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Pompeo intenta calmar a los aliados en el inicio de la cumbre contra el EI

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, pronuncia su discurso durante la reunión de ministros de Exteriores de la coalición internacional contra el Estado Islámico (EI), compuesta por 75 países, este miércoles en Washington, Estados Unidos. La coalición definirá cuál será la "nueva fase" en la lucha contra los yihadistas, con el objetivo de que no recuperen territorios una vez que Estados Unidos retire a sus tropas de Siria. EFE

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, pronuncia su discurso durante la reunión de ministros de Exteriores de la coalición internacional contra el Estado Islámico (EI), compuesta por 75 países, este miércoles en Washington, Estados Unidos. La coalición definirá cuál será la “nueva fase” en la lucha contra los yihadistas, con el objetivo de que no recuperen territorios una vez que Estados Unidos retire a sus tropas de Siria. EFE

EFE

El secretario de Estado, Mike Pompeo, inició hoy la cumbre de la coalición contra el Estado Islámico (EI) con un discurso destinado a calmar a sus aliados, a los que aseguró que su salida de Siria es solo un “cambio táctico” y no el fin de la lucha contra los yihadistas.

Frente a los 79 miembros de la coalición, Pompeo aseguró que la decisión del presidente, Donald Trump, de ordenar la salida de los 2.000 soldados estadounidenses desplegados en Siria “no es el fin de la lucha” contra los terroristas del EI.

“El retiro de las tropas no es el fin de la lucha de EE.UU. La lucha es aquella que continuaremos junto a vosotros. El repliegue de tropas es esencialmente un cambio táctico, no es un cambio en la misión. No cambia la estructura, el diseño y las autoridades sobre las que se ha basado esta campaña”, afirmó Pompeo.

“Simplemente -añadió- representa una nueva fase en una vieja lucha. La salida estará bien coordinada y nuestros aliados políticos en Siria no han cambiado”.

La orden que Trump dio en diciembre para la salida de tropas de Siria provocó la renuncia del general James Mattis como secretario de Defensa, así como del enviado especial del Gobierno para la coalición, Brett McGurk, considerado como el “pegamento” que mantenía unida a la alianza.

Ambos consideraban que la salida de Siria perjudicaba el sistema de alianzas de EE.UU. en el mundo y específicamente suponía un revés para los kurdos, los principales aliados de la coalición en Siria.

En su discurso, Pompeo insistió en que la coalición debe adaptarse a la naturaleza de la guerra contra el yihadismo, que se ha vuelto más “descentralizada” con redes por todo el mundo.

“La naturaleza de la lucha ha cambiado y todos nosotros debemos fortalecer nuestra capacidad de compartir inteligencia con cada uno de nosotros. En esta nueva era, las policías locales y el intercambio de información serán cruciales en nuestra lucha, que no tiene por qué tener siempre un liderazgo militar”, añadió.

Pompeo pronunció su discurso inaugural en el Departamento de Estado frente a los miembros de la coalición, formada por 75 países y cuatro organizaciones internacionales, entre las que figuran la Unión Europea (UE), la Interpol y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Los miembros de la coalición estaban sentados en orden alfabético a excepción de Irak, cuyo asiento estaba justo a la derecha del destinado a EE.UU.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irak, Ibrahim Al-Jaafari, intervino después de Pompeo y pidió a los miembros de la coalición que ayuden a su país para que los terroristas del EI puedan ser juzgados por los crímenes que han cometido, entre los que citó el delito de genocidio.

La coalición contra el EI fue creada en 2014 y ha combatido al EI en Siria e Irak.


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