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Nota Roja

Demandan a oficial carcelario de Nuevo México por abuso sexual a prisioneras

Demandan a oficial carcelario de Nuevo México por abuso sexual a prisioneras

Reclusas en una cárcel de EE.UU. EFE/Jim Scalzo/Archivo

Esta es la segunda de una serie de demandas que la ACLU de Nuevo México ha presentado este año

EFE

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Nuevo México presentó una demanda de abuso sexual de una latina y otras presidiarias del Centro Correccional Springer contra un oficial de ese centro de ese estado.

La denuncia fue presentada contra el oficial Christopher James Padilla por el repetido acoso y agresión sexual de Rebecca Martínez, informó este martes ACLU.

La demandante, según ACLU, señaló que también están implicados el jefe de seguridad Roberto Gonzales, y los ex guardias John Sánchez y Christopher Biddle, quienes “no la protegieron del abuso continuo”.

“Padilla usó su poder como autoridad correccional y como supervisor de Martínez para hostigarla sexualmente, abusar y aterrorizarla día tras día”, expresó la abogada de ACLU de Nuevo México Lalita Moskowitz.

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Explicó que en marzo de 2017, después de que Martínez dejó su trabajo en la cocina por razones médicas y el oficial Padilla no la supervisaba directamente, finalmente se sintió segura para denunciar su abuso.

Sin embargo, según ACLU, los directivos de la correccional no tomaron medidas disciplinarias contra Padilla y, desde que Martínez denunció por primera vez el abuso del oficial, al menos otras cuatro mujeres han señalado que el mismo oficial las acosó, coaccionó y agredió sexualmente mientras estaban bajo su custodia.

“Durante meses sin fin, sin forma de escapar de sus garras, ella vivió en un constante estado de miedo y angustia, hasta el día de hoy, todavía sufre las consecuencias de ese abuso”, agregó Moskowitz.

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Aseguró que este lunes, cuando se presentó la demanda ante el Tribunal del Octavo Distrito Judicial, Padilla aún estaba empleado como supervisor de mantenimiento en la correccional y continúa teniendo acceso sin supervisión a mujeres encarceladas.

“El trauma que enfrentó Martínez es sintomático de una cultura dentro del Departamento de Correcciones de Nuevo México de ignorar, descartar y tolerar el abuso sexual”, comentó Moskowitz.

Manifestó que la única forma de erradicar ese sistema es responsabilizar a los oficiales que abusan de su poder y a aquellos en posiciones de liderazgo que los “envalentonan” y los habilitan al no tomar medidas correctivas.

Recordó que esta es la segunda de una serie de demandas que la ACLU de Nuevo México ha presentado este año en nombre de las mujeres encarceladas que sufrieron similares atropellos y abuso sexual


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