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Hondureña enfrenta en Utah cargos de homicidio por brutal muerte de su hijo

Policías inspeccionan el vehículo de la persona que intentó arremeter contra ellos en el Capitolio en Washington, Estados Unidos, el 29 de marzo de 2017. EFE/Archivo

Policías inspeccionan el vehículo de la persona que intentó arremeter contra ellos en el Capitolio en Washington, Estados Unidos, el 29 de marzo de 2017. EFE/Archivo

EFE

Una hondureña residente en Utah enfrenta cargos de homicidio por la brutal muerte de su hijo, que falleció el miércoles tras haber recibido golpes, cortes y quemaduras, informó este viernes el Departamento de Policía de la localidad de Sandy.

Reyna Elizabeth Flores Rosales, de 31 años, llamó el lunes pasado al número de emergencia 911 pidiendo ayuda para su hijo, de 7 años, porque el pequeño estaba sin pulso y sin respiración en el baño de su vivienda en Sandy, unas 20 millas (30 kilómetros) al sur de Salt Lake City.

El personal de emergencia encontró al menor con vida y lo trasladó a un centro médico cercano, aunque finalmente el niño falleció como consecuencia de las heridas dos días después.

Debido que el menor mostraba múltiples moretones, así como “marcas y otras heridas”, el martes la policía arrestó a Flores Rosales con cargos de abuso infantil, negligencia infantil y posesión de drogas.

Pero tras la muerte del pequeño la mujer fue acusada además de homicidio, según el sargento Jason Nielsen, portavoz del Departamento de Policía de Sandy.

La orden de arresto de Flores Rosales, obtenida y difundida por la estación de televisión Fox13 en Salt Lake City, indica que los paramédicos encontraron al niño con “numerosas heridas”, incluyendo quemaduras y marcas de ataduras en su cuello.

“El niño estaba mojado y extremadamente frío”, dice el documento oficial, que detalla que el menor fue trasladado primero a un centro médico cercano y posteriormente en helicóptero al Hospital Infantil Primario.

En ese nosocomio, los médicos que atendieron al niño realizaron una tomografía computada y detectaron golpes severos en la cabeza, concluyendo que la muerte “no fue un accidente”.

El caso de Flores Rosales, que tiene una hija de diez meses que quedó a cargo del Departamento de Servicios Infantiles, está ahora en manos de la corte del Tercer Distrito Judicial del Condado Salt Lake, que, entre otros elementos, analizará el pasado criminal de la mujer, que ya había sido deportada en el pasado.


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