Vídeo en el caso de Pablo Ibar fue borrado bajo custodia de la Policía

EFE

El cuarto juicio en EE.UU. contra el hispano-estadounidense Pablo Ibar por un triple asesinato cometido en Miramar (Florida) en 1994 sigue desvelando graves irregularidades en el proceso, la más reciente en relación con unas cintas de vídeo de un club nocturno que fueron borradas bajo custodia policial.

Se trata de dos cintas de vídeo grabadas en el popular club nocturno Casey's Nickelodeon, del que era dueño Casimir Sucharsky, quien fue asesinado junto a dos modelos, Sharon Anderson y Marie Rogers, en su casa de Miramar, unos 40 kilómetros al norte de Miami.

La defensa de Ibar, de 46 años, no tuvo conocimiento hasta 2012 de la existencia de estas cintas grabadas por una cámara de seguridad del local la noche previa al triple asesinato, y se pregunta por qué fueron borradas estando bajo custodia de las autoridades y quién lo hizo.

Lo que está claro, dijo hoy a Efe Joe Nascimento, uno de los abogados de la defensa, es que "alguien hizo desaparecer las imágenes" del vídeo entre los años 2007 y 2012, dado que sabemos por un agente que lo visionó que había "imágenes" antes del borrado.

A juicio de Nascimento, se trata de un "ejemplo más de la mala conducta y mal manejo de las pruebas por parte de la Policía". "?Cómo podemos confiar en la Policía, si borran" unas cintas de vídeo bajo su custodia?, se preguntó el letrado.

"Si Ibar apareciera en esas cintas, la Policía las hubiera utilizado como prueba incriminatoria en su contra", puntualizó a Efe Nascimento, para asegurar tajante: "Nuestra posición es que las cintas contenían pruebas que dañaban el caso del Estado y la Policía (contra Ibar) y por eso se borraron".

Y lo que es igual de grave, prosiguió Nascimento, la Fiscalía "está tratando de impedir que expliquemos todo esto al jurado" y "afirma que las cintas no son relevantes".

No es esta la única irregularidad descubierta en el nuevo juicio contra Ibar, quien se paso 16 años en el corredor de la muerte y se enfrenta de nuevo a una petición por parte de la Fiscalía de condena a la pena capital.

En el nuevo juicio, que comenzó el pasado 1 de octubre, uno de los testigos, Gene Klemetzco, que fue deportado de EE.UU. y se ha cambiado el apellido por Tessier, volvió a admitir que cometió falso testimonio en el juicio del año 2000, cuando Ibar fue condenado a muerte.

A preguntas de Nascimento en este cuarto juicio, Tessier confesó que le habían pagado mil dólares por su testimonio y que quien había aprobado dicho pago era el detective Paul Manzella, encargado de la investigación del triple asesinato.

El letrado de la defensa resaltó además en una audiencia del pasado 17 de diciembre que hasta ahora los detectives no habían reconocido en 24 años el pago de una recompensa a Tessier.

La defensa también desacreditó la investigación de Manzella, tras admitir este en una audiencia que no siguió la pista de un hombre que acudió a la comisaría de Miramar a denunciar que su jefe le había ordenado quemar el coche de Sucharski, el mismo en el que el testigo Gary Foy dijo haber visto subido a Ibar.

El hombre que hizo la denuncia, JC McGill, fue asesinado al día siguiente a la salida de un club nocturno.

También se abstuvo Manzella, según la defensa, de investigar otra pista que señalaba la posible participación de asociados a la mafia de la familia Gambino.

En la audiencia de hoy, la defensa llamará a declarar al experto británico en reconocimiento facial Raymond Evans, quien ya afirmó en varias audiencias celebradas en 2012 que las imágenes grabadas por una cámara de seguridad en el momento del triple asesinato eran demasiado borrosas y no se podía concluir que una de las personas que aparece en ellas fuese Ibar.

En el turno de la defensa este lunes pasado, compareció el profesor de Psicología de la Universidad Estatal de Iowa Gary Wells, experto en psicología social, con amplio historial en investigación sobre procedimientos en ruedas de identificación.

Wells advirtió que tal como se realizaron las ruedas de identificación fotográfica y física en el caso de Ibar crearon una "falsa familiaridad" en el reconocimiento que hizo el testigo Gary Foy.

De igual forma Wells calificó de "débil y no fiable" el reconocimiento que Foy hizo de Ibar en el vehículo.

Cuando la Corte Suprema de Florida anuló en 2016 la condena a muerte que pesaba sobre Ibar desde el juicio del año 2000 -el tercero al que fue sometido por el caso-, dictaminó que las pruebas contra él eran "escasas" y "débiles".

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