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López Obrador y Sánchez exhiben sintonía personal y política

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (d), ofrecen una rueda de prensa conjunta este miércoles en el Palacio Nacional, en Ciudad de México (México). EFE

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (d), ofrecen una rueda de prensa conjunta este miércoles en el Palacio Nacional, en Ciudad de México (México). EFE

EFE

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el jefe del Gobierno de España, Pedro Sánchez, exhibieron este miércoles una fuerte sintonía personal y política en su primera reunión, en la que incluso compartieron gustos por la pintura y la literatura.

López Obrador saludó afectuosamente en el Patio de Honores del Palacio Nacional al titular del Gobierno español, quien se convirtió en el primer mandatario extranjero recibido por el presidente mexicano desde que tomó posesión el pasado 1 de diciembre.

Esta es una muestra más de los estrechos lazos que unen a ambos países, que restablecieron relaciones diplomáticas hace cuatro décadas y que López Obrador quiere fortalecer, tal y como demostró el mismo día de su toma de posesión cuando se reunió en privado con el rey Felipe VI.

Pocos minutos antes de la reunión, una veintena de técnicos y asesores se encargaban de preparar y revisar minuciosamente cada detalle del escenario de la conferencia de prensa de ambos con dos atriles con el escudo mexicano.

Primero colocaron cuatro banderas, dos españolas y dos mexicanas, pero “in extremis” optaron por modificar el escenario y dejarlo en una bandera de cada país.

“Eso es algo que tendremos que ir aprendiendo” o “hay que ir afinando detallitos” eran algunos comentarios que compartían los encargados de protocolo del Gobierno mexicano ante la prueba de fuego que supone recibir por primera vez a un mandatario extranjero.

Y es que muchos ojos estaban encima de este encuentro al que se acreditaron cerca de 150 medios mexicanos y extranjeros, e incluso hubo televisiones que retransmitieron en vivo el recorrido en automóvil de Sánchez desde el aeropuerto hasta el palacio.

La buena sintonía entre ambos líderes quedó patente ante la prensa cuando López Obrador declaró que “hay condiciones inmejorables para la relación de amistad” entre España y México.

Por su parte, Sánchez reveló que el Gobierno español vivió con “enorme expectativa y entusiasmo” la victoria del movimiento izquierdista de López Obrador, y ensalzó que ambos países tienen ahora “Gobiernos progresistas” que luchan contra las desigualdades.

Ya en tono distendido y con el hielo roto, el presidente mexicano desveló que durante sus dos horas de reunión tuvieron tiempo para conversar sobre el muralista mexicano Diego Rivera, a quien comparó con Picasso, y de literatura.

Más allá de sus aficiones y afinidades políticas, y a pesar de tener una diferencia de edad de 20 años, ambos mandatarios han protagonizado carreras políticas marcadas por la perseverancia.

El líder mexicano concurrió en tres elecciones (2006, 2012 y 2018) hasta alcanzar la tan ansiada Presidencia, mientras que Sánchez no se dio por vencido al ser apartado de la dirección del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 2016 y, un año después, recuperó el liderazgo del partido tras ganar en unas primarias.

El espacio de la conferencia de prensa fue el Salón de Tesorería, la elegante estancia del Palacio Nacional donde López Obrador ofrece diariamente sus ruedas de prensa matutinas a las siete de la mañana rodeado de caras de sueño de los periodistas.

En primera fila se situó una delegación de autoridades españolas encabezada por la ministra de Justicia, Dolores Delgado, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, María Reyes, y el embajador de España en México, Juan López-Dóriga.

También estuvo presente una destacada representación del Gobierno mexicano formada por los secretarios de Exteriores, Marcelo Ebrard; de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; de Hacienda, Manuel Urzúa; y de Economía, Graciela Márquez.

La recepción a Sánchez en el Palacio Nacional tuvo un fuerte componente simbólico.

Desde que asumió el poder, López Obrador ha situado en centro de la política mexicana a este palacio, un icónico edifico que a principios del siglo XVI sirvió de residencia del conquistador español Hernán Cortés.

El presidente mexicano optó por convertir en centro cultural la hasta ahora residencia presidencial de Los Pinos y trasladar toda la actividad gubernamental a este edificio colonial de patios porticados ubicado en la plaza del Zócalo, el corazón de la capital mexicana.

El 23 de marzo de 1938, en el contexto de la Expropiación Petrolera del presidente Lázaro Cárdenas, un mandatario tan admirado por López Obrador dirigió un mensaje a México desde el balcón central de Palacio Nacional.

Los siguientes gobernantes mexicanos también han usado este palco para dar varios discursos. Especialmente para pronunciar el mensaje del Grito de la Independencia, en la noche del 15 de septiembre, y presenciar el desfile militar al día siguiente.


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