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El pionero de la patineta en Panamá reinventa su pasión y convierte tablas en bancas

El pionero de la patineta en Panamá reinventa su pasión y convierte tablas en bancas

El patinador Juan Carlos Correa, conocido como “Pecas”, fue registrado al hacer gala de su habilidad deportiva, en Ciudad de Panamá. EFE

EFE

Juan Carlos Correa, un pionero de la patineta en Panamá, que cuando nadie en este país pensaba en ese deporte lo practicó no solo aquí si no en otras latitudes, reinventó su pasión y ahora usa las tablas rotas que alguna vez fueron su arma de batalla para crear muebles con los que logra su sustento.

En su taller ubicado en el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, Correa, más conocido como “Pecas”, con 46 años a cuestas, convierte las tablas que dominaba en banquitas, un oficio por el que se decidió luego de trabajar años en una centro de llamadas, como comentó en una conversación con Acan-Efe.

“El negocio de las banquitas se da cuando dejé de trabajar en un centro de llamadas. Fueron 13 años trabajando, cuando me liquidaron todo estaba bien, porque había dinero, una vez que se acabó, la necesidad hizo que se me ocurriera el negocio de la bancas con las tablas de las patinetas”, rememora.

Había necesidad en casa, “estábamos pobres y limpiando un poco la parte de atrás de la casa un día cualquiera (...) habían más de veinte tablas rotas y se me dio la idea, hoy en día es lo que me ayuda a solventar mis deudas”.

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“Pecas” afirma que es “uno de los primeros patinadores en Panamá, y en estos momentos” y que ahora mismo es “el de mayor edad”. Hace un par de año, con 44 años, compitió en un evento en la Ciudad del Saber y quedó en el segundo lugar “a pesar de que competía con los mejores”, reconoce.

“Tengo 40 años patinando, Desde los seis años patino, todo comenzó en 1978. Lo primero que me pusieron al frente fue una patineta, que con mi hermano compartía. Cuando la patineta llegó a mi vida cambio todo”, indicó.

Sentado en su taller, aún con las marcas de las diferentes batallas en las rampas y los “bowls” de patinar, y con sus tatuajes, rememora que su madre siempre se opuso a que patinara debido a que lo veía peligroso y además era mal visto en la época.

“Siempre han visto el patinador como un delincuente, que dañamos las calles”, apunta Correa, pero destaca que de ese movimiento “nacieron los grafiteros, en la actualidad alguien que pinte grafitis hacen mucha plata”.

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Correa reconoce que en su carrera no hay tantos premios metálicos, aunque en la década de 1980 ganó “varios premios, pero en ese entonces no se llevaba récord de esos premios”.

La patineta lo ha llevado a varios lugares de Europa, a Estados Unidos y a Costa Rica en la década de 1990.

Correa en este momento no patina con la frecuencia que lo hacía 10 años atrás, pero se le puede ver por el “skate park” en la Cinta Costera 3, eso lo hace sentir que el esfuerzo de ser uno de los pioneros de la disciplina en Panamá, no ha sido en vano.

“Yo, ya siendo un patinador adulto, dedique todo mis esfuerzo a organizar eventos de patinetas. Uno de esos eventos se llamaba Jamboree Juventud. Por 13 años lleve acabo el Jamboree Juventud en las islas de Atlapa. Reunía a más de 500.000 personas por fin de semana. Yo en el evento siempre metía a mi familia del skating”, indicó.

“Pero en Panamá no se apoya tanto a los que montamos patineta, como lo hacen por ejemplo en Costa Rica, pero en estos tiempo me alegra mucho ver a cientos de patinadores reunidos para hacer los que le gusta. Ver que hay mujeres en el grupo es reconfortante, porque así toma más fuerza el gremio”, comentó.

En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el “skateboarding” es una de las disciplinas nuevas que se incorpora al programa olímpico.

“En Panamá hay buen nivel, eso lo veo todos los días, los chicos tienen más como practicar este deporte, pero hay que trabajar más, para que en un futuro veamos un patinador panameño en los Juegos Olímpicos” señaló este pionero en Panamá.


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