Decenas de niños de Tijuana cruzan a San Diego para celebrar Halloween

EFE

Las acostumbradas filas en la garita internacional entre Tijuana (México) y San Diego (California) lucieron este miércoles con un toque peculiar con la llegada de decenas de niños mexicanos que, con sus disfraces y canastas de calabaza, pedían dulces del otro lado de la frontera.

No es que el Halloween o la "Noche de Brujas" sea una festividad desconocida para dicha ciudad mexicana, más bien, este turismo se multiplica dado que muchas familias prefieren la forma de celebrar esta fecha en el vecino país del norte.

Las razones varían, y algunos prefieren la experiencia que se vive casa a casa, en donde los adornos son más llamativos para los pequeños o incluso dicen que los vecinos son más "espléndidos" a la hora de repartir los dulces.

"En una cuadra (en San Diego) puedes sacar los chocolates que en Tijuana sacarías en tres cuadras", bromea Turqueza Gama, quien desde hace tres años sigue esta tradición del "trick-or-treat" (truco o trato) en el lado estadounidense en compañía de amigos y otros familiares.

"Hay más casas mejor adornadas y, quieras o no, eso le gusta más a los niños", agrega.

Otro punto a favor de cruzar la frontera es que considera que el ambiente en las calles es más seguro. "Hay más iluminación, más policías y así nos divertimos más el niño y la mamá", menciona.

Por lo general, hacen el recorrido con otros grupos de familias tijuanenses. A veces, hasta se acoplan con gente que no conocen pero que viene del mismo lugar.

A las afueras de los dos cruces peatonales en San Ysidro se aglomeran padres y sus hijos ya con atuendos, ya sea el Hombre Araña, el Payaso Eso, un personaje de la Guerra de las Galaxias, o el que pareciera ser uno de los disfraces más recurrentes este año, de la película animada "Coco", basada en la celebración mexicana del Día de los Muertos.

Mientras esperan el transporte público escuchan consejos de otros padres y recomendaciones de dónde se reparten más dulces.

"Tenemos que apurarnos o me dicen que se van a acabar", dice Martín Soto, quien cruzó esta tarde junto a sus dos hijas.

Y es que considera que en el vecindario donde vive en México en ocasiones hay más apatía por la fecha y algunas casas, ya sea por uno u otro motivo, "ni siquiera abren la puerta" o "se terminan los dulces más rápido".

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