Anuncio

Así define Guillermo del Toro ‘Roma’, la cinta de su amigo Alfonso Cuarón

Guillermo del Toro

Guillermo del Toro

(Agencia Reforma)

Guillermo del Toro definió a la cinta Roma, de su amigo Alfonso Cuarón, como una pintura mural y un fresco enorme.

En 10 puntos que redactó en inglés y en español, el cineasta tapatío hizo un análisis del filme, que recientemente se alzó con un Globo de Oro para México en la categoría de Mejor Película Extranjera.

“ROMA es, en todo sentido, una pintura mural, un fresco enorme. Lo anuncia así el uso de angulares y de elaborados dollies laterales. Cuarón cifra su dramaturgia en imagen y sonido. Todo está ahí.

“Si ROMA cifra su narrativa en imagen y sonido, la pista sonora -escuchada en cine- es dinámica, envolvente y sutil- pero precisa”, se lee en los mensajes que publicó durante la madrugada de este lunes en Twitter y con los cuales sumó más de 13 mil 900 retuits en 10 horas.

El ganador del Óscar por La Forma del Agua inició su análisis con la primera escena de Roma.

“Para mí, el plano inicial sugiere que la Tierra (el piso infestado de mierda) y el Cielo (el avión) estarán siempre lejos, pero el agua los revela y une brevemente, como un espejo. En ROMA las verdades las revela el agua”, se lee.

El director afirma que Cuarón usa en sus filmes el agua como elemento clave de la narrativa.

“Cuarón recurre al mar y al agua frecuentemente en su cine: En Y Tu Mamá También, Los Niños del Hombre, Roma y Gravedad, entre otras”.

Destacó, además, el trabajo que sus dos connacionales, Cuarón y Eugenio Caballero, hicieron para ambientar la historia.

“Me parece que está poco difundido el hecho de que Cuarón y Eugenio Caballero reconstruyeron en un lote enorme varias cuadras de la Ciudad de México, con banquetas, lámparas, asfalto, tiendas, etc, etc. Un logro titánico”.

“Un momento clave, orquestado con enorme precisión es el momento en que a Cleo se le rompe la fuente, justo en el Halconazo y cuando Fermín entra con la pistola y la camiseta de “Amor es...”. Su bebé nace muerto.

“En mi opinión el ‘silencio’ de Cleo es usado como herramienta dramática para el arco de su historia y nos lleva a revelar su dolor más íntimo, revelado por el agua, ‘No quería que naciera’. Cleo se calla y sofoca su emoción y culmina en esta explosión”.

El cineasta también destaca el logro de cerrar el filme tal como lo arrancó.

“La imagen final rima con la inicial. Una vez más tierra y cielo. Solo Cleo puede transitar entre ellos. Con la esencia que le permitió superar la prueba de Zovek. La cinta abre mirando hacia abajo y cierra mirando hacia arriba, pero el avión y el cielo, siempre estarán lejos”.


Anuncio