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La arquitecta mexicana Tatiana Bilbao se abrió paso en un mundo de hombres

La arquitecta mexicana Tatiana Bilbao durante una entrevista con Efe en Ciudad de México. EFE

La arquitecta mexicana Tatiana Bilbao durante una entrevista con Efe en Ciudad de México. EFE

EFE

La arquitecta mexicana Tatiana Bilbao aprovechó la oportunidad de ser mujer para abrirse paso en un mundo de hombres hasta colocarse como un referente de la arquitectura en México y también internacionalmente.

“Llegué en un momento en que la sociedad estaba tratando de equilibrar las oportunidades, sin discriminar por género. En ese momento no había mujeres, y siempre tuve muchas oportunidades lo que sin duda me ha permitido desarrollar más ampliamente mi carrera”, dijo a Efe en entrevista.

Bilbao, quien acaba de publicar el libro, “Una casa no es solo una casa”, editado por Columbia Books on Architecture and the City, asegura que su pasión por la arquitectura la heredó de su abuelo vasco, Tomás Bilbao, uno de los fundadores de Acción Nacionalista Vasca, y quien se exilió en México.

“El pasado político de mi abuelo es muy importante para mí. De ahí también me viene el ámbito social. Mi padre dice que la arquitectura la traigo en la sangre”, señala Bilbao quien se enfoca en diseñar un modelo de construcción más humano y digno en contraste con lo que denomina “las cajas de zapatos”.

En su estilo destaca el diseño centrado en las personas para que la gente no tenga que adaptarse a los espacios porque, asegura, “la arquitectura siempre es el reflejo del tiempo”.

“No creo que haya marcado una tendencia. Es la reacción directa de lo que ha estado cambiando en diferentes ámbitos. No es solamente en la arquitectura, hay una búsqueda real de encontrarnos como personas, y no ser solamente un número como en otras épocas fuimos”, agregó.

Asimismo, Bilbao afirma que en México es necesario cambiar la política pública de construcción para mejorar la vivienda social.

“Debe de cambiar la política pública. Creo que ya hay una conciencia tanto de los productores de la vivienda o del lado de la producción de la vivienda”, sostiene.

“En ciertos núcleos, como los arquitectos y los desarrolladores, ya hay algunas personas que están haciendo de manera diferente las cosas. Los que están más interesados en que eso suceda son los habitantes que son los que ocupan las casas”, afirma.

“Se ha querido homogenizar la solución cuando la solución necesita respuesta desde la ciudad de México hasta la selva de Chiapas, y las respuestas deben de ser radicalmente distintas. El sismo del 2017 daba una oportunidad de generalizar una atención a la autoconstrucción, yo creo que esa si se podía generalizar”, indica.

Agrega que “el interés sobre la vivienda predomina porque creo que es una problemática que no hay que dejar de ver en ningún momento”.

En ese sentido, Tatiana Bilbao realiza actualmente un proyecto en el estado mexicano de Aguascalientes para restituir las tierras y generar un programa de uso de suelo mixto, pero predominante de vivienda social.

Las concepciones de Bilbao generan departamentos como los de La Confluence, recientemente abiertos en Lyon, Francia; oficinas en voladizo, como Bioinnova en Culiacán; pabellones hiper geométricos, como el del Parque Jinhua, en China (primera obra construida por ella, en 2004, convocada por Ai Weiwei , y que fue el proyecto central que la catapultó internacionalmente).

También casas sustentables de interés social en Ciudad Acuña, Coahuila; o menhires (monumentos megalíticos), como los de su Capilla de La Gratitud, en medio de Jalisco, México.

En 2004 Bilbao fundó un estudio que lleva su nombre y comenzó proyectos de trascendencia internacional.

Llevaba sus bocetos hechos a lápiz a Europa y Asia, teniendo siempre en cuenta aspectos multiculturales y multidisciplinarios, para construir espacios humanizados.

Ha dado clases en universidades en México (Iberoamericana), Chile (Universidad Andrés Bello) y Estados Unidos (Yale y en la Universidad de Columbia).

Por sus trabajos en Europa, Asia y América ha logrado diversos reconocimientos como el Premio Global de Arquitectura Sostenible (2014), el Premio Kunstpreis Berlin (2012) y Architizer Impact Award (2017), entre otros.

En su agenda de trabajo para 2019 se encuentra la Colección Adrastus en la ciudad española de Arévalo (Avila), lugar en el que participa, con la fundación del mismo nombre, en la creación de un centro de producción de conocimiento.

Además tiene en marcha proyectos en México, Francia y Estados Unidos.


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