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Líderes de 75 países definen mañana la “nueva fase” en la lucha contra el EI

Soldados afganos toman posiciones durante una operación contra militantes del Estado Islámico (EI) en la provincia de Nangarhar (Afganistán). EFE/Archivo

Soldados afganos toman posiciones durante una operación contra militantes del Estado Islámico (EI) en la provincia de Nangarhar (Afganistán). EFE/Archivo

EFE

La coalición internacional contra el Estado Islámico (EI), compuesta por 75 países, definirá este miércoles en Washington cuál será la “nueva fase” en la lucha contra los yihadistas, con el objetivo de que no recuperen territorios una vez que el Pentágono retire a sus tropas de Siria.

El objetivo será definir la “nueva fase” contra el EI y que se centrará en evitar el resurgimiento del grupo terrorista mediante esfuerzos diplomáticos y de “estabilización”, indicaron en una conferencia de prensa telefónica dos altos funcionarios del Departamento de Estado, que pidieron el anonimato.

Un portavoz de la Casa Blanca anunció hoy que el presidente Donald Trump tiene previsto dar un discurso en la cumbre sobre las 14.45 hora local (ET).

La cumbre se produce en un momento de vital importancia para la estrategia nacional en la lucha contra el EI, puesto que en diciembre el propio Trump proclamó la derrota de ese grupo yihadista en Siria y anunció la retirada de los 2.000 soldados estadounidenses desplegados en ese país como parte de la coalición.

En un principio, el mandatario afirmó que la salida sería inmediata, pero posteriormente ha explicado que será gradual y no ha ofrecido plazos concretos.

La nueva fase que se abre ahora tiene una importancia “crítica”, puesto que la coalición tiene el doble desafío de ayudar a las poblaciones de Irak y el noreste de Siria, así como “mantener la presión” sobre el EI, que ha acudido a “tácticas de insurgencia” para sobrevivir, según los funcionarios del Departamento de Estado.

Según la coalición, al EI solo le queda en Siria e Irak un 1 % del territorio que llegó a dominar en 2014, cuando proclamó su califato; pero en el último año ha regresado a la insurgencia y utiliza tácticas de guerrilla para atacar a las fuerzas de seguridad iraquíes y sirias.

Debido al cambio en la naturaleza de la guerra, la prioridad de la coalición ahora es evitar que el EI “revitalice su reclutamiento y fuentes de financiación” tanto en Siria e Irak como en las “sucursales” que está tratando de crear en otras partes del mundo, detallaron los diplomáticos.

De manera paralela a la cumbre se producirá una reunión de los representantes que forman parte del “grupo pequeño” de Siria, compuesto por EE.UU., Egipto, Francia, Alemania, Jordania, Arabia Saudí y Reino Unido y cuyo objetivo es apoyar el proceso de la ONU para buscar una solución al conflicto sirio.

Ese grupo respaldó la propuesta del enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, para crear un comité constitucional destinado a impulsar un proceso político y poner fin a la guerra.

Pero, Turquía, Rusia e Irán, que juegan un papel clave en tablero de la guerra siria, no lograron un acuerdo sobre los integrantes de ese comité con De Mistura, que dejó su cargo el año pasado tras algo más de cuatro años tratando sin éxito de mediar para un fin negociado del conflicto.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, presidirá la reunión del “grupo pequeño” de Siria, a la que asistirá el nuevo enviado de la ONU para el país árabe, Geir Pedersen.

El objetivo del Gobierno en Siria, explicaron los funcionarios, es lograr una “derrota duradera” del Estado Islámico, así como alcanzar un “acuerdo político” entre la oposición y el presidente sirio, Bachar al Asad.

EE.UU. mantiene que su estrategia en Siria no ha cambiado a pesar de que Rusia e Irán, aliados de al Asad, han ganado protagonismo a la hora de definir el futuro político del país árabe.

Desde que llegó a la Casa Blanca, Trump ha apostado por una estrategia aislacionista en política exterior: considera que sus aliados tradicionales “se aprovechan” del liderazgo estadounidense y ha ordenado la salida de EE.UU. de varios tratados internacionales.

Esa visión llevó a Trump a ordenar la retirada de las tropas de Siria y provocó la renuncia en diciembre del general James Mattis como secretario de Defensa y de Brett McGurk, quien ejercía como enviado especial para la coalición contra el EI y estaba considerado como el “pegamento” que mantenía junta a la alianza.


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