Anuncio

El Museo Metropolitano destapa los desconocidos inicios de la fotografía

Reproducción fotográfica cedida por la Colección Nacional de Catar vía el Museo Metropolitano de Nueva York (MET Museum) de un Daguerrotipo del templo de Zeus Olímpico en Atenas realizado en 1842 por el artista francés Girault de Prangey (1804-1892) y que forma parte de la exposición "Viaje monumental: Los Daguerrotipos de Girault de Prangey" que se inaugura este miércoles en Nueva York (EE.UU.). EFE/Girault de Prangey/MET Museum/SOLO USO EDITORIAL

Reproducción fotográfica cedida por la Colección Nacional de Catar vía el Museo Metropolitano de Nueva York (MET Museum) de un Daguerrotipo del templo de Zeus Olímpico en Atenas realizado en 1842 por el artista francés Girault de Prangey (1804-1892) y que forma parte de la exposición “Viaje monumental: Los Daguerrotipos de Girault de Prangey” que se inaugura este miércoles en Nueva York (EE.UU.). EFE/Girault de Prangey/MET Museum/SOLO USO EDITORIAL

EFE

El Museo Metropolitano de Nueva York destapará a partir de mañana miércoles uno de los desconocidos inicios de la fotografía con la exposición que dedica al francés Joseph-Philibert Girault de Prangey, considerado un pionero olvidado que en 1842 retrató paisajes y monumentos del Mediterráneo en más de mil instantáneas.

La muestra está formada por una selección de ellas, alrededor de 120 excepcionales daguerrotipos, como se conoce al primer proceso fotográfico de la historia al que tuvo acceso el público en el que una cámara de grandes dimensiones captaba imágenes sobre una superficie de metálica pulida.

Titulada “Monumental Journey: The Daguerrotypes of Girault de Prangey” (El Viaje Monumental: Los Daguerrotipos de Girault de Prangey), reúne algunas de las primeras imágenes que se tienen de Grecia, Egipto, Siria, Líbano, Turquía o Jerusalén, que el francés captó en un complicado periplo de tres años, desde 1842 a 1845.

“Su trabajo cambió nuestra percepción de estos países”, dijo durante el acto de presentación de la muestra el director del Met, Max Hollein, que señaló que los esfuerzos del francés, llevados a cabo sólo tres años después de la introducción de la fotografía, “cambiaron el campo de la investigación histórica”.

Hollein destacó además el esfuerzo logístico que supuso el trasladar una cámara de grandes dimensiones, junto con los aparatosos daguerrotipos, por una región que él desconocía.

“Hacer daguerrotipos en ese momento es algo muy distinto a lo que significa ahora sacar mil fotos. El mero trabajo, aguante físico y tenacidad (de Girault de Prangey) son algo fuera de este mundo”, agregó Hollein.

En la muestra, que abrirá mañana sus puertas y podrá verse en la pinacoteca neoyorquina hasta el próximo 12 de mayo, puede observarse fotografías de más de 150 años de antigüedad de algunos de los monumentos y lugares más importantes del mundo, como el Muro de las Lamentaciones o la Cúpula de la Roca, ambos en Jerusalén.

También capturó el fotógrafo galo paisajes que desde entonces cambiaron para siempre, como el Ponte Rotto de Roma, el más antiguo de la ciudad, que fotografió en 1842 con dos de sus originales cinco arcos aún en pie, y que a finales del siglo XIX quedó sólo con uno, cuando se derrumbó parcialmente para permitir la construcción de otra infraestructura.

En otros casos, han sido los conflictos, el cambio climático o el desarrollo urbano los que han modificado muchos de los lugares que capturó el fotógrafo, lo que convierte a estos daguerrotipos en importantes documentos históricos.

El carácter excepcional del trabajo de Girault de Prangey reside asimismo en el tamaño de los daguerrotipos, los más grandes que existen, según señaló el comisario encargado del departamento de fotografía del Met, Jeff Rosenheim.

“Los daguerrotipos normales son del tamaño de una mano, y estos son excepcionalmente grandes”, destacó el experto, que admitió que aun así, las instantáneas, expuestas en oscuras galerías para tratar de anular el efecto espejo de las placas metalizadas y permitir una mejor visión, son objetos más pequeños de lo que está acostumbrado el público actual.

“En la cultura actual, hemos perdido la habilidad de observar cosas pequeñas. Espero que esta exhibición nos recuerde la belleza que puede residir en ciertos objetos, incluso si son de pequeño formato”, aseveró.

Las fotografías, muchas de las cuales fueron cedidas por el Biblioteca Nacional de Francia, en París, nunca fueron expuestas durante los años de vida del artista galo, y además permanecieron prácticamente ocultas desde 1920 hasta 2003, cuando historiadores y coleccionistas descubrieron su verdadero valor.

“Es una historia increíble pensar que durante 80 años una de las colecciones más importantes de la historia de la fotografía quedó sin identificar y no fue vista por la mayoría de la gente”, indicó en la presentación Stephen Pinson, uno de los expertos de fotografía del Met y que se ha dedicado a la organización de esta exposición desde 2015.


Anuncio