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Abolición pena muerte en P.Rico fue una conquista social, dice líder abogados

El miembro de la Coalición Puertorriqueña Contra la Pena de Muerte Edgardo Román Espada participa el 15 de junio de 2009, en Nueva York (EEUU), en las audiencias del Comité de Descolonización de la ONU en las que se comenzaron a escuchar los reclamos de diversas organizaciones de la isla sobre la relación política con Estados Unidos. EFE/Archivo
EFE

El presidente del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, Edgardo Román-Espada, afirmó hoy que la abolición de la pena de muerte, de la cual se celebran 90 años de ella en la isla, es una conquista social y producto de una expresión amplia y diversa de voces en el territorio caribeño.

“En los primeros años del siglo XX varias organizaciones de trabajadores, religiosas, espiritistas y miembros de partidos políticos de entonces organizaron las primeras campañas para erradicarla. Con ellos comenzó el movimiento abolicionista”, explicó Román-Espada en la apertura de las actividades para conmemorar el aniversario del cual oficialmente es el próximo 26 de abril.

“Se trata, pues, de una de las primeras campañas para la conmutación de una pena capital, la que fue acogida por una diversidad de sectores sociales, que en otros asuntos no estarían de acuerdo. La abolición de la pena de muerte fue entonces, como ahora, en Puerto Rico, motivo de concertación social”, abundó.

En su ponencia, el letrado detalló que fueron cuatro los momentos claves del proceso abolicionista en Puerto Rico.

Román-Espada mencionó que en el 1917 se aprobó legislación que abolió temporalmente la pena de muerte en Puerto Rico, hasta el 30 de abril de 1921, con un efecto “retroactivo aplicable a los reos condenados a muerte cuya pena no hubiera sido efectuada”.

Luego, en los años 1921, 1923 y 1925 el Senado de Puerto Rico trató sin éxito de que se aprobara la legislación permanente aboliendo la pena de muerte.

No obstante, no fue hasta el 1929 que la abolición estatutaria ocurrió, “aplicable a los reos que fueren convictos de delitos que aparejan pena de muerte por hechos ocurridos antes de la aprobación de esta Ley”, agregó Román-Espada.

“Finalmente, en el 1952 se elevó a rango constitucional la concepción de un estado que no impone la muerte a sus ciudadanos culpables de delitos”, añadió.

Mencionó además, que del Diario de Sesiones de la Convención Constituyente de Puerto Rico surge la unanimidad de criterio con relación a incorporar la prohibición constitucional a la pena de muerte.

Las actividades en conmemoración del nonagésimo aniversario de la abolición de la pena de muerte en Puerto Rico continúan el martes con un encuentro de artistas de diversas disciplinas, en el que estos expondrán por qué se oponen a la ejecución, y cómo sus posturas en contra de dicho castigo penal se manifiesta a través de su obra artística.

A la jornada, se suma cerca de una veintena de exoneradas y exonerados de corredores de la muerte de Estados Unidos, que integran la organización Witness to Innocence, para compartir sus experiencias, durante eventos programados en diversas localidades.

Además, aprovecharán la ocasión para celebrar en la isla su encuentro anual.


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