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John C. Reilly habla de los retos que tuvo para interpretar a una leyenda de la comedia en ‘Stan & Ollie’

Una escena de “Stan & Ollie”, la cinta basada en la vida de los comediantes Laurel y Hardy que se estrena este viernes.

Una escena de “Stan & Ollie”, la cinta basada en la vida de los comediantes Laurel y Hardy que se estrena este viernes.

(Cortesia)

Mientras su voz se escuchaba todavía en las salas de cine debido a su papel estelar en la cinta animada “Ralph Breaks the Internet”, John C. Reilly celebró la Navidad con el estreno de “Holmes and Watson”, una comedia que lo reúne con su compadre Will Ferrell; y este fin de semana, las pantallas tendrán el gusto de recibirlo en un rol adicional y muy significativo: el del legendario comediante Oliver Hardy, conocido popularmente como “El Gordo”.

Estamos hablando de “Stan & Ollie”, una producción entrañable con la que el carismático actor tiene una relación particular. “Desde que tengo memoria, ellos fueron parte de mi vida; para mí, eran como los dibujitos del sábado por la mañana”, le dijo el intérprete a HOY Los Ángeles.

“En ese momento, era algo de puro entretenimiento, pero cuando fui a la universidad y empecé a estudiar actuación, me di cuenta de lo buenos actores que eran y entendí que no era nada fácil lo que hacían, sino que se requería de una dedicación completa para perfeccionar el oficio y las rutinas aparentemente tan casuales que tenían”, agregó.

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En el film, que se centra en los años finales de la celebrada pareja artística, el personaje de Laurel es interpretado por el inglés Steve Coogan (“Philomena”). “Ellos practicaban algo que no se encuentra tan alejado de lo que nosotros hacemos para vivir, aunque tengamos estilos cómicos distintos”, retomó Reilly. “Tuvimos que someternos a ensayos de danza y de canciones, así como dar con el ritmo adecuado de las bromas para que estas fueran divertidas. Fue una manera realmente directa de entender a los personajes”.

Reilly sufrió la parte más dura en lo que respecta a la recreación física, ya que tuvo que llevar muchas prótesis y un pesado ‘traje de gordo’ con el fin de reproducir el aspecto de Hardy. “Cuando interpretas a un personaje, no te fijas tanto en su apariencia, sino que tratas de descubrirlo desde el interior”, describió. “Sabía que la parte del aspecto iba a salir bien porque los encargados eran profesionales reconocidos, pero lo difícil para mí era reproducir la manera en que se movía, el modo en que sentía las cosas, lo que se encontraba verdaderamente en su corazón”.

Reilly sufrió la parte más dura en lo que respecta a la recreación física, ya que tuvo que llevar muchas prótesis y un pesado ‘traje de gordo’ con el fin de reproducir el aspecto de Hardy. “Cuando interpretas a un personaje, no te fijas tanto en su apariencia, sino que tratas de descubrirlo desde el interior”, describió. “Sabía que la parte del aspecto iba a salir bien porque los encargados eran profesionales reconocidos, pero lo difícil para mí era reproducir la manera en que se movía, el modo en que sentía las cosas, lo que se encontraba verdaderamente en su corazón”.

“Era muy romántico; por todo lo que he leído y visto, se trataba de una persona que amaba la vida y adoraba los frutos que le había dado Hollywood, a diferencia de Stan, que era un adicto al trabajo”, agregó. “En todo caso, el suyo fue un gran matrimonio creativo”.

Lamentablemente, la tecnología no ha llegado a un punto en el que los ‘trajes de gordo’ sean fáciles de llevar. “No hay una manera cómoda de hacerlo; siguen poniendo hule en tu cara y espuma en tu cuerpo”, detalló nuestro entrevistado. “Pero cada vez que me sentía con calor o cansado porque era muy temprano -el traje tardaba tres horas en ponerse y una hora en sacarse-, repetía el mismo mantra: “Oliver, Oliver, Oliver”. Porque no estaba haciendo esto por mí, sino por él, para que la gente lo aprecie nuevamente”.

“Laurel y Hardy eran muy queridos, pero siento que falta que se les dé el respeto que se merecen en la historia del cine. Al final de sus vidas, tuvieron que luchar mucho para sobrevivir, haciendo giras muy pesadas y muy extensas; y cuando Laurel murió, vivía en la casa de suegra, precisó.

Y muchos jóvenes no parecen conocerlos; como se lo comenté a Reilly, mi hija de 22 años no sabe quiénes eran. “Pero conoce sin duda a Wreck It Ralph, un personaje en el que usé mucho de lo que aprendí con ellos”, retomó el actor. “Creo que este es un momento importante para recordarlos, no porque me gustan y porque ando nostálgico, sino porque su arte es todavía divertido y se ha mantenido vigente. Ellos fundamentaron cosas esenciales de la comedia y llegaron a tener un atractivo mundial”.


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