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Tensión emocional tras dar a luz es mayor para las latinas de bajos recursos

Una mujer en avanzado estado de gestación mira ropa de bebé en Miami, Florida (EEUU). EFE/Archivo

Una mujer en avanzado estado de gestación mira ropa de bebé en Miami, Florida (EEUU). EFE/Archivo

EFE

Las tensiones emocionales durante el año siguiente a tener un bebé pasan una factura más grande a las madres latinas y afroamericanas de bajos ingresos, que presentan “perfiles mayores de riesgo adverso en su salud”, asegura un informe presentado hoy.

Aunque en general las hispanas reportan menos efectos negativos que las afroamericanas, las circunstancias de escasez económica agravan el impacto negativo en estos dos grupos minoritarios, según el reporte de la universidad Viriginia Tech (VT).

La autora líder del estudio Sharon Ramey, profesora investigadora distinguida del Instituto de Investigación Biomédica Fralin, de la Escuela de Medicina Carilion (VTC), destacó el efecto negativo en estas minorías.

“Todas las madres (recientes) son afectadas por estrés, pero las mujeres de bajos ingresos, especialmente las afroamericanas y las hispanas, presentan mayores riesgos de salud adversos durante el primer año de vida de sus niños”, dijo hoy Ramey.

Grupos de profesionales clínicos dirigidos por científicos registraron información sobre presión arterial, ritmo cardíaco, niveles de colesterol, índices de masa corporal y otros biomarcadores de las madres, seis meses y un año después de haber dado a luz.

Con esta información, se creó una medición de la “carga alostática”, como se conoce a los cambios que el organismo sufre frente a factores de estrés del medio externo, explica el reporte publicado hoy en American Journal of Perinatology.

“Nuestro estudio se diseñó para establecer biomarcadores que son sensibles a factores estresantes psicológicos y físicos, y a la vez determinar si estos factores de estrés contribuyen a los resultados deficientes (de salud) de madres y niños”, explicó la investigadora.

Las pacientes que participaron el informe provenían de cinco centros médicos que atendían poblaciones diversas en las áreas urbanas de Washington D.C., Baltimore (Maryland) y el condado de Los Ángeles; y en áreas rurales de Lake County (Illinois) y siete condados (Carolina del Norte).

A las más de 2.400 mujeres de bajos recursos participantes en el estudio se las había contactado antes del parto y, a algunas, incluso antes de quedar embarazadas, anotó Ramey.

Según anotó Madeleine Shalowitz, profesora investigadora de pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chicago y coautora del informe, durante el embarazo ocurren cambios dramáticos en los sistemas inmunológico y cardiovascular de las madres para apoyar el desarrollo del feto.

Durante el año siguiente al nacimiento del bebé, “la fisiología materna gradualmente vuelve a la normalidad, pero una persistente y elevada carga alostática aumenta el riesgo de las madres de sufrir enfermedades crónicas durante el resto de su vida”, explicó el informe.

En los dos seguimientos realizados después de tener sus niños, tanto las madres afroamericanas como las hispanas presentaron mayores indicadores negativos en sus biomarcadores, en comparación con las madres blancas no hispanas.

Al señalar que además muchas de estas madres posiblemente vuelvan a tener bebés, el estudio destacó la importancia de “cerrar esta brecha en las pacientes minoritarias de bajos ingresos”, con el fin de proteger su salud hacia el futuro.


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