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Iñárritu y Lubezki hacen historia en los Oscars y le dan su primer premio a DiCaprio, pero ‘Spotlight’ les quita la gloria completa

Alejandro González Iñárritu salió satisfecho del Teatro Dolby al recibir su segunda estatuilla consecutiva como director.

Alejandro González Iñárritu salió satisfecho del Teatro Dolby al recibir su segunda estatuilla consecutiva como director.

(Christopher Polk / Getty Images)

En un hecho que no resulta sorpresivo, pero que tampoco era una apuesta completamente segura, el realizador mexicano Alejandro González Iñárritu quedó definitivamente marcado en la historia del cine al convertirse en el segundo realizador en recibir dos Premios de la Academia consecutivos como Mejor Director luego de que ocurriera lo mismo con el célebre Joseph L. Mankiewicz en los años ‘50.

Y la gloria para Iñárritu no quedó ahí, ya que “The Revenant”, la película por la que fue nominado, terminó con tres premios sumamente importantes, lo que quiere decir que México se fue de la ceremonia indicando el excelente momento que atraviesan las obras hechas por cineastas procedentes de ese país en los Estados Unidos. Claro que la consagración definitiva de este contundente ‘western’ se hubiera dado al ganar el trofeo a la Mejor Película, que terminó inesperadamente en las manos de los productores de “Spotlight”, un celebrado drama sobre la investigación periodística que develó varios de los abusos sexuales de representantes de la Iglesia Católica.

En el podio, Iñarritu no dejó de agradecer a todos los que tenía que agradecer, pero guardó la parte final de su discurso (desafortunadamente, la que fue empañada por la música de corte) para un mensaje indirectamente dirigido a la comunidad inmigrante en el que afirmó tener la suerte de estar en un lugar en el que a muchos nos les dejan quedarse y en el que hizo además una invocación contra el racismo y la discriminación “para que el color de tu piel termine siendo tan irrelevante como el largo de tu cabellera”.

En realidad, si hablamos de términos históricos, lo de Lubezki es todavía más grande, porque nadie había recibido hasta ahora tres Oscars seguidos en su rubro; pero, como era de esperarse, él mismo recibió la distinción con su modestia característica y sin decir nada polémico.

Fuera de lo dicho, uno de los momentos más relevantes del evento fue el triunfo de DiCaprio, que obtuvo la estatuilla luego de cinco intentos fallidos y que según algunos la recibió más por las “faltas” anteriores que por su labor en “The Revenant”, celebrada por algunos y minimizada por otros. En la tarima, el intérprete rubio agradeció a Iñárritu, a Lubezki y a Martin Scorsese, el cineasta que le dio varias obras de respeto, pero ofreció también un contundente e inteligente mensaje a favor de la protección del medio ambiente.

“Filmamos esta película en el 2015, el año más caluroso en la historia registrada, lo que muestra que el cambio climático es real y es que esta es la amenaza más urgente para nuestra especie entera, por lo que debemos trabajar juntos”, dijo DiCaprio en el podio. “No debemos dejarnos llevar por las grandes corporaciones, sino apoyar a los más desposeídos, que son los más afectados por este problema. No tomemos a este planeta por sentado, así como yo no tomé por sentado este premio”.

En general, la edición número 88 de los Oscar, que llegó antecedida por la polémica generada ante la falta absoluta de afroamericanos en las nominaciones, fue bastante sorpresiva en sus resultados, ya que no todo lo que se pronosticaba terminó cumpliéndose, empezando por la victoria en el rubro principal y siguiendo con el premio al Mejor Actor de Reparto, que en lugar de terminar en las manos de Sylvester Stallone por su interpretación de un Rocky mayor en “Creed”, se fue a la casa del británico Mark Rylance por su papel de un espía ruso de los ’50 en “Bridge of Spies”.

Pero hubo otros momentos que sí se dieron tal y como se esperaba. Brie Larson se apoderó de la estatuilla a Mejor Actriz por su poderoso papel de una mujer secuestrada en “Room”; y pasó lo mismo con Alicia Vikander en el rubro de Mejor Actriz de Reparto por su interpretación de la esposa del primer transexual operado en “The Danish Girl”. “Mad Mad: Fury Road”, que podría haber sorprendido, terminó siendo la más galardonada con cinco triunfos, pero todos ellos en categorías técnicas, mientras que “Star Wars: The Force Awakens” se fue si nada; su mayor posibilidad, en el rubro de Efectos Especiales, derivó en el triunfo absolutamente imprevisto de “Ex Machina”, una producción británica de ciencia-ficción que tuvo excelentes reseñas, pero que se hizo con un presupuesto minúsculo para sus ambiciones.

Más allá de lo sucedido con Iñárritu y sus amigos, hubo una producción latina de distinta procedencia que contó con una suerte impredecible: “Historia de un oso”, un encantador trabajo con alusiones críticas a la dictadura pinochetista que le permitió a Chile recibir el primer Oscar de su historia, dentro de la categoría de Mejor Cortometraje Animado.

Esto no se dio en los rubros más conocidos, donde el asunto fue distinto: Colombia se perdió la oportunidad de ganar su primer Oscar por el drama amazónico “El abrazo de la serpiente” al tener que cederle la distinción a la ampliamente favorita “Son of Saul”, un drama húngaro sobre El Holocausto, y pasó lo mismo con Brasil, que optaba por la presea a la Mejor Película Animada con “Boy and the World”, una colorida pero sencilla fantasía sobre un niño en busca de su padre que no pudo con el poder creativo y comercial de “Inside Out”.

Tampoco gozó de la fortuna final Paco Delgado, español nominado por su trabajo en el área de Diseño de Vestuario gracias a “The Danish Girl”, quien tuvo que cederle el cetro a Jenny Beavan por sus esfuerzos en “Mad Max: Fury Road”. Tampoco hubo oportunidades auténticas de figuración hispana a través del segmento In Memoriam, donde se mencionó a desaparecidos ilustres como Maureen O’Hara, Wes Craven, Omar Shariff, Christopher Lee, Leonard Nimoy, Anita Ekberg y Alan Rickman, pero donde no se asomó por lado alguno la India María y se prescindió también de Chespirito, cuyas películas de “El Chanfle” no lo transformaron necesariamente en una eminencia del séptimo arte; por ese lado, la única cercana a nuestra comunidad fue Movita Castaneda, la actriz mexicoamericana que estuvo casada con Marlon Brando.

Para tratar de salvar su mermada reputación, el Oscar aprovechó la presencia como anfitrión de Chris Rock y puso énfasis en esa clase de bromas de autocrítica que son mucho más habituales en los Globos de Oro; la verdad es que el intento fue excesivo, pero dio cuando menos como resultado un evento que, a pesar de su excesiva longitud, fue mucho más divertido que los anteriores y, curiosamente, no dejó casi nunca de lado al talento afroamericano.


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