Anuncio

Delta recibe impulso de oferta prémium, control de gasto y refinería propia

Un avión Boeing 747 de Delta Air Lines está estacionado en el Aeropuerto Internacional de Incheon en Incheon, Corea del Sur, el 19 de diciembre de 2017. EFE/Archivo

Un avión Boeing 747 de Delta Air Lines está estacionado en el Aeropuerto Internacional de Incheon en Incheon, Corea del Sur, el 19 de diciembre de 2017. EFE/Archivo

EFE

Delta, la segunda mayor aerolínea del país, recibió en 2018 un impulso en sus ingresos, que llevaban estabilizados varios años, gracias a su oferta de servicios prémium, a su control del gasto interno y a la refinería que tiene en propiedad y que palió la inestabilidad en el precio del petróleo.

En un almuerzo informativo en Nueva York, los ejecutivos de la compañía destacaron los beneficios de Delta en el último ejercicio, unos 4.000 millones de dólares que espera igualar en 2019 y en los cuales fue importante el incremento del 8 % en la facturación, hasta casi 45.000 millones.

El responsable general de ventas especializadas en el mercado latino, Héctor D. Ruiz, explicó que “no todo el mundo quiere lo más barato” y por eso los servicios especiales que contratan los pasajeros han contribuido en gran parte al crecimiento de una “facturación que estaba estable” desde hacía cuatro años.

Pero también lo han hecho su programa interno “One Delta”, que invita a los empleados a “trabajar en equipo” para ahorrar gastos, y la refinería petrolera Trainer, situada en Pensilvania, que la aerolínea compró en 2012 a través de una subsidiaria, Monroe Energy, por 150 millones de dólares.

Delta sorprendió invirtiendo en el sector de la energía con la “idea loca” de producir su propio combustible, recordó Ruiz, algo que no había intentado ninguna competidora y generó escepticismo, pero apuntó que ya se ha cubierto la inversión y en 2018 tuvo una ganancia de 100 millones.

La refinería procesa el crudo hasta convertirlo en combustible para aviones, pero también obtiene otros derivados que no necesita, como gasolina para automóviles, y los vende a otras firmas, por lo que “no solo sirve para controlar el coste (del petróleo), sino que tiene ingresos”, sostuvo el ejecutivo.

Por otra parte, la adquisición de nuevos aviones ha contribuido al impulso de los resultados de Delta en el último año, ya que la renovación de su flota, más moderna, supone mayor eficiencia y ahorro de ciertos costes.

Ruiz destacó que la deuda de la aerolínea se ha reducido unos 14.000 millones de dólares en los últimos siete años, hasta 3.000 millones, y que la “meta” que tiene a largo plazo es ser “una marca reconocida” en el mercado corporativo, como IBM o Amazon.

Los ejecutivos de Delta, que en Nueva York es la aerolínea más popular y vuela desde hace décadas a destinos en el Caribe y Latinoamérica, destacaron entre otros asuntos las alianzas con empresas, las contribuciones sociales a la comunidad y los avances en innovación.

En este último caso, incidieron en que la experiencia de los pasajeros cada vez será más sencilla gracias a tecnologías biométricas como las de reconocimiento facial, que Delta instaló por primera vez en EE.UU. en una terminal del aeropuerto de Atlanta en 2018 y que planea llevar al de Detroit este año.


Anuncio