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La JIFE llama a poner a atención a precursores “de diseño” para crear drogas

Alberto Guzmán, subdirector ejecutivo de Regulación de Estupefacientes, Psicotrópicos y Sustancias Químicas de la Comisión Federal de Drogas en la Fiscalía General de la República (i); Raúl Martín del Campo, miembro de la junta Internacional de Estupefacientes (2i); Antonio de Leo, representante de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México (c); Isaac Morales, director general adjunto para Seguridad Multidimensional de la Secretaría de Relaciones Exteriores (2d), y Oscar Santiago, responsable de la Oficina Nacional de Política de Drogas en la Fiscalía General de la República (d), posan este martes en Ciudad de México (México), durante la presentación del reporte anual 2018 de la junta internacional de Estupefacientes. EFE

Alberto Guzmán, subdirector ejecutivo de Regulación de Estupefacientes, Psicotrópicos y Sustancias Químicas de la Comisión Federal de Drogas en la Fiscalía General de la República (i); Raúl Martín del Campo, miembro de la junta Internacional de Estupefacientes (2i); Antonio de Leo, representante de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México (c); Isaac Morales, director general adjunto para Seguridad Multidimensional de la Secretaría de Relaciones Exteriores (2d), y Oscar Santiago, responsable de la Oficina Nacional de Política de Drogas en la Fiscalía General de la República (d), posan este martes en Ciudad de México (México), durante la presentación del reporte anual 2018 de la junta internacional de Estupefacientes. EFE

EFE

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) advirtió este martes en la presentación de su “Informe 2018" del peligro que supone la proliferación de los llamados precursores de diseño, fabricados especialmente para burlar los controles de fiscalización de drogas.

Durante la presentación del informe en Ciudad de México, Raúl Martín del Campo, miembro de la JIFE, explicó que los precursores “son sustancias que se diseñaron para poder fabricar las drogas”, que se tenían catalogadas pero que, ante la aparición de estos nuevas variantes debe celebrarse un debate al respecto.

Martín del Campo llamó a “la cooperación internacional a todos los niveles, que se preste atención especial al uso de sustancias químicas sustitutivas” en la creación de drogas.

La entidad evaluó la APAA -un precursor de la anfetamina y la metanfetamina- y dos derivados del ácido 3,4-MDP-2-P-metilglicídico que son precursores del MDMA, conocido coloquialmente como éxtasis.

Estas tres sustancias químicas carecen de usos legítimos conocidos más allá de unos pocos fines de análisis e investigación y pueden clasificarse como “precursores de diseño”, fabricados especialmente para eludir las medidas existentes de fiscalización de precursores.

Por ello, recomendó que se incluyan en el Cuadro 1 de la Convención de 1988.

La lista que maneja el organismo contiene actualmente 53 sustancias consideradas como precursores en general que sí están fiscalizados.

Respecto a esto, Martín del Campo dictó tres directrices claras: prestar atención al tráfico de metanfetamina en África, a los precursores de la anfetamina en Asia occidental y a los precursores de cocaína en América del Sur.

Por su parte, Isaac Morales, de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México, consideró que los nuevos precursores descubiertos son un síntoma de que “hay un cambio en la producción de las drogas más potentes en el mundo”.

“Se hace necesario dejar atrás la visión simplista de hace algunas décadas de países productores y países consumidores”, aseveró.

Asimismo, precisó que la labor del Gobierno de México es abordar el tema de las drogas con un método integral que atienda las causas y no solo se limite a medidas punitivas.

Durante la presentación también se habló de los riesgos que conllevan las nuevas regulaciones de la cannabis que están estableciendo los Gobiernos de América del Norte.

Para Martín de Campo, no deben subestimarse las consecuencias de la cannabis en caso de que se estandarice como receta médica, ya que “pueden dar lugar a la desviación de la cannabis hacia usos no médicos”.

En síntesis, la JIFE, el organismo de la ONU encargado de supervisar el cumplimiento de los tratados antidrogas, alerta de que existe por parte del público un debilitamiento de la percepción del riesgo que supone el cannabis para la salud.

Otra cosa que llamó la atención de los expertos que realizaron el informe es la violación del “principio de especificidad” que tiene cualquier fármaco.

En el caso de la cannabis cabe saber que muchos órganos del cuerpo humano tienen receptores cannábicos, por lo que tiene efectos médicos para distintos padecimientos.


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