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El golpe perfecto de Édgar Ramírez en ‘Hands of Stone’

En esta imagen difundida por The Weinstein Company, Edgar Ramírez y Usher en una escena de "Hands of Stone". (Rico Torres/The Weinstein Company vía AP) ** Usable by HOY, ELSENT and SD Only **
(Rico Torres / AP)

Con su nueva película “Hands of Stone”, Édgar Ramírez suma un personaje histórico más a una lista que ha incluido al terrorista Ilich Ramírez Sánchez (“Carlos”) y al líder Simón Bolívar (“Libertador”), porque en este caso se encarga de interpretar a Roberto Durán, una leyenda panameña del boxeo que se dio a conocer por su talento en el ring y su fuerte personalidad.

“No se trata de que haya estado buscando hacer simplemente personajes históricos; ha sido más bien una casualidad generada por el hecho de que estos han sido muy interesantes y además muy distintos entre sí”, le dijo a HOY el actor venezolano, que también ha participado en “The Bourne Ultimatum”, “Che”y “Joy”.

Robert De Niro,Izq., y Edgar Ramirez en una escena de (Rico Torres/The Weinstein Company via AP)

Robert De Niro,Izq., y Edgar Ramirez en una escena de (Rico Torres/The Weinstein Company via AP)

En lo que no hay duda es en el hecho de que este ha sido el rol que le ha exigido una mayor preparación física, incluso más que la que tuvo para hacer de un ‘surfer’ con tendencias criminales en el ‘remake’ de “Point Break”. “Definitivamente, no hubiera sido imposible interpretar a este personaje de no pasar por la transformación y por el proceso de convertirme en un boxeador”, explicó el actor.

“Antes de pensar siquiera en imitar la técnica de Durán y de trabajar en sus gestos y todas las cosas que lo caracterizan, tenía que vivir primero las privaciones, los sacrificios, los retos del régimen de un boxeador, porque eso era clave para entenderlo”, prosiguió. “Lo entendí desde afuera, cambiando mi cuerpo, y tuve la suerte de que el mismo Roberto me entrenara en Panamá, a través de sesiones que me dejaban destrozado, esa era la idea”.

Desde entonces, Ramírez, que no sabía nada de boxeo antes de este trabajo, se convirtió en un fan de ese deporte. “Siempre me ha gustado ser activo; corría o iba a un gimnasio si tenía acceso a uno, aunque esa no sea mi opción favorita. No me gusta entrenar mucho con mi propio cuerpo, sino tener un entrenamiento más funcional”, comentó. “Hace unos años tuve una lesión y me la curé haciendo Pilates, pero desde que hice la película y aprendí a boxear, lo hago todos los días”.

Uno de los aspectos más interesantes de la cinta es que no intenta nunca dar una imagen perfecta de Durán, sino que lo muestra a veces bondadoso y en otras ocasiones antipático. “Esa es la razón principal por que quería hacer esto; ya sabemos que él fue un guerrero, un titán, pero lo importante aquí era poder entender al hombre en toda su extensión”, detalló.

“Es una persona con muchas contradicciones, capaz de canalizar un nivel de furia enorme a la vez que muestra una compasión igualmente enorme por los demás”, añadió el actor. “Posee unas habilidades físicas impresionantes, pero también una agilidad mental muy especial. A diferencia de otras películas, esta se encuentra enfocada en el aspecto psicológico del deporte, lo que prueba que el cuerpo es un instrumento para que tu capacidad mental te permita ganar la pelea”.

Otro detalle trascendente en el filme es la incorporación del contexto social y político de Panamá durante el apogeo deportivo de Durán, es decir, en la década de los ‘80, lo que tuvo sin duda que ver con la aceptación de que el proyecto estuviera en manos de un director y guionista latino, el también venezolano Jonathan Jakubowicz (“Secuestro Express”).

“Una de las cosas más importantes de los eventos que rodearon su vida como personaje público es que tuvo la capacidad de acompañar a su país en muchos de los momentos más turbulentos de su historia contemporánea”, retomó Ramírez. “Se trata de un país que ha lidiado durante años con asuntos complicados de identidad, ya que nació de una obra de ingeniería que no solo dividió al país geográficamente, sino también socialmente”.

“Él logró unir a todos los panameños, tanto a los que estaban en contra como a los que estaban a favor del canal; logró aglutinar la identidad de un país, y además de forma inspiradora, sin buscar ningún tipo de aspiración política o económica”, agregó el intérprete. “Y eso es algo que a mí me conmueve mucho”.

Como Ramírez es venezolano, era imposible dejar de hablar sobre la dura situación de su país. “Hay una crisis humanitaria muy grande y una división social muy profunda”, reconoció. “He tratado que mi trabajo una a los venezolanos, porque es importante poder entender su sufrimiento”.

“Obviamente, lo que Durán hizo es algo específico y no quiero establecer paralelismos; pero en Venezuela los problemas no se están resolviendo por esta división que existe y por la incapacidad del gobierno para solucionar la crisis en vez de ponerse a jugar a la política”, enfatizó.

Para Ramírez, el haber actuado al lado de Robert De Niro, quien interpreta a Ray Arcel, el entrenador más importante de Durán, fue un honor. “Imagínate el privilegio y la alegría que sentí de tener en la esquina al mismísimo ‘toro salvaje’, como actor y como amigo”, dijo.


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