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Tania Pérez-Salas: una historia de migración, diversidad y arte ante un México que le duele pero que la inspira

Foto de archivo. Tania Pérez-Salas

Foto de archivo. Tania Pérez-Salas

A un año de haberse presentado en el Music Center de Los Ángeles, la coreógrafa y bailarina mexicana, Tanía Pérez-Salas, regresa a la metrópoli angelina, no para presentarnos su más reciente obra, Macho Man XXI, sino para hablarnos de México, el país que la inspira.

Casualmente reflexiona que Los Ángeles guarda un espacio importante y especial para ella, porque es la ciudad donde vivió su abuela, de descendencia húngara, y de donde partió para refugiarse como indocumentada en México, país que ya nunca abandonó.

Posiblemente esto explique el cariño que la artista plasma en sus obras por su país y del amor por la diversidad cultural que le apasiona. Actualmente su compañía de danza incluye bailarines de Estados Unidos, Japón, Cuba, Francia y Holanda entre otros, que se entremezclan para comunicarse a través del movimiento y las imágenes.

Era viernes 8:30 de la mañana cuando se presentó en LA Plaza de Cultura y Artes en el centro de la ciudad; estaba medio frio y parecía que sería un día nublado, pero a pesar de eso, decenas de personas llegaron a escucharla.

Pérez –Salas llegó con una carta cargada de emoción, un poco de historia personal, coraje y tristeza; pero con mucha esperanza empezó a contar en inglés y por momentos en español.

“Mi relación con México es muy fuerte, va más allá de simplemente ser mi país. Me conmueve emocionalmente, me da coraje, alegría, tristeza, me provoca la carcajada. Es la parte congruente del país donde viven personas muy luchonas y creativas, pero al mismo tiempo encontramos una incongruencia muy grande en relación a los malos gobiernos que ha tenido”, expresó.

La coreógrafa dijo que nunca estudió fuera de México, pero que cuando estuvo lejos siempre extrañó la forma de interactuar de los mexicanos, su lenguaje, sus movimientos y su energía positiva. Recordó todo aquello que la hace pronunciar el nombre de México con mucho orgullo, y enfatizó que simplemente su país es un lugar que la inspira a seguir trabajando.

No obstante, Pérez-Salas indicó que aunque México está pasando por un momento muy crítico, también vive una etapa de oportunidad, cultura y constante creatividad.

Agregó que México necesita encontrarse a través de la educación y el arte, y si algo le ha faltado es la perseverancia de incorporar el arte en el sistema educativo de la nación. Pero agregó que también es responsabilidad de los artistas desarrollar y llegar a la gente. Explicó la importancia de conocer, entender y valorar otras culturas donde se puede inspirar y crecer.

“El poder de la gente y del arte, del empuje y la energía son más fuertes que la política; al final del día… las culturas son mucho más poderosas”, recordó la bailarina.

La coreógrafa hace referencia a su historia, la crisis en México y las elecciones en Estados Unidos para reflexionar sobre las fronteras y los supuestos muros que un candidato promete construir.

Agregó que una frontera con muros termina por dividir a los países. Simplemente es un error que detendría el flujo de intercambios culturales entre todas las sociedades; muros que no ayudarían a nadie y que nos regresarían a tiempos de segregación.

México tiene mucha energía positiva y mucho que ofrecer al resto del mundo, colocar una frontera (física) simplemente será un error, subrayó.

“Creo que es una falta de memoria histórica el querer crear muros entre un país y otro... Es absolutamente ridículo”, enfatizó. “Esto no puede ser. México es un país lleno de luz, con gente muy generosa y Estados Unidos sin ellos, se quedaría sin una parte importante de lo que es hoy su economía y su cultura”.

La bailarina de reconocimiento mundial compartió la historia de su bisabuela, quien de ser una artista en Europa, no se pudo adaptar a la sociedad estadounidense y nunca pudo ser comprendida y ayudada después de su divorcio y separación con sus hijos. Su abuela, una mujer desafiante que vivió en Los Ángeles, pero contrario a los migrantes que buscan el norte, ella viajó rumbo a México, atraída por la cultura del país y muy lejos de la opulencia en la que vivía su padre.

Pérez-Salas indicó que sería un honor reconectarse con el México angelino y poder traer su obra Macho Man XXI, una obra que actualmente se presenta en México y que habla del abuso de género, un problema mundial desde un punto de vista muy mexicano, que ella misma ha escuchado y visto a través de su vida y trayectoria.

“Macho Man XXI ataca con un sentido del humor la violencia de género”, expresó. “El abuso es algo terrible y algo en lo que necesitamos trabajar más en nosotros mismos para crear mejores seres humanos y nuestros hijos rescaten lo que hemos ido perdiendo”.

Como creadora y experta de los cambios y el poder que se puede producir a través del arte, Pérez-Salas dijo que “el arte es uno de los mejores instrumentos para acercarse a los hijos y para brindarles armas que les ayudarán a defenderse y relacionarse con el mundo”.

El evento fue organizada por la Universidad Nacional Autónoma de México en Los Ángeles (UNAM-LA), en LA Plaza de Cultura y Arte como parte del Foro Universitario México: Diversidad y Retos que tiene como objetivo promover temas de interés y mostrar los valores y aspectos que el país tiene que ofrecer a través de la cultura, la ciencia y las artes.


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