Informe: Reciben menos reanimación ante infarto cardíaco vecindarios latinos

EFE

Quienes sufren un paro cardíaco repentino en vecindarios latinos tienen menos posibilidades de recibir la Resucitación Cardiopulmonar (CPR, por sus siglas en inglés), según una investigación presentada hoy.

El estudio expuesto por la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) evalúo los casos de más de 18.500 personas entre 2011 y 2015 y encontró que, en vecindarios con más de tres cuartas partes de población latina, sólo el 27 % de los casos recibe CPR, 10 puntos por debajo del promedio general.

Dado a conocer hoy en el Simposio de Ciencia de Resucitación de AHA, el análisis encontró que el porcentaje general de suministro oportuno de CPR en un vecindario para una persona que sufre un paro cardíaco es de 37 %.

En vecindarios donde los latinos constituyen menos de una cuarta parte de la población es de 39 %, 12 puntos más que en aquellos vecindarios con más de 75 % de hispanos.

De igual forma, entre todos los pacientes estudiados, los latinos tuvieron 27 % menos de probabilidades de recibir esta ayuda que los blancos no hispanos.

Audrey Blewer, autora principal del estudio y directora asistente de programas educativos del Centro de Ciencia de Resucitación de Penn Medicine, anotó que "el pronto suministro de CPR por parte de alguien puede mejorar significativamente los resultados".

No obstante, Blewer señaló que "la supervivencia es baja" ante un paro cardíaco inesperado que ocurre fuera de un hospital,

Las víctimas de infarto cardíaco en vecindarios con gran mayoría de población latina presentaron cerca de 40 % menos probabilidades de sobrevivir que el promedio general.

Los datos "fueron tomados del Consorcio de Resultados de Resucitación, una red de ensayos clínicos sobre los sistemas del servicio de emergencias médicas y los hospitales de Estados Unidos y Canadá", explicó el reporte.

El estudio recomendó que en los vecindarios hispanos se intensifique la enseñanza y práctica del sistema CPR con la utilización sólo de las manos, que consiste en aplicar presión repetida al pecho de la persona que ha sufrido el infarto.

"Necesitamos ofrecer a las comunidades con menos índices de ayuda un entrenamiento simple y efectivo de CPR", subrayó Blewer.

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