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Nadia Podoroska, la tenista argentina que dejó su país para alcanzar el oro

La argentina Nadia Podoroska se lleva el oro en individuales

La tenista argentina Nadia Podoroska. EFE/Miguel Sierra/Archivo

EFE

Nadia Podoroska, la argentina que se convirtió este domingo en la tercera tenista de su país en conquistar un oro panamericano, no lo tiene fácil para afrontar las dificultades económicas que se exigen para seguir con el tenis de alta competencia y que la han obligado a dejar su tierra.

Esa es una situación que, tras verla darle la vuelta a dos sets altamente complicados este domingo, frente a una muy potente Caroline Dolehide de los EE.UU, que incluso la tuvo abajo dos veces por 4-0, no sorprende tampoco que sepa hacerles frente y dar la pelea.

“Estoy en una situación muy delicada. Me fui a España porque allá gastas menos, puedes viajar más fácil a torneos. Voy a estar casi un año sin volver a Argentina. Es algo que pocas chicas pueden aguantar”, señaló la rosarina de 22 años, y número 287 en el ránking.

Un escaso apoyo que Podoroska reconoce no solo se da en su país, sino en toda Sudamérica, y que es la principal razón, según apuntó, para que las mujeres en esta parte del continente no hayan podido obtener mejores posiciones en los torneos.

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“Desde mi punto de vista se debe a la falta de apoyo, a la cuestión económica. No a que seamos menos las mujeres, ni que seamos menos las mujeres sudamericanas, sino a falta de oportunidades”, señaló con una enorme sonrisa de ganadora panamericana que mantiene incluso cuando habla de temas dolorosos para cualquier deportista, como las lesiones.

“Se necesita desde zapatillas, raquetas, viajar por el mundo. Por suerte he tenido desde chiquita gente que me ha ayudado a salir de Argentina, y mantenerme. Algo que incluso hoy en día sigo sufriendo”, apuntó.

Dificultades que ha ido sorteando, y que algún momento se unieron a un parón que tuvo hace dos años, cuando terminó la relación con el entrenador que la había acompañado desde que era aún una adolescente, y con el que logró clasificarse al US Open en 2016, el que era, hasta este domingo, el logro más importante de su carrera.

“Este año ha sido una transición para mí. Hace dos años terminé con mi entrenador. Así que estuve meses perdida sin encontrar entrenadores para iniciar un proceso hacia fines del año pasado, cuando los encontré. Este es el resultado un poco de eso y estoy agradecida y convencida de que vamos a llegar lejos”, señaló la argentina, que se inició en el tenis con apenas cinco años.

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Una confianza en sí misma que este domingo le permitió remontar y vencer un duro partido ante la Dolehide, tenista a la que nunca antes había logrado superar, y que la mantuvo incómoda en muchos momentos del juego.

“No pensé que no lo iba a lograr. Siempre supe estar en el presente, que (el juego) no se terminaba hasta el último punto”, contó la argentina sobre su empuje.

Complicada situación que la llevó incluso a la necesidad de hacerle una señal a la tribuna, para que no dejara de alentar.

“Cuando me di cuenta de que tenía al público a mi favor y que estaba tan abajo en el resultado, justo ella perdió algunos puntos un poco importantes y la noté nerviosa. Ahí fue cuando pedí al público que levante un poco para que ella sintiera un poco más la tensión”, apuntó Podorosk.

La jugadora tiene ahora la siguiente tarea: seguir manteniéndose dentro de las 300 del ránking mundial.

Y también, con un libro de japonés bajo el brazo, alistarse para su participación en Tokio 2020.

Mercedes Palomino


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