Migrante centroamericano es liberado tras 21 meses en un centro de detención

EFE

Un inmigrante guatemalteco que pidió asilo en Estados Unidos salió en libertad tras permanecer durante 21 meses en un centro de detención en Nuevo México y se reunió hoy de nuevo con su familia gracias a una demanda interpuesta por la Unión de Libertades Civiles (ACLU).

El inmigrante Manuel Pérez permaneció detenido en el Centro Correccional del Condado de Cibola, en la localidad de Milán, tras ser separado de su hijo de 9 años, indicó hoy a Efe Marco Palau, portavoz del Fondo de Defensa de Familia Inmigrante, uno de los grupos que le apoyaron en su demanda.

Durante esos 21 meses, el guatemalteco sufrió heridas graves, como fractura de cráneo, y varios dientes rotos, y no recibió el adecuado tratamiento médico, lo que deterioró su salud, indicaron sus abogados.

Palau explicó que el caso de Pérez no es único y que miles de migrantes son víctimas de esta "crueldad a escala industrial" y se encuentran en condiciones similares dentro de las prisiones del país, obligados a permanecer en cautiverio por largos periodos de tiempo y sin el debido proceso legal.

Mencionó que el Gobierno de los Estados Unidos negó dos veces la libertad condicional a Pérez, lo que le habría permitido acceder a tratamiento médico, lo que derivó que sus lesiones empeoraran.

"Esta situación tiene que ver con la nueva postura de la actual administración. Si hacen una petición de asilo, hay que darles oportunidad que lleven su proceso de manera justa, pero desafortunadamente estas políticas han cambiado recientemente", aseguró.

El guatemalteco pidió asilo en 2017 tras cruzar ilegalmente la frontera con su hijo de 9 años en su intento de reunirse con su familia en Estados Unidos, donde su esposa y otro hijo los esperaban.

El proyecto Santa Fe Dreamers, con apoyo de un bufete de abogados nacionales, el Fondo de Defensa de la Familia Inmigrante y ACLU lograron su libertad bajo el argumento de que se trataba de una "detención prolongada inconstitucionalmente".

"Después de casi dos años de cruel detención, Pérez finalmente puede reunirse con sus hijos pequeños y su familia", dijo Allegra Love, director de Santa Fe Dreamers.

Explicó que el caso del inmigrante centroamericano no representaba un riesgo para seguridad pública del país, únicamente se trataba de un caso más de asilo político.

"Simplemente buscó refugio de la persecución y la muerte en su país de origen. No había ninguna razón para someterlo a una detención prolongada más que para usar la miseria y el sufrimiento y así obligarlo a abandonar su lucha por vivir en un lugar seguro", indicó.

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