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La Web Summit vuelve a convertir desde mañana a Lisboa en capital tecnológica

Los asistentes iluminan la sala con sus teléfonos móviles durante la última jornada de la Web Summit. EFE/Archivo

Los asistentes iluminan la sala con sus teléfonos móviles durante la última jornada de la Web Summit. EFE/Archivo

EFE

Con las entradas agotadas y por tercer año consecutivo en Lisboa, donde se quedará hasta 2028, la Web Summit arranca este lunes una nueva edición en la que espera recibir a más de 70.000 participantes atraídos por ponentes como Tony Blair, António Guterres o Brad Smith ( Microsoft ).

La cita tecnológica, una de las más importantes a nivel mundial, volverá a los recintos del Altice Arena y la Feira Internacional de Lisboa (FIL) entre el lunes y el jueves, con la expectativa por parte de los organizadores de que sea la mayor edición realizada hasta la fecha.

Al igual que en 2017, este año las figuras políticas vuelven a tener peso en el programa, con presencias como la del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y del ex primer ministro británico Tony Blair, así como diferentes comisarios europeos.

A ellos se unen las ya habituales figuras de la política portuguesa, encabezadas por el primer ministro, António Costa, y el presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, que estarán en la apertura y la clausura, respectivamente, para acompañar al máximo responsable del evento, el irlandés Paddy Cosgrave.

Tampoco faltarán rostros de algunas de las principales empresas del sector, como el presidente de Microsoft, Brad Smith; el de Samsung Electronics , Young Sohn, el cofundador de Twitter Evan Williams o el inventor de la página web, Tim Berners-Lee .

Otras de las empresas representadas en la cumbre por algunos de sus altos cargos serán Tinder, Nestlé, Shell, Booking, Volkswagen, Renault, Yahoo o IBM, que participarán en conferencias que conjugarán la tecnología con ámbitos como las relaciones personales, el entretenimiento, el medioambiente o la política.

El mundo del deporte estará representado por el agente de jugadores Jorge Mendes, el entrenador de fútbol André Villas Boas o el surfista británico Andrew Cotton.

El exfutbolista brasileño Ronaldinho, que formaba parte del programa inicial, no podrá estar en la conferencia porque las autoridades le han requisado el pasaporte, por lo que no puede viajar a Portugal.

También se cayó del programa la líder de la ultraderecha francesa, Marine Le Pen, a quien los organizadores retiraron de la lista de ponentes en agosto tras las críticas suscitadas en Portugal.

Entre las novedades de este año figuran tres nuevos escenarios: “DeepTech”, donde se analizará el impacto de las tecnologías en la industria y la vida cotidiana; “UnBoxed”, en el que críticos del mundo tecnológico analizarán productos electrónicos, y “CryptoConf”, donde se debatirá sobre las criptomonedas.

Como en ediciones anteriores, habrá eventos paralelos a la cumbre, entre ellos una conferencia sobre innovación corporativa -con empresas como Vodafone o Mozilla- y la ya tradicional “Surf Summit”, que arrancó este sábado y que junta en la localidad de Ericeira a cientos de asistentes para practicar surf.

El impacto de la Web Summit no se limitará sólo al Parque das Nações -la zona donde se localizan los recintos donde se celebra la cumbre- y se extenderá a toda la ciudad, sobre la que se espera un impacto económico de unos 300 millones de euros.

Con la ocupación hotelera en máximos, los principales problemas están previstos en los transportes, ya que los trabajadores del Metro de Lisboa están llamados a una huelga parcial el martes y el jueves, que podría paralizar el servicio entre las 6.00 y las 9.30 de la mañana.

Para intentar que la movilidad sea lo más fluida posible, se han reforzado los servicios de taxi y se han creado pases especiales para los transportes públicos, con empleados localizados en el aeropuerto y en la zona de la cumbre para ayudar a los usuarios.

La Web Summit nació en Dublín en 2009 y se mudó en 2016 a Lisboa, donde permanecerá hasta al menos 2028 después de alcanzar un acuerdo por el que la capital lusa invertirá once millones al año.

La última edición reunió a más de 60.000 participantes de 170 países, entre ellos 1.200 oradores, 2.500 periodistas y 2.200 empresas.

Por Paula Fernández


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