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Denuncian que pena de muerte en Texas está “cargada” de prejuicios raciales

Fotografía que muestra la cámara de la muerte donde los presos fallecen por inyección letal. EFE/Archivo

Fotografía que muestra la cámara de la muerte donde los presos fallecen por inyección letal. EFE/Archivo

EFE

La Coalición para Abolir la Pena de Muerte (TCADP, en inglés) publicó hoy un informe en el que denuncia que la pena de muerte en Texas “todavía está plagada de prejuicios raciales, disparidades geográficas e injusticias”.

A pesar de que este año las ejecuciones se han situado en mínimos históricos, con 13 casos texanos de un total de 25 a nivel nacional, los expertos advierten de que las nuevas condenas impuestas en 2018 fueron para “personas de color”.

En base a las estadísticas del estudio “Evolución de la pena de muerte en Texas en 2018: Revisión Anual”, en los últimos cinco años 28 personas fueron condenadas a muerte -7 de ellas este año-, de las cuales 8 son blancas y 20 son de origen hispano, afroamericano o asiático.

Entre 1999 y 2008 se produjeron un total de 248 condenas a muerte, con un máximo anual de 48 en 1999; mientras que en el período de 2009 a 2018 las sentencias máximas se redujeron hasta los 71 casos.

En cuanto al número de ejecuciones, el estado de Texas llevó a cabo 259 ejeciones entre 1999 y 2008, una cifra que bajó más de la mitad en los nueve años posteriores con 135 personas ejecutadas.

La autora del estudio y directora ejecutiva de TCADP, Kristin Houlé, aseguró en un comunicado que los funcionarios “deben examinar con profundidad” las consecuencias de una sentencia “irreversible, arbitraria y costosa” y hallar alternativas para lograr la “justicia”.

“El panorama en Texas ha cambiado significativamente en los últimos 20 años, el coro de voces que expresan su preocupación por la aplicación de este castigo aumenta cada día más y es más diverso”, dijo la investigadora.

En Texas, este mes de diciembre, se produjeron las dos últimas ejecuciones del año con la muerte de Alvin Braziel, afroamericano de 43 años, condenado por asesinar a un hombre y violar a su esposa en 1993; y de Joseph García, hispano de 47 años, uno los reos conocidos como “Los siete de Texas”, que en 2000 protagonizaron una sonada fuga en la que mataron a un policía.

Un caso llamativo tuvo lugar el 22 de febrero de 2018, fecha en la que el gobernador de Texas, Greg Abbott, emitió una proclama para salvar la vida de Thomas “Bart” Whitaker a menos de una hora de la ejecución.

Esta conmutación de la pena de muerte por cadena perpetua para Whitaker, que había asesinado a su madre y su hermano, e intentó también acabar con su padre para cobrar el seguro de vida familiar, es algo poco habitual en una región con 558 ejecuciones en las últimas cuatro décadas.

De hecho, fue la primera concesión de clemencia en Texas en más de una década y solo la tercera desde la reanudación de las ejecuciones en 1982.


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