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Al-Sabah deja también sus cargos en la ACNO, dos días antes de su reelección

El kuwaití Ahmad Al-Fahad Al-Sabah. EFE/Archivo

El kuwaití Ahmad Al-Fahad Al-Sabah. EFE/Archivo

EFE

El kuwaití Ahmad Al-Fahad Al-Sabah, que hace una semana abandonó sus cargos en el COI a la espera del desenlace de sus problemas con la justicia, anunció este lunes que deja asimismo sus responsabilidades en la Asociación de Comités Olímpicos Continentales (ACNO), organismo en el que iba a ser reelegido presidente dentro de dos días.

“Le informo respetuosamente de que, por iniciativa propia, he decidido apartarme temporalmente de mi papel y responsabilidades en ACNO, con efectos el 28 de noviembre por la mañana tras hacer los necesarios procedimientos relacionados con la asamblea general de ACNO en Tokio”, dice Al-Sabah en una carta dirigida a la presidenta de la Comisión de Ética del COI, Paquerette Girard Zapelli, y que el ente olímpico ha hecho pública.

El jeque, como se le conoce entre la familia olímpica, está acusado por la fiscalía suiza de elaborar con otros cuatro cómplices unos vídeos falsos para perjudicar a miembros del gobierno kuwaití, con el que mantiene un largo enfrentamiento.

ACNO celebrará su asamblea general anual el miércoles y el jueves en Tokio, con la renovación de sus cargos directivos en el orden del día de la reunión.

Al-Sabah era el único candidato al cargo de presidente, que ocupa desde que sustituyó en 2012 al mexicano Mario Vázquez Raña, por lo que tenía garantizada la reelección.

A la espera de que se concreten los “procedimientos” a los que se refiere en su carta al COI, la opción más probable es que el organismo quede en manos, al menos de forma provisional, del único aspirante a presidente primero, Robin Mitchell, de Fiyi, y que vuelvan a convocarse elecciones.

Según la Constitución de ACNO, en su reglas 12.8 y 12.9, el Ejecutivo de ACNO o un tercio de los comités nacionales, siempre que procedan al menos de tres continentes, pueden forzar la convocatoria de una asamblea extraordinaria en el plazo de tres meses.

Al-Sabah señala en su nota que tiene “plena confianza en el sistema legal suizo” y confía en que será capaz de aclarar por completo su situación ante los tribunales. Pero la Comisión de Ética “considera que los hechos juzgados, punibles con entre 2 y 5 años de prisión, son muy graves”.

El kuwaití, miembro del COI desde 1992, tenía pocas posibilidades de eludir la renuncia a todos sus cargos en la familia olímpica después de que la Comisión de Ética dictaminase el día 22 que su “autosuspensión” como miembro del COI debería “conducir a la suspensión de sus funciones como presidente de ACNO, las organizaciones reconocidas por el COI y miembro del Movimiento Olímpico, así como el aplazamiento de las elecciones en ACNO”.

El daño que hace “al Movimiento Olímpico y a la reputación del COI” es “proporcional a la importancia de sus distintas responsabilidades”.

En la nota en la que informa de estas decisiones, la Ejecutiva del COI señala que el jeque ha dado el paso correcto para el olimpismo y enfatiza que siempre dará prioridad a la presunción de inocencia.

Tras anunciar la semana pasada Al-Sabah su renuncia al COI, fuentes del COI y de ACNO ya expresaron sus dudas sobre la posibilidad de que el jeque pudiese sacar adelante su reelección en la asamblea de comités olímpicos.

Durante la asamblea que se celebrará en la capital japonesa se elegirán otros cargos del Comité Ejecutivo de ACNO que solo necesitan una ratificación formal, pues ya están aprobados por las asociaciones continentales a las que representan.

Otro puesto al que Al-Sabah tendrá que renunciar será el de presidente de la asociación olímpica de Asia.

Producto de las diferencias entre el jeque y el gobierno de Kuwait, el comité olímpico de este país está suspendido por el COI desde octubre de 2015, no como castigo sino para evitar la injerencia política en su funcionamiento.

Al-Sabah ya tuvo que dimitir en 2017 de sus cargos ejecutivos en FIFA tras ser relacionado indirectamente con Richard Lai, presidente de la federación de Guam y que fue suspendido por corrupción tras admitir que había recibido pagos irregulares de 950.000 dólares.


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