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Este es el creador de ‘El ángel’, la contundente apuesta argentina por el Oscar que se estrena hoy

Luis Ortega no tiene demasiadas esperanzas en que su película más reciente, “El ángel”, que se estrena este fin de semana en esta ciudad, termine siendo incluida en la lista final de nominaciones del Oscar correspondiente a la categoría de Mejor Película Extranjera, pese a que la misma es la apuesta de su país de origen para la prestigiosa competencia y a las críticas ampliamente positivas que ha venido recibiendo.

“En estos casos, la corrección política termina estando por encima de los resultados artísticos, sobre todo porque estamos viviendo un momento en el que hay muchas preocupaciones por los temas de género y de racismo”, le dijo el realizador a HOY Los Ángeles. “Mi película es una aventura cinematográfica que no busca quedar bien con nadie, mientras que los premios consideran normalmente a los trabajos que muestran la postura adecuada para el momento adecuado”.

El joven cineasta está particularmente preocupado por las reacciones de quienes pueden llegar a pensar que esta cinta es una apología del comportamiento criminal, cuando considera que se trata en cambio de una mirada creativa y existencialista al fenómeno.

Para ser claros, “El ángel” recrea a su manera la historia real de Carlos Robledo Puch, un asesino en serie de los ’70 que causó conmoción en su país por su juventud (fue arrestado cuando tenía 20 años) y por su aspecto, ya que era rubio y muy atractivo. “La intención aquí era analizar la criminalidad como una extensión de la libertad, no como un hecho que se relacione en sí mismo con el mal”, retomó Ortega. “Carlitos no va detrás del botín, sino de la aventura, de las experiencias; es como usar el género de otra manera”.

En ese sentido, pese a que fue escrito por Ortega con la ayuda de Rodolfo Palacios, autor de una biografía sobre Robledo Puch, el guion del filme sigue un rumbo muy distinto y toma muchas libertades. “Casi todo es ficción; mantuve muchos de los hechos y a sus compañeros de fechorías, pero interpreté lo que tuvo con algunos de ellos como un relación de amor que podría haberse consumado o no y que me parecía más interesante como línea narrativa, sobre todo en una época en la que la homosexualidad era un gran tabú”, precisó el director. “En la película, importa más la historia de amor que el hecho de que sea un asesino; busca hacer algo en la línea de [los clásicos del cine] ‘Bonnie y Clide’ y ‘Badlands’”.

Carlitos es interpretado por Lorenzo Ferro, quien no tenía ninguna experiencia como actor cuando asistió a las audiciones de esta producción. “Yo no quería trabajar con nadie conocido, porque quería que el espectador se enfrentara por primera vez a este chico”, detalló Ortega. “Vimos a miles [de jóvenes], pero Lorenzo fue el primero, y supe de inmediato que él era el adecuado; tenía algo en la mirada que me perturbaba, y durante el ‘casting’ me ignoró completamente, cuando todos los demás estaban buscando impresionarme”.

Tras la elección, el director inició un arduo entrenamiento con su protagonista. “Empezamos hablando de lo que es la vida, caminando por la calle y mirando cómo actuaba la gente, porque para Carlitos nada es real, todo es una puesta en escena”, describió. “Después, le pedí que entrara a robar a mi casa y lo guie adentro. Conversamos mucho y bailamos mucho, porque la idea era robar bailando, como si fuera una celebración”.

Nuestro entrevistado es hijo del legendario cantante Palito Ortega, cuya música aparece en un momento clave de la cinta, y que asistió a la premier en Buenos Aires. “Mi padre es un hombre de muy pocas palabras; hablamos mucho ahora que estamos más grande pero no me dijo demasiado sobre la película”, nos dijo el realizador. “Lo que sí me conmovió mucho es que cuando terminó la función vi que estaba llorando; y luego, mi madre me dijo que él le había comentado al oído ‘Tu hijo ve cosas buenas donde no las hay’.

Por ese lado, el director considera que sí hubo cierto condicionamiento genético. “Creo que todo sale al revés. Mi padre quería que yo fuera médico o abogado; nunca tuvo la intención de contagiarme nada relacionado al arte”, recordó. “En ese sentido, se puede decir que fracasó, aunque ahora está muy contento porque ya no tengo que pedirle más dinero. Además, me imagino que uno se puede morir tranquilo sabiendo que su hijo tiene un trabajo más o menos digno”.

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