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Trevor Paglen, autor del proyecto Orbital Reflector: “Parecerá una estrella”

Fotografía cedida por el Museo de Arte de Nevada de la recreación del concepto de diseño para el proyecto Orbital Reflector de Trevor Paglen. EFE/Trevor Paglen/Museo de Arte de Nevada/SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS/CRÉDITO OBLIGATORIO

Fotografía cedida por el Museo de Arte de Nevada de la recreación del concepto de diseño para el proyecto Orbital Reflector de Trevor Paglen. EFE/Trevor Paglen/Museo de Arte de Nevada/SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS/CRÉDITO OBLIGATORIO

EFE

No es habitual que una obra de arte dependa de las condiciones meteorológicas que a veces alteran los planes de la NASA, pero en el caso de Orbital Reflector, su creador, Trevor Paglen, lleva semanas mirando al cielo con la esperanza de que el clima no impida el nacimiento de su “estrella”.

“Son muchas las cosas que pueden ir mal, así que tenemos los dedos cruzados para que todo salga bien”, admitió Paglen a Efe durante una entrevista telefónica. Y es que el lanzamiento, previsto inicialmente para el 19 de noviembre, tuvo que ser pospuesto casi diez días por las adversas condiciones climatológicas.

Orbital Reflector es el último trabajo de este polifacético artista nacido en el estado de Maryland hace 44 años, cuya obra difumina los límites entre el arte y la ciencia.

“Parecerá una estrella que se desplaza lentamente por el cielo. tan brillante como otros astros en la inmensidad del universo”, explicó el creador, que ha pasado largas temporadas en la soleada Nevada ultimando los detalles de su proyecto.

Si el clima lo permite, mañana esta escultura con forma de cubesat (satélite pequeño) partirá rumbo al espacio exterior a bordo del cohete Falcon 9 de la empresa aeroespacial Space X, que despegará a las 10.32 hora local (18.32 GMT) desde la base de las Fuerzas Aéreas de Vandenberg, en California.

Una vez en órbita, este nanosatélite desplegará una especie de velamen con forma de rombo alargado de unos 30 metros de largo y elaborado de una tela de polietileno de aspecto metálico, que reflejará la luz del sol y será la que permita que esta peculiar obra de arte pueda avistarse desde la Tierra.

“La idea es que sea visible a simple vista”, confirmó Paglen.

A continuación, la estructura comenzará a orbitar a una altura de unos 575 kilómetros durante unas ocho semanas hasta que, finalmente, vuelva a entrar en la atmósfera y “se queme como si nunca hubiera estado allí".

Los interesados podrán seguir el recorrido de la escultura a través de una página web que ofrecerá detalles sobre su ubicación en directo; en definitiva, una muestra más de cómo este artista se desenvuelve constantemente entre el arte y la tecnología.

“Ha sido mucho trabajo. He estado trabajando en este proyecto la mayor parte de los últimos diez años y durante ese tiempo, probablemente, unas ochenta personas de comunidades científicas, industriales y artísticas han aportado su conocimiento”, resaltó Paglen.

Respecto al mensaje que quiere transmitir con su obra, Paglen prefiere dejar que sea el público el que llegue a sus propias conclusiones, puesto que, opinó, “cuando creas una pieza de arte tienes que dejarla ir en algún momento”.

“Creas un proyecto, lo expones y la gente puede interpretarlo como quiera”, sentenció.

Paglen es menos evasivo al hablar de cuál fue el origen de esta iniciativa, que solo ha sido posible gracias a la colaboración del Museo de Arte de Nevada.

“El propósito del proyecto era construir un satélite que no tuviera utilidad militar, científica o comercial. En otras palabras, ?se puede construir un satélite opuesto a cualquier otro construido hasta la fecha?”, se preguntaba este particular creador que, tras licenciarse en Bellas Artes por la Universidad de Berkley, obtuvo un doctorado en Geografía en esa misma institución.

Paglen contó a Efe que durante años trabajó en un proyecto que consistía en realizar un seguimiento del desarrollo de instalaciones militares en el mundo gracias a imágenes aéreas obtenidas por satélite.

“Si veía instalaciones militares vinculadas a una idea política intentaba imaginar cuál sería el opuesto de dicha idea, y es de ahí de donde surgió el proyecto”, detalló.

No es de extrañar, por tanto, que Paglen se muestre preocupado por la creciente “militarización del espacio”, que, lamentó, “se está convirtiendo, cada vez más, en un campo de batalla”.

“Espero que Orbital Reflector sirva para pensar sobre nuestra relación con la tecnología y sobre en qué mundo queremos vivir”, concluyó este estadounidense que a partir del miércoles, si todo sale según lo previsto, tendrá el inusual honor de haber colocado un nuevo astro en el cielo.


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