Florence y Michael marcaron destructiva temporada de huracanes en Atlántico

EFE

La temporada de huracanes en el Atlántico que oficialmente finaliza hoy estuvo marcada este año por los ciclones Florence y Michael, de categoría cuatro en una escala de cinco, que afectaron especialmente a EE.UU., donde dejaron decenas de muertes y pérdidas millonarias.

La Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera (NOAA) definió la temporada 2018 como "catastrófica" para Estados Unidos.

Desde el 1 de junio hasta hoy se produjeron quince tormentas con nombre, una cifra por encima del promedio (12), de las cuales ocho se convirtieron en huracanes y dos de ellos fueron de categoría mayor, es decir superiores al grado 3 de la escala Saffir-Simpson.

Uno de esos huracanes fue Florence, con vientos de hasta 220 kilómetros por hora (140 m/h), lluvias "épicas" e "inundaciones catastróficas", que devastaron partes de Carolina del Norte y del Sur, tal como informó NOAA.

Tras impactar las islas de Cabo Verde y Bermuda, Florence tocó tierra el 14 de septiembre en Wrightsville Beach, Carolina del Norte, donde según el Gobierno estatal ocasionó daños por 12.700 millones de dólares.

En la vecina Carolina del Sur, los daños fueron por 1.200 millones, principalmente por los históricos registros de inundaciones.

"Los huracanes no son solo eventos costeros", declaró hoy a Efe Dennis Feltgen, meteorólogo y director de comunicaciones del Centro Nacional de Huracanes (NHC), con sede en Miami, quien precisó que los "impactos del viento y el agua" se sienten sobre todo en tierra firme.

"Este fue el caso en 2018 tanto para Florence como para Michael, como lo fue en 2017 con (los huracanes) Harvey e Irma", agregó.

Michael, que tocó tierra en el noroeste de Florida el pasado 10 de octubre con categoría 4, fue el otro huracán protagonista de la temporada.

El mayor daño lo causó en EE.UU. pero Cuba no se libró de sus vientos y lluvias, que dejaron miles de hogares sin electricidad, inundaciones y daños en la punta occidental de la isla.

Solo en Florida ocasionó la muerte de 43 personas, de acuerdo con los datos más actualizados de la División de Manejo de Emergencias estatal, y además hubo una decena de muertes más en Georgia, Carolina del Norte y Virginia.

Según los registros de la NOAA, Michael es el más fuerte que ha impactado hasta ahora en la manga noroccidental de Florida.

Con vientos de casi 250 kilómetros por hora (155 m/h), Michael fue, además, el cuarto huracán más potente que ha tocado tierra continental estadounidense.

El ciclón tocó tierra en Mexico Beach, pequeña localidad costera, que, junto con la vecina y mayor Panama City, sufrió lo peor del paso del huracán en Florida, estado en el que se produjeron pérdidas agrícolas por más de 1.500 millones de dólares, según datos del Comisionado de Agricultura de este estado, Adam Putnam.

En el Caribe, que en 2017 fue duramente golpeado por los huracanes, especialmente Puerto Rico, en julio Beryl fue el primer huracán en llegar a la zona, este año mucho más preparada y alerta para la temporada ciclónica después de los desastres causados por Irma y María en 2017.

Además de Beryl, la tormenta Isaac y sus remanentes fueron los que tuvieron más impacto en las islas.

Feltgen destacó que esta temporada "fue la primera desde 2008 en tener cuatro tormentas activas al mismo tiempo", como fueron Florence, Helene, Isaac y Joyce, un dato que refleja la alta actividad que se registró este año, en gran medida por las más cálidas temperaturas en el océano Atlántico.

A pesar de lo activo, la temporada que concluye hoy no llega al nivel de destrucción que fue la de 2017, en la que los huracanes Irma y María dejaron devastación a su paso por la cuenca atlántica y el Caribe.

Sus daños equivalieron a unos 200.000 millones de dólares.

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