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El legado fotográfico de Mapplethorpe llega a las galerías del Guggenheim

Fotografía cedida este sábado por el museo Guggenheim de Nueva York, de una reproducción fotográfica de un autorretrato de Robert Mapplethorpe de 1980. EFE/MUSEO GUGGENHEIM/SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS

Fotografía cedida este sábado por el museo Guggenheim de Nueva York, de una reproducción fotográfica de un autorretrato de Robert Mapplethorpe de 1980. EFE/MUSEO GUGGENHEIM/SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS

EFE

Robert Mapplethorpe, el joven fotógrafo estadounidense que escandalizó con sus eróticas instantáneas en blanco y negro, vuelve a impactar 30 años después de su fallecimiento con una extensa retrospectiva organizada por el museo Guggenheim de Nueva York.

“Las fotografías de Mapplethorpe son atemporales en muchos aspectos, pero la respuesta que recibieron en los años 80 y 90 todavía rodean a su trabajo hoy en día”, explica a Efe Lauren Hinkson, una de las comisarias de la muestra, que se ha titulado “Implicit Tensions: Mapplethorpe Now”.

Antes de alcanzar la fama e incomodar a buena parte de su público, Mapplethorpe empezó a hacer fotos a finales de los años 60 armado con una sencilla cámara Polaroid mientras sobrevivía en Nueva York con escasos recursos junto a su entonces pareja, la cantautora Patti Smith, desde 1967 a 1972.

Inicialmente se centró en instantáneas de sí mismo y de amigos y conocidos, para pasar en los años 80 a desnudos, tanto masculinos como femeninos, así como fotografías de delicadas flores y formales retratos de importantes figuras como Andy Warhol, Louise Bourgeois, Richard Gere, Iggy Pop, David Hockney y, por supuesto, Patti Smith.

Pero su trabajo más polémico fue en el que se osó a reflejar el mundo del sadomasoquismo, con imágenes sexuales altamente gráficas, que se llegaron a censurar en 1989, poco después de su fallecimiento, lo que provocó todo un debate sobre la libertad de expresión.

El Guggenheim es propietaria de unas de las colecciones del trabajo del protagonista más completas del mundo, gracias, en parte, a las 200 fotografías y objetos varios que la Fundación Robert Mapplethorpe le donó en 1993.

“La colección del Guggenheim cuenta con trabajos de todas las fases de la carrera de Mapplethorpe, y creímos que era importante presentar al público todo el recorrido de su producción”, apuntó Hinkson.

Fue gracias a la generosa entrega de las imágenes del artista que el Guggenheim decidió seguir ampliando su colección de fotografías y otros medios audiovisuales, lo cual llevó, con el tiempo, a fundar su Consejo de Fotografía.

Así, el museo ha decidido dedicarle ahora, cuando se cumplen 30 años de su muerte causada por complicaciones derivadas del sida, cerca de un año de exhibiciones, que comienzan con una primera fase abierta ya al público y que podrá verse hasta el próximo 10 de julio.

En el cuarto piso de enorme espiral que conforma el Guggenheim, se ha desplegado una selección de sus Polaroids iniciales, sus famosas fotografías de desnudos con un aire clásico, algunas de sus flores, como “Calla Lily” de 1986, retratos de artistas y celebridades, y sus explícitas fotos del mundo del sadomasoquismo de Nueva York.

El objetivo del Guggenheim, que asegura ha sido “interesante” presentar esta exposición “en este momento cultural en particular”, es el de facilitar una visión global de su trabajo, para hacerlo “superar las polémicas del pasado y propulsarlo al momento que estamos viviendo ahora”, expuso la curadora.

Más tarde, del 24 de julio al 5 de enero de 2020, el museo ha querido crear una exhibición en la que se fusionan piezas del fotógrafo estadounidense con las de otros artistas contemporáneos como la nigeriana Rotimi Fani-Kayode, el neoyorquino Lyle Ashton Harris, o la sudafricana Zanele Muholi.

“En la segunda parte de la exposición de un año, queremos examinar el impacto de Mapplethorpe entre los artistas contemporáneos que trabajan en el retrato fotográfico y la auto-representación”, afirmó Hinkson.

Pretende así el museo subrayar el importante legado de Mapplethorpe, que dejó en sus escasos 40 años de vida no sólo una colección de impactantes fotos, sino un debate social sobre la identidad propia y la libertad de expresión que ha impactó a varias generaciones y que actualmente sigue vigente.


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