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Antonio Banderas se mete en la boca del lobo (y de la mina) en ‘The 33'

Antonio Banderas en una escena de "The 33", película basada en el drama real de los mineros chilenos que quedaron encerrados tras un derrumbe.

Antonio Banderas en una escena de “The 33", película basada en el drama real de los mineros chilenos que quedaron encerrados tras un derrumbe.

(Cortesía)

Cuando respondió la llamada de HOY desde la ciudad de Nueva York para hablar de su más reciente cinta, “The 33”, que se estrena en Estados Unidos el viernes que viene, Antonio Banderas se encontraba en medio de la larga campaña promocional de un largometraje que recrea la memorable experiencia de los mineros chilenos atrapados a lo largo de 69 días del 2010 en el subsuelo del desierto de Atacama.

Pero nada de lo que estaba haciendo en esos momentos se comparaba con los esfuerzos de la filmación misma, desarrollada mayormente en dos auténticas minas colombianas y completada en el lugar de los hechos. “El rodaje fue miserable, si quieres que te diga la verdad”, nos dijo el actor, y soltó de inmediato la risa. “Pero no nos quejamos, porque es nuestro trabajo, y aprendimos a respetar enormemente la figura del minero por la agresividad que tiene el entorno en el que trabaja”.

“Hacerlo donde lo hicimos nos ayudó a relatar la historia de la manera que queríamos; no hubiera sido lo mismo en un estudio, donde sales de una toma y te vas a tu tráiler a descansar”, prosiguió. “En este caso, estuvimos 14 horas en la oscuridad, respirando metano por un tubo, y casi todo el mundo se enfermó; pero ese realismo se refleja en la pantalla”.

En el filme, Banderas interpreta a Mario Sepúlveda, la cara más visible de los trabajadores encerrados; pero como los hechos reales se transmitieron al mundo entero a través de la televisión, se requería una perspectiva distinta del asunto. “Lo que me interesaba ya no era la parte informativa de la historia, sino la emocional; había que buscarle el corazón a la película para que no fuera solo de mineros, sino de seres humanos enfrentados a situaciones difíciles y a sus propias vidas”, nos dijo el español.

“Todos tenemos nuestra propia mina; esto puede extenderse a momentos por los que pasa cualquiera, como el diagnóstico de una enfermedad, que te hacen valorar mucho más las cosas esenciales, como ocurre aquí durante la escena de fantasía que se produce antes de que los mineros se coman la última lata de atún disponible”, agregó.

Banderas remarca también el aspecto de la fe que se encuentra en la película, “pero no como algo religioso, sino humano, porque se muestra cómo muchos de los que los rodeaban decidieron no rendirse en la búsqueda, empezando por las mujeres guerreras que se encontraban afuera y siguiendo con un político que se sacó la chaqueta de político y se puso la de ser humano cuando todo indicaba que eso iba a terminar en tragedia”.

Las mujeres a las que se refiere son las esposas de los mineros, quienes acamparon en las inmediaciones del lugar, mientras que el político (interpretado por el brasilero Rodrigo Santoro) es Laurence Golborne, ministro de la minería en esa época, así como representante del gobierno de Sebastián Piñera, lo que ha hecho que algunos en Chile acusen a la cinta de tomar partido por la derecha.

“Es que ese es el asunto de la política”, dijo Banderas, quien ha sido conocido más bien por su apoyo verbal a las causas socialistas. “Nosotros tratamos de describir lo que ocurrió; los oponentes lo verán del modo que quieran, pero lo que nos interesaba era lo que este hombre hizo para este rescate específico”.

Sin embargo, el cuestionamiento mayor ha respondido al hecho de que la cinta se encuentra completamente hablada en inglés, cuando todos sus protagonistas son chilenos. “Esta historia es más hollywoodense que Hollywood mismo; si hubiera sido escrita por un guionista americano sin que hubiera pasado en realidad, no se la creería nadie”, enfatizó Banderas.

“A mí también me hubiera gustado hacerla en español, pero el idioma del cine es el inglés; [el estudio] Warner Bros. la va a abrir en 2500 salas, y es la primera vez en la Historia que una película de carácter hispano, con un 90 por ciento de los actores hispanos y una directora hispana, se lanza de ese modo”, agregó. “Son pasos que hay que dar; ojalá que la propia comunidad demuestre con su asistencia [a las salas] que quiere ver películas en español, y si es así, no te quepa la menor duda de que los estudios van a empezar a trabajar en ese idioma”.

Aunque Banderas nunca ha atravesado una situación de encierro como la que se muestra en el filme, asegura que hablar con el Mario real le sirvió de mucho. “Lo primero que me dijo es que no era un héroe, sino un ser humano con sus debilidades”, recordó. “Él fue un sobreviviente toda su vida; su madre murió y se crió en una situación económica deplorable, con problemas sociales de todo tipo, y adquirió el liderazgo [en la mina] al lograr extender el alcance de la poca comida que tenían, sin lo que no hubiera sido posible la supervivencia”.

“Pero, por otra parte, tuvo un momento de debilidad, porque leyó la situación que estaba pasando en términos de oportunidad a través de una oferta para escribir un libro que lo llevó a individualizarse, por lo que tuvo que pasar por un periodo de redención”, dijo el intérprete.

Pese a que cuenta con una fuerte presencia femenina en sus escenas exteriores, la parte central de “The 33” se encuentra llena de testosterona, lo que tiene que haber sido un reto para la directora del proyecto, la mexicana Patricia Riggen, quien se dio a conocer hace algunos años con “La misma luna”.

“La quisimos mucho y la ayudamos mucho, porque tenía que enfrentarse a una historia muy complicada que debía además ser contada en una hora y cuarenta minutos”, retomó Banderas. “Y me gustó mucho el acento que puso en esas mujeres que empujaron todo lo que podían para que esto se arreglara”.


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