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‘Blair Witch’ es una secuela digna de su reputación

La actriz de ascendencia latina Callie Hernández en una escena de "Blair Witch", la cinta de terror que se estrena hoy.

La actriz de ascendencia latina Callie Hernández en una escena de “Blair Witch”, la cinta de terror que se estrena hoy.

(Chris Helcermanas-Benge / AP)

El mal no muere en la vida real, y tampoco en el mundo de la ficción, aunque últimamente, las películas de terror que han sido celebradas se han inclinado mayormente hacia la presentación de villanos humanos, por lo que resulta refrescante para los fans del mismo género encontrar ahora en la pantalla un título de tendencia sobrenatural que, además, vale realmente la pena.

Afortunadamente, ese es el caso de “Blair Witch”, cuyo título te sonará probablemente muy conocido debido al simple hecho de que es una secuela directa de “The Blair Witch Project”, un film de 1999 que causó sensación por su hábil manejo de la técnica de ‘found footage’ para la elaboración de una historia absolutamente escalofriante que causaba básicamente temor por lo que no mostraba y por las frenéticas reacciones de sus personajes ante la presencia cada vez más abrumadora de un ser malévolo.

En este caso, James Donahue (James Allen McCune), hermano de una de las muchachas desaparecidas en el relato original, decide convocar a sus amigos más cercanos -incluyendo a Lisa Arlington, interpretada por la actriz de ascendencia latina Callie Hernández, y a dos afroamericanos- para visitar el mismo bosque en el que se dieron los hechos del pasado y tratar de descubrir lo que pasó realmente por ahí, llevando consigo una serie de cámaras entre las que se incluye la de un sofisticado dron.

Como era de esperarse, todo lo que vemos llega a través de registros hechos por estos aparatos, lo que hace que la calidad de la imagen varíe pero mantiene de todos modos una continuidad tolerable, a diferencia de lo que ocurre con los movimientos bruscos y constantes, sobre todo durante las numerosas escenas de persecución, que pueden poner a prueba la paciencia de cualquier persona acostumbrada a las puestas en escena más tradicionales.

En varios momentos, la cinta se siente repetitiva y, sobre todo, demasiado parecida a su antecesora; pero eso no resulta suficiente para eliminar sus numerosas virtudes, hasta cierto punto naturales cuando se considera que esta es una obra del dúo conformado por el director Adam Wingard y el guionista Simon Barrett, autores de “You’re Next” y “The Guest”, dos de las mejores entregas de género de los últimos tiempos, aunque enfocadas ambas en ‘malos’ pertenecientes a nuestra especie.

Uno de los méritos mayores de Wingard es que se las ha ingeniado para mantener el distintivo estilo visual de la primera película a pesar de contar con un presupuesto muchísimo mayor, pero que ha usado ese mismo presupuesto para darse el lujo de ofrecer algunas escenas sumamente vistosas (como las impresionantes panorámicas del bosque que son transmitidas desde el dron) y, sobre todo, para darle más presencia física a la bruja, pero sin revelar todavía demasiado de ella.

Por el lado de Barrett, hay que agradecer la existencia de un guión en el que los personajes no actúan de manera completamente estúpida para ponerse directamente en la boca del lobo, en el que muchos de ellos son carismáticos o divertidos y en el que se justifica de manera casi impecable el hecho de que las cámaras se mantengan encendidas incluso en las peores escenas de peligro.


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