro, filmé mucho tiempo comerciales y sí, llego un momento donde yo deliberadamente me di cuenta que tenía que encontrar algo que en la vida me pudiese sostener durante muchos años y que no fuese una cosa momentánea o perecedera tan rápido.

La publicidad de alguna forma está alimentada por cosas mucho más superficiales, cosas más de las modas y hay que estar a la vanguardia. Se trataba de un todo muy superficial y rápido que me angustiaba muchísimo. Y siempre decía que la radio, el teatro, la publicidad habían sido los ríos que me llevaron al océano, siempre decía que el cine es el océano infinito que nunca lo vas a poder entender”.

Para Alejandro G. Iñárritu el cine es algo que no lo vas a poder dominar. “Vas a poder navegar eternamente sin llegar a ningún lugar simplemente por el placer de navegar y puedes tener 80 años y puedes seguir haciendo cine y eso quería, algo que me pudiera dar crecimiento interior, crecimiento exterior y de no terminarlo porque nunca jamás te lo puedes terminar y eso sí lo pensé, pero no lo pensé como algo que ahora ‘voy a conquistar’, ‘voy a triunfar’. Yo decía tengo que tener algo que me dé la posibilidad de hacerlo aunque este viejo”.

Alejandro G. Iñárritu en el set de filmación.

Alejandro G. Iñárritu en el set de filmación.

(Cortesía)

Pero has hecho lo que ningún otro mexicano ha logrado. ¿Sientes presión al llevar el nombre de México por el mundo?, porque lo quieras o no, la gente te ve a ti y a (Alfonso) Cuarón como ejemplos a seguir.

“Sí, en un momento, dado tu obra, tu trabajo inspira o motiva a alguien, se siente una gran satisfacción y eso es padrísimo porque finalmente tienes un impacto positivo en la vida de alguien. Yo no me pongo la bandera en el sentido como héroe nacional, a mí me gusta ser parte de la conversación mundial. Yo soy un orgullosísimo mexicano y me encantan mis raíces, pero también me encantan mis alas con las que vuelo a todos lados y puedo participar en la conversación de la realidad mundial y no solo quedarme ahí y yo no soy político, de hecho, desprecio la política, creo que la política o la politización de las cosas, junto con las ideologías, han secuestrado la realidad y no nos dejan verla. Entonces cuando se hace política se degrada, se reduce a la política como equipos de futbol, se hace blanco y negro, se reduce todo de alguna forma. La política es muy primitiva, muy básica, la realidad es mucho más hermosa, más compleja, más poética y es ahí donde entra el arte, el humanismo.

Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro yAlejandro G. Iñárritu.

Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro yAlejandro G. Iñárritu.

(Todd Williamson / Invision for FOX Searchlight)

No me considero ejemplo de nada, ni líder político para nada, me parece una responsabilidad muy peligrosa de tomar, yo hago lo mejor que puedo y repito si mi trabajo impacta a alguien positivamente me encanta, pero no lo siento como un deber mío porque no es para lo que yo trabajo, yo me debo nada más a mí, en el sentido de que la única responsabilidad que uno tiene como artista es ser fiel a uno mismo, ser honesto contigo mismo y luego que Dios te bendiga, porque lo demás no lo controlas tu”.

¿Quién es Alejandro G. Iñárritu? ¿Un soñador, un apasionado, un profesional empedernido?

Que pregunta tan difícil, no sé cómo definirme, es que yo no me puedo definir porque no me veo a mí mismo, de hecho, no me tomo muchas ‘selfies’, no tengo redes sociales, no me promuevo a mí mismo, todavía no me he hecho un producto para vender, no sabría decirte cómo soy porque no me veo muy seguido.

¿Y cómo director?

Soy muy obsesivo, muy romántico.

¿Difícil y exigente?

Soy difícil sí y no. Sí porque evidentemente exijo lo mejor de las cosas, lo mejor de las personas siempre tengo una gran fé en las personas así que les exijo lo mejor que pueden dar y me exijo a mí mismo primero que a ellos lo que yo podría dar.

En ese sentido si soy muy exigente. Difícil, porque la mediocridad me impacienta demasiado, tengo cero tolerancia con la mediocridad y eso es bien delicado porque no es fácil de encontrar. Por otro lado, soy fácil porque tengo muy claro lo que necesita la película, no lo que necesito yo, tengo muy claro hacia dónde va la película, que es lo que necesita. Entonces puedo ser muy claro con las cosas que pido, hay muchas personas que se pueden perder y es confuso, yo si tengo muy claro en los objetivos, pero soy muy exigente en los resultados, ese es mi trabajo, mi labor.

Michael Keaton y Alejandro G. Inarritu.

Michael Keaton y Alejandro G. Inarritu.

(Slaven Vlasic / Getty Images)

Michael Keaton me comentó que fue muy difícil filmar contigo en “Birdman”, pero te lo agradece.

Michael llegó un poquito oxidado a la película y cuando le dije a él que necesitaba tener todos los diálogos absolutamente memorizados para poder olvidarse de ellos y así poder concentrarse en la emoción que esos diálogos representaban y la fisicalidad de los movimientos, porque iban a ser tomas muy largas, siento que él no me escuchó, como que creyó que era un decir, una idea, pero cuando llegó a la realidad y se dio cuenta que era de verdad, que sí tenía que tener 10 minutos de diálogos, que en Hollywood no es común, porque es corte, corte y corte, le costó trabajo. Eso fue al principio, pero una vez que encontró al personaje y entendió, no lo que yo quería, sino lo que la película necesitaba, todo se hizo más fácil. Y es que es muy diferente, porque no es acerca de tí, es acerca de la obra y yo me subordino a la obra y defiendo a la obra como mi hijo, no es lo que yo necesito, sino lo que el niño necesita y si para que el niño viva hay que hacer eso. Es como un doctor que no puede andarte con tintas medias, literalmente si un niño necesita oxigeno hay que dárselo si no se va a morir y no vas aceptar a un idiota que en lugar de oxigeno llega con nitrógeno. Si hay mucha claridad en lo que se necesita y hay mucha exigencia para que se haga bien, yo como director lo hago valer, sino entonces no seas director, sé otra cosa.

NBCUniversal, Leonardo DiCaprio recibe el premio por "The Revenant".

NBCUniversal, Leonardo DiCaprio recibe el premio por “The Revenant”.

(Handout / Getty Images)

Comentaste que el Oscar no se los diste tú a Leonardo DiCaprio, sino que fue la Academia. ¿No crees que fue por ti que él lo ganó?

A mí el individualismo me molesta muchísimo, porque en ese caso Leonardo me regaló también a mí el Oscar a Mejor Dirección, porque si él no hubiera actuado tan bien, la dirección no hubiera estado bien. Es como te digo, si la mano izquierda y la mano derecha empezaran a discutir y luego la mano derecha dice “yo hago todo, yo escribo, yo hago esto y tú no haces nada”, si pero cuando tú te clavas un clavo la mano izquierda entra, cuando escribes a máquina las dos manos entran, lo que quiero decir que la complicidad es el trabajo, yo no le doy nada a nadie, nos damos somos un organismo donde si hay una dirección tiene que haber claramente una idea, lo que quiero decir es que un organismo con una cantidad de elementos que todos tienen que dar lo mejor. Si tu mañana tu vesícula empieza a fallar no es tu vesicula, mañana tu pie izquierdo va a estar adolorido y tu garganta porque vas a tener una fiebre. No existe nada que esté individual, todos estamos interconectados”.

¿Tu trabajo lo llevas a la casa o lo dejas en el set?

En un principio si puedes llegar a tener ese habito de que las cosas deben de funcionar de alguna forma, pero creo que he trabajado mucho en los últimos años para rendirme a la realidad, aceptar la realidad como es en mi vida, la realidad de una película depende de mí, la realidad de mi vida no depende de mí. La realidad de mi vida es más compleja que lo que yo creo o quisiese que fuese mi vida y cuando me he rendido a ello, he aprendido los últimos años a rendirme, a aceptarlo a esa vieja billonaria cosa que se llama la vida, dejar que fluya y que me enseñe lo que es, no lo que yo quiero que sea, sino lo que es eso me ha ayudado mucho a poder disfrutar esa parte. Antes no lo era asi cuando era más inmaduro, era más idiota, más egocéntrico, mas imbécil pero todo se va aprendiendo lo único bueno de hacerte viejo a veces es que puedes llegar a ser un poquitito más sabio en algunas cosas.

Alejandro G. Inarritu

Alejandro G. Inarritu

(VALERIE MACON / AFP/Getty Images)

De los cinco Oscar, ¿cuál es el más significativo?

Cada uno tiene un significado muy importante, pero te podría decir que el Oscar por ‘Carne y Arena’ es muy especial porque no hubo perdedores. Cuando estás en una competencia o eres perdedor o eres ganador y cuando eres ganador aún ganando sabes que otros cuatro están hechos mierda, perdieron, entonces siempre hay una sensación muy desagradable para mí y el que haya recibido este Oscar este proyecto sin que nadie haya perdido porque fue un reconocimiento a un proyecto que ayuda a la conciencia social de una comunidad tan frágil como la de los latinoamericanos en los Estados Unidos en estos momentos y que sea un proyecto innovador en donde la más alta tecnología se utiliza para uno de los temas más antiguos del ser humano que es la inmigración, tiene un significado bien hermoso porque además lo hice sin ninguna intención de ser reconocido, ni ganar premios, ni vender boletos y jamás pensé que algo que no era cine podía ganar un Oscar de la Academia de cine eso me tiene contento, muy orgulloso.

¿Te gustaría regresa a filmar a México?

Tengo un proyecto que lo estoy germinando, no sé cuándo vaya a terminarlo, pero sí tengo planes en un futuro.

¿Seguirás haciendo mancuerna con Emmanuel Lubezki o te sale muy caro por sus tres Oscar?

No lo sé, ya cobra demasiado el ‘pinche’ Chivo, ya se hace mucho del rogar (risas).

¿Y con Rodrigo Prieto?

Sí, mucho tiene que ver con las agendas de cada uno, él ahorita está trabajando con (Martin) Scorsese, la verdad depende de la agenda de todo el mundo Yo trabajaría con cualquiera de los dos.

¿Con qué director harías mancuerna o eso no se puede?

Es muy difícil, depende del proyecto y concepto. Han habido muchas películas de trilogías, capítulos, pero en general no cuajan mucho porque en general son muy inestables, él no tener el control de una partitura de una obra puede ser complicado creo yo.

¿Algún director con el que te gustaría trabajar?

Nunca he pensado en actores, actrices pienso en el concepto, no soy una persona que desearía trabajar o hacer un proyecto con algún actor en particular.

¿Qué opinas de todos los escándalos sexuales que han surgido en Hollywood?

Creo que beneficia a la justicia, beneficia a la relación hombres y mujeres me parece que ya es hora que esa visión machista, misógina de tratar a la mujer como objeto se diera a conocer. Celebro que hoy este expuesta a la vergüenza de quienes la han ejecutado y me encanta que estén las mujeres envalentonadas para hablar tu por tu y no quedarse calladas de ningún abuso de ningún misógino y macho que haga esas cosas. Me preocupa que pueda llegar en un futuro, en casos a veces no tan claros, que de pronto las redes sociales se puedan convertir en la Suprema Corte y que se ha incendiado a alguien con hechos no tan comprobables o que en un momento dado necesitarían una justicia más profunda que el incendio social de una acusación y que acabe una carrera, eso me preocupa que en un momento dado se pueda convertir en un arma no tan justa. En este caso, los casos que hemos visto parece que los que han hecho eso son clarísimamente culpables y predadores, que bueno que esté pasando. Yo tengo una hija y espero que este mas protegida en un futuro y que alguien piense tres veces más antes de poner una mano en su rodilla.


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